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viernes, 1 de mayo de 2020

Te quiero ahora

No soy hombre de lunas de fresa,
de ramos de flores
y promesas eternas,
de morirme de amor por los rincones.

Cuando pienso en conquistar,
intuyo la guerra.

Por eso te hago pan,
con miga blanca y tierna,
y el verte comer
huele a primavera.
Por eso te hago (de) reír
disfrazado de verbena,
aunque sienta ganas de aullar,
embargado por la pena.
Por eso, cuando tú lloras,
callada y ajena,
yo solo permanezco,
distante, a tu vera.

Cuando pienso en parasiempres,
intuyo la muerte.

Te quiero ahora.
Cuando me miras con odio,
y sé que no mientes;
cuando te acercas y me tocas,
vestida de verde;
cuando no te entiendo
y no tengo ganas de entenderte;
cuando yo quiero un hijo,
y tú no lo quieres.

Te quiero ahora,
ahora muchas veces.

Tentar al destino
es cosa de valientes.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Preguntas que importan (y no importan)

Escúchame pulsando aquí.

Cuando respiro, respiro,
y no me harto.
Y sí, algo marcha mal,
los amaneceres hieden a obituario,
la esperanza huye,
la candidez deserta.

Apenas ayer soñábamos
escribir los versos más tristes,
más endiabladamente tiernos,
y dulces,
y austeros.
Y no.

Los versos que soñamos
también son de agua,
también son de aire,
se exhalan
y se olvidan.

Para que otras calles
bendigan tu nombre
yo invoco mi silencio,
una ausencia equidistante
y suicida.

Sabemos remendar la historia con un lápiz.
Sabemos vender simulacros.

Lo que nunca pudimos siquiera imaginar
es este a pesar de todo,
este ansia que no cesa,
el instante, insignificante y absurdo,
que media entre el amor y el odio.

No importan las preguntas
si no seducen las respuestas,
en cambio,
si nos seducen las respuestas,
poco importan las preguntas.

Sé que respiro.
Y no me harto.