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sábado, 13 de septiembre de 2025

Un acto de fe

No me creas 

si te digo

que fuiste la primera,

que no respiro

si me alejo

de tu vera,

que sin ti

siempre es domingo

y que tu nombre

me sabe a primavera.

 

No me creas

cuando callo

y te observo quedamente

resistiendo

el impulso de poesía

paladeando una imagen

imposible

que vale mucho más

que mil palabras.

 

No me creas

cuando lea tus arrugas,

tus canas,

tus secretos duermevela,

cuando invente una metáfora

que anonade

a la nada

con su verdad en vena.

 

No me creas

si pronuncio

sí, quiero,

ni me creas

si te niego, te niego, te niego,

si lloro sin motivo,

si me pierdo entre tu pelo.

 

Después de todo

conviene saber

que escribir es un acto de fe,

que vivir es un acto de fe.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Rosa del desierto

Vista del jardín de la Villa Medici en Roma - Colección - Museo Nacional  del Prado

De niño estuve aquí

y observé con fruición

los jardines eternos

que prometían amor

que irradiaban placer

y luz tamizada

por la intransigente

exuberancia del tiempo

Nada ha cambiado

de lugar

nada huele distinto

no obstante

no es lo mismo

aunque floreces

pensamientos

siemprevivas

rosas del desierto

y un poquito de amor

En la tierna juventud

y áspera

hollé tus sendas

también umbrías

como un impostor

cualquiera

fingiendo que fingía

por ocultar una verdad

que siempre se impone

y se impuso

Los caminos finalmente

son destino

y el futuro no revoca

lo vivido

si el corazón impera

tras la herida

Si muero hoy

muero tranquilo

y en paz

lunes, 17 de junio de 2024

El instante decisivo

Crees que miento cuando hablo

y cuando callo crees que miento,

y yo me confieso equidistante

que la verdad es un camino

jamás recto,

nunca de un solo sentido.


No puedo negar mis ausencias

cuando me pierdo en tus silencios

y la niebla oculta el horizonte;

yo también naufrago

y apenas nado.


No puedo negar el deseo

eternamente insatisfecho

que anida en un pecho

que ya no late

acompasado.


No puedo negar la evidencia

de una soledad que multiplica

los instantes muertos,

los alacranes

y los gusanos.


No quiero ser tu lágrima

ni quiero ser tu féretro.

No quiero ser lamento

ni desperdicio

ni desperfecto.


Es ahora, 

cuando la tiranía del tiempo

ejerce impertérrita su poder,

que descubro

la insondable profundidad

de mis huecos.


Es ahora,

tú y yo sabemos,

el instante decisivo:

o claudicas

o claudico.


lunes, 20 de mayo de 2024

EUNOIA

Se resquebraja la página

en blanco

y emerge el verso

cabalgando

a horcajadas.


Estaba ya ahí,

esperando el momento

oportuno

para surgir

e imponerse.


¿Quién podría frenarlo?

Toda la poesía

claudica

ante la inmanencia

del verbo.


Dibújame tu nombre,

me grita,

y yo, solícito,

invoco un eco,

que reverbera

y reverbera.


No hay belleza en la mentira

y la verdad no existe

más allá de sí misma.


Verbaliza la soledad

si sabes,

si puedes,

y dale un fin digno

a este poema

y a tu existencia.


El dilema no es ser

o no ser,

el dilema es para qué.


martes, 22 de diciembre de 2020

Ni siquiera llorar

Asistimos atónitos a las exequias

de un presente

que empieza a diluirse,

y permanecemos impertérritos

y equidistantes.

 

Por fin sabemos

que no existe la verdad,

que multiplicar panes y peces

es apenas cuestión de voluntad,

y que todo está perdido.

 

El mundo se va a la mierda

pero queremos tomar el sol

porque solo se vive una vez,

se muera quien se muera.

Parece que todo está perdido.

 

¡Celebremos la estúpida humanidad!

¡Bendigamos el apocalipsis!

 

Los profetas gritan sus proclamas

agitando a la turba agonizante

mientras los estetas miran altivos

buscando un horizonte

que no ha de llegar,

y languidecen

hastiados.

 

Pronto nada tendrá sentido,

ni siquiera llorar.

martes, 13 de febrero de 2018

La Voz

Te encuentro en el aire que me repite
y se obstina en seguir pivotando.
Consigo intuir tu presencia
por doquier,
como un insulto a mi propia inteligencia,
empeñada en adorar subterfugios
que rediman una verdad cruda.
Te niego
y el acto mismo de negarte te acepta,
irredenta,
revolucionaria,
intransitable.
Estás, lo sé.
Los árboles te gritan
incluso en el incendio
que hace crepitar
una existencia mínima,
una parte del todo
que observa en silencio
y asiente.
Te invoca la nada
que se instala en las bocas
que pierden sus dientes
y en el último estertor
te mandan al carajo
tras un sabor tan dulce,
tras un sabor tan agrio.
Todos los ecos resuenan
y una voz sin lengua,
multiforme,
extraviada,
nos invita a tu convite.
Ni la piedra permanece.
No,
ni vinimos ni nos vamos,
pero estamos
otra vez dispuestos a volar
por ver el cielo,
para besar el suelo.

lunes, 6 de abril de 2015

Verdades ajenas

Había besado todas las bocas…
pero no sabía besar.
Coleccionaba recuerdos pecados
que ya ni siquiera atormentaban,
que eran nomás un vestigio
de guerras perdidas antaño.
Ahora se puede decir:
no es más hombre el que más mata,
son los héroes los que mueren
con sabor a quimera en los labios
y a sangre desvalida.
(Atreverse a saber
o
atreverse a morir.)
Ahora,
en este instante inmarcesible
y lúcido,
es tiempo de decir y reivindicar
el desamparo que engendra la soledad,
de venderse a un satán mínimo,
de crearse y creerse una verdad.

Solo le dijeron que no sabía besar.
Y les creyó.