Mostrando entradas con la etiqueta instante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta instante. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de junio de 2024

El instante decisivo

Crees que miento cuando hablo

y cuando callo crees que miento,

y yo me confieso equidistante

que la verdad es un camino

jamás recto,

nunca de un solo sentido.


No puedo negar mis ausencias

cuando me pierdo en tus silencios

y la niebla oculta el horizonte;

yo también naufrago

y apenas nado.


No puedo negar el deseo

eternamente insatisfecho

que anida en un pecho

que ya no late

acompasado.


No puedo negar la evidencia

de una soledad que multiplica

los instantes muertos,

los alacranes

y los gusanos.


No quiero ser tu lágrima

ni quiero ser tu féretro.

No quiero ser lamento

ni desperdicio

ni desperfecto.


Es ahora, 

cuando la tiranía del tiempo

ejerce impertérrita su poder,

que descubro

la insondable profundidad

de mis huecos.


Es ahora,

tú y yo sabemos,

el instante decisivo:

o claudicas

o claudico.


miércoles, 13 de abril de 2022

Seguir siendo poeta

Si tuviera que despedirme ahora

no sabría por dónde empezar.

 

¿Cómo decir algo que importe

cuando el poema se dibuja

nítidamente

como una sucesión de silencios

encabalgados?

 

¿Cómo seguir siendo poeta?

 

Los amaneceres repiten su soniquete

tras otra noche de lujurias clandestinas

que no sacia soledades,

y cada mochuelo se retira a su olivo

con el estómago lleno

pero enfermo de vacío.

 

Los sueños languidecen 

cuando pierdes la memoria

y ya nada te sabe dulce;

cuando el presente se desdibuja

y vivir es un recuerdo

amargo que aturde.

 

No podemos volver atrás

y ser otros,

porque somos los que fuimos

para siempre,

apenas un instante

insulso y vano.

 

Todos los castillos acaban por derrumbarse,

asediados por la vida,

y los caminos otrora transitados

ofrecen un silencio sepulcral

y sendas que se desdibujan

entre pasto del recuerdo

y malas hierbas.

 

Nadie vive a salvo,

por mucho que se esmere,

de probar las dulces mieles de la derrota

y el desamparo.

Y todos danzaremos con la muerte,

más tarde,

o ahora.

 

Dios ha muerto

y descarto volver a verte,

sé que tus manos no volverán

a guiar mis pasos

vagamundos,

y en mi pecho hueco

no resonará tu voz.

 

¿Qué decir

cuando decir adiós no existe?

domingo, 23 de septiembre de 2018

Desviaciones (& reincidencias)

Sueño seres de aire,
dúctiles,
frágiles,
inverosímiles,
por amor al arte.

Nada significa nada,
las farolas iluminan la noche
y descarrila
la inercia
y se desvía.

Jerigonzas aparte
me desangro
y me desgrano
denodado en el silencio
del eco
de un reflejo.

Papalapabraspa
que niegan su verdad
meve avasisvitenve.
Y casi pierdo una razón
que me aliena.

No te tortures
ni me retuerzas
tanteando una ilusión.
Vendemos humo.
Cagamos oro.
Fuimos instante.

lunes, 19 de marzo de 2018

Te sigo

No tengo palabras
que describan el silencio inabarcable
que tu nombre invoca.

La luz ciega
y permanecemos inmóviles,
aterrados.
No pudimos preverlo
ni supimos soñarlo.

Acepto la sumisión
terca y fútil
al espíritu de la rebeldía,
al verso impune,
al tiempo suicida.

Al fin y al cabo,
no nacimos ayer.

Suenan tambores de guerra,
para quien los sepa escuchar,
suenan adagios de paz.

El absurdo se entrevera
inconsistente
y cada paso se hace tibio
y reverbera.
Urge el instante.

Maldigo al espejo,
traidor y miserable,
que revela sin piedad,
que destruye sin ambages,
ahora
que ni los sueños
sueños son.

Perdemos primero la razón
y olvidamos nuestras metas,
luego perdemos la conciencia
y buscamos la razón.
Ironías de un destino
que nunca jamás existió.

Parco en odios,
en amores y en amigos,
extemporáneo,
adicto al olvido,
camino de la nada,
te sigo.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Verdades que duelen

No escribo.
Las palabras me acechan,
sin atreverse a atacar.
Yo rumio en silencio,
pasto sinsustancias
y me dejo acechar.

Todos los instantes se sumergen
en un océano de banalidades
y el eco calla.
Nadie se muerde las uñas.
Nadie tirita.

Los anaqueles enmudecen
mientras el mundo los mira
y los ignora.
El futuro recordará
que un día fue pasado
y no aprendió,
de memoria.

No respiro,
sobrevivo hurtando el aire,
la voz y la esperanza
a un vacío de sentido
que subyuga,
que atenaza.

Los leones rugen al anochecer
e invocan la ley de la selva
mientras huelen sangre fresca
sintiendo la propia arder.

Los leones son leones,
las gacelas son gacelas,
dibujan los poetas
enarbolando galones.

No hablo.
Callo,
pero no otorgo.
No.
Tampoco callo.
Ni otorgo.
Ni león ni gacela.
Ni aire, ni voz,
ni poema.

jueves, 2 de marzo de 2017

Tiempo de locos

Nunca he amado
pero amo cada instante,
con cada bocanada de aire
escapo de Caronte y de su barco.

Cada verso escrito
es testimonio de un presente
que yace, inerte,
ajeno al futuro y al olvido.

Bésame si estás sintiendo
el deseo que subyuga al pensamiento.
Si no, huye,
andando que es gerundio,
no malgastes un tiempo que es oro
y jamás permanece detenido.

No malgastes tu tiempo de locos
adorando insípidos participios.
Viviendo, que es gerundio.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Preguntas que importan (y no importan)

Escúchame pulsando aquí.

Cuando respiro, respiro,
y no me harto.
Y sí, algo marcha mal,
los amaneceres hieden a obituario,
la esperanza huye,
la candidez deserta.

Apenas ayer soñábamos
escribir los versos más tristes,
más endiabladamente tiernos,
y dulces,
y austeros.
Y no.

Los versos que soñamos
también son de agua,
también son de aire,
se exhalan
y se olvidan.

Para que otras calles
bendigan tu nombre
yo invoco mi silencio,
una ausencia equidistante
y suicida.

Sabemos remendar la historia con un lápiz.
Sabemos vender simulacros.

Lo que nunca pudimos siquiera imaginar
es este a pesar de todo,
este ansia que no cesa,
el instante, insignificante y absurdo,
que media entre el amor y el odio.

No importan las preguntas
si no seducen las respuestas,
en cambio,
si nos seducen las respuestas,
poco importan las preguntas.

Sé que respiro.
Y no me harto.

martes, 24 de mayo de 2016

Días de fútbol

Bienvenidos al mundo,
este es el instante pulcro y austero
en el que el silencio invade el silencio
y las argutendidas gasas se diluyen.

Aurea mediocritas.
Las estridencias se pagan,
dijo aquel que hilarante
brindaba con champagne
en cráneos abiertos.

No fingimos el dolor
cuando nos duele.
No fingimos el amor
cuando nos duele.

Quisimos ver rodar cabezas
y alzamos la voz,
y las palabras conjuradas
eran bellas e importantes.

Gritamos paz
y sonaron sus tambores de guerra,
gritamos luz
y encendieron todas las hogueras,
gritamos libertad
y tapiaron sus ventanas, nuestras puertas.

Beatus ille.
Dichoso aquel que se aleja
y se refugia en sus quehaceres,
alejado de penurias y gobierno,
y no piensa más que en santos
o futbolistas,
tanto monta, monta tanto.

Nos convencieron.
Siempre nos convencen.
Son los dueños de la palabra.
Sólo nuestras cabezas saben rodar.

Y ya no somos dueños ni del silencio
que nos nutre,
ni de los sueños bastardos
que el tiempo engulle.

domingo, 21 de febrero de 2016

Verdugos

No me vendes los ojos,
no me hurtes la mirada.
Esta vez quiero ser cómplice
y ver cómo me matas.
Yo también sé ser verdugo.

Para qué llorar,
si no somos más que arte
que niega lo que grita,
profetas silenciosos
de un mañana que cercena,
versos condenados al delirio.

Ambos sabemos que los dioses
han de callar.
Sonreirán desde su olimpo imposible.
Impasibles.

Nuestro es el decoro
y la dicha de la muerte.
El amor y su luna.
El último aliento,
que tejemos inconscientes
de que realmente nos envidian.

Nuestro es este instante que agoniza
ufano
y se repite
inclemente.

Las lágrimas que vertemos,
el amor y el dolor de cada día,
de cada pedacito de día.