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domingo, 13 de julio de 2025

Poema universal

Solo si buscas encuentras

aunque no encuentres

aquello que buscabas,

aunque te pierdas

por caminos marchitos.


Tengo palabras amontonadas

que a veces hilo

con la vana esperanza

de crear un poema

universal e inmarcesible.


Imagino tu voz

imaginando mi voz

en un bucle absurdo

que niega lo que afirma

y se ríe -sin duda- de ambos.


Porque somos apenas

silencio roto,

efímero estertor

de una vida

que nunca fue nuestra.


Porque todo fluye

y todo permanece

-salvo tú, salvo yo-

y tiempo es solo

otra palabra vacía.


Porque a pesar de todo

importa -te y me-

cada bocanada de aire

exhalado,

cada instante pueril.


Porque aún tenemos sueños

que callamos

con la secreta esperanza,

con la vana esperanza,

de verlos cumplidos.


Por amor al arte,

crimen y castigo,

por no vivir exánime

y emperrarme en disfrutar

de lo tuyo

y de lo mío.


viernes, 28 de octubre de 2016

Requiem por la poesía

Escúchame pulsando aquí.

El aire estaba detenido,
sólo el silencio se atrevía a levantar la voz,
insumiso,
para evitar la nada.

El tiempo se dilataba,
menguaba,
perdía su sentido,
consideraba el suicidio.

Las palabras yacían exangües,
ajenas a toda razón,
a toda lógica,
sin mano armada que las blandiese,
sin mano amada que las libase.

Los poetas ya no existen,
ya no existe la poesía
y sólo podemos imaginar otros mundos,
dejarnos embriagar
o engañar.

Vendimos a crédito la esperanza
por un único gramo de cordura
que sabe a cerrado
y huele a muerte.

Nos dejamos convencer y nos fuimos.

sábado, 23 de julio de 2016

Algo

Escúchame pulsando aquí.

Me pides palabras elocuentes,
versos que embriaguen intelectos,
metáforas
que hagan de lo nimio acero,
del acero pecho,
del pecho alma,
del alma fuente que mane
agua tiempo y esperanza,
y yo no tengo aire,
yo no siento nada.

No sé quién eres.
Tu voz es extraña y lisonjera.
¿En qué infiernos demoras tus desvelos?

No sé quién soy.
Mi voz es árida,
y extraña las más de las veces.
Mis infiernos visten de blanco
o regalan reflejos por doquier.

Suplicas que escriba y no sé qué decirte:
se agosta la poesía cuando se intuye el deshielo.

A veces,
cuando cierro fuerte los ojos,
no veo nada.

martes, 24 de mayo de 2016

Días de fútbol

Bienvenidos al mundo,
este es el instante pulcro y austero
en el que el silencio invade el silencio
y las argutendidas gasas se diluyen.

Aurea mediocritas.
Las estridencias se pagan,
dijo aquel que hilarante
brindaba con champagne
en cráneos abiertos.

No fingimos el dolor
cuando nos duele.
No fingimos el amor
cuando nos duele.

Quisimos ver rodar cabezas
y alzamos la voz,
y las palabras conjuradas
eran bellas e importantes.

Gritamos paz
y sonaron sus tambores de guerra,
gritamos luz
y encendieron todas las hogueras,
gritamos libertad
y tapiaron sus ventanas, nuestras puertas.

Beatus ille.
Dichoso aquel que se aleja
y se refugia en sus quehaceres,
alejado de penurias y gobierno,
y no piensa más que en santos
o futbolistas,
tanto monta, monta tanto.

Nos convencieron.
Siempre nos convencen.
Son los dueños de la palabra.
Sólo nuestras cabezas saben rodar.

Y ya no somos dueños ni del silencio
que nos nutre,
ni de los sueños bastardos
que el tiempo engulle.

domingo, 15 de mayo de 2016

Voces clausuradas

Voy a romperte los tímpanos
con tu propia voz,
y creerás que hablo de ti,
que siento por ti…

y no.

Ni barroco ni posmoderno,
ni me vendo al desengaño
ni compro melancolía,
sólo entierro silencio,
sólo cosecho silencio.

Y no…

El amor no redime ni te salva
cuando quema
los visillos raídos de una conciencia
traidora y duermevela.

Yo también he vendido primaveras caducadas.
Yo también he sido poeta.

Pronto seremos voces clausuradas
en gargantas ajenas.
Efímeras.
Pasajeras.

lunes, 9 de mayo de 2016

Solpores...

Ola...
Somos nós,
os de hoxe,
os de antonte,
os de mañá.

Velaquí as portas
do noso fogar,
sempre abertas,

os beizos dos nosos soños
de nenos e nenas despertas,
mirando o solpor,
aínda abraiados.

Váise paseniño a luz
pero xa non temos medo:

aprendiamos –e aprendemos-
a ser auga e non sede,
a sorrirlle ao inverno,
a xogar moi seriamente,
a amar o noso verbo.

As árbores custodian a terra
e todas e todos temos raíces
que nos teñen na tormenta:

Nin as ondas do mar ferido
nin as bágoas do mar airado,

agora nós
somos vento,
temos voz.