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martes, 27 de abril de 2021

Mi heroína

No compraba tiempo

cuando giraba sin rumbo

ajena a la música

en cualquier discoteca.

No perseguía el amor

cuando sonreía obscena,

abría las piernas

y no llevaba bragas.

No vendía el humo

que impregnaba

de vacío y silencio

sus noches más brunas.

Simplemente vivía.

Sin rencores

ni permiso.

Izaba a veces

un pabellón pirata

y por robar te robaba 

hasta el último aliento.

No tenía más ley

que el respeto que ofrecía,

ni dios, ni dueño, ni patria

que limitara sus sueños de paria.

No quería brillar

y ser la reina del baile,

pero sí quería bailar

por amor al arte.

Simplemente vivía.

Sin miedo

ni futuro.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Desviaciones (& reincidencias)

Sueño seres de aire,
dúctiles,
frágiles,
inverosímiles,
por amor al arte.

Nada significa nada,
las farolas iluminan la noche
y descarrila
la inercia
y se desvía.

Jerigonzas aparte
me desangro
y me desgrano
denodado en el silencio
del eco
de un reflejo.

Papalapabraspa
que niegan su verdad
meve avasisvitenve.
Y casi pierdo una razón
que me aliena.

No te tortures
ni me retuerzas
tanteando una ilusión.
Vendemos humo.
Cagamos oro.
Fuimos instante.

lunes, 16 de octubre de 2017

Terra queimada



Huele a infierno.
¿Qué pecado incandescente cometimos?
No vemos más allá de nuestros miedos,
que niegan la esperanza
y vomitan humo negro.
Buscamos un claro que nos deje respirar,
que no ahogue nuestros sueños exánimes,
y no hallamos más que lágrimas
que no fecundan una tierra arrasada
por el fuego de la indiferencia.
Nos observamos.
Miramos un paisaje imposible.
Nos cogemos de la mano.
Apretamos.
Maldecimos.
Lloramos.
Todo para no claudicar.
Y gota a gota,
llanto a llanto,
crecerá nuestra esperanza en suelo seco,
en futuro quemado,
y de las cenizas resurgirán
gaviotas como fénix,
olivos como robles,
amigos como amigos.
Las aguas tornarán a su cauce
y seremos entonces más sabios,
y tendremos también más ganas
de apagar con nuestra llama sus incendios.

sábado, 9 de abril de 2016

JASP

Mañana será tarde,
me gritaban tus ojos en la última despedida.
Y yo apenas entendía
esgrimiendo mil y un argumentos cobardes.

Mañana no existe, me repito,
caminando cabizbajo,
por las calles sin alma
de una ciudad demasiado gris,
demasiado cruel.

Me detengo ante un escaparate
que devuelve mi propio vacío,
tras apostar a doble o nada
un corazón cerrado por derribo.

El café acorta las noches y alarga los días,
vadeando sueños, oreando rutinas,
el humo vende humo y poesía,
la vida se enquista.
Nada fluye. Todo permanece.

Los seres que me habitan se acostumbran al silencio
y se sientan en corro a verme marchitar.

Ya no prometemos, ya no somos jasp,
murmuro con desdén irónico,
inerte,
en el sofá,
por la libertad de ser tú mismo
pagas con la soledad.

Ya no somos niños, ya aprendimos a no soñar,
a calibrar nuestros desvelos,
a vivir con los pies en el suelo,
y, sin embargo, aún tememos la oscuridad.

sábado, 12 de septiembre de 2015

El Gran Silencio


Miramos las estrellas y dibujamos sueños.
Todas las preguntas se agolpan
y se confunden
hasta el último grito:
¡existo, y te busco!

Supongo que tú también estás sufriendo
enfrentado a la insoportable levedad del ser,
al vacío insondable de un mundo
que nunca ha sido nuestro,
que nunca será nuestro,
que se basta a sí mismo.

Sin embargo estamos solos,
ontológicamente solos y jodidos,
al borde de la cordura.

Compramos excusas al peso
para dar otro paso y no claudicar,
esperando una respuesta,
conjurando una respuesta
y de rodillas.

Vendemos humo
y tiempo que huye,
un tiempo que no quiere ser cómplice
y se lava las manos.

A veces tiemblo y pienso en ti.
Sé que existes,
dondequiera y comoquiera,
eres.
La misma luz nos acaricia,
aunque yo no te vea
y cuestione a las estrellas.

jueves, 16 de octubre de 2014

Derramarse o diluirse

Maldices a la luna implorando un motivo
cualquiera,
un asidero tenue,
otra mala excusa
que regalar a tus oídos.

Miras atrás con cierto desdén,
con la mirada fría,
con el odio del vencido,
y no ves más que humo,
el esqueleto de un futuro desvencijado.

Lamentablemente
soportamos el peso de nuestros sueños
cuando cada bocanada de aire arde
y la vida huele a vertedero,
cuando olvidamos dormir
por vigilar nuestro equipaje.

Ya solo queda derramarse o diluirse,
mascullas,
y apenas importa,
sentencias.




miércoles, 16 de abril de 2014

Un poeta y su espejo

Te observo absorto,
te dejo hacer
transido de ti,
me asombro.

Eres y te mueves,
ajeno al vaivén de las olas,
danzas frenético
jácaras que huelen a muerte.

Vendes humo aquilatado,
cantos de sirena voraz,
apenas epítetos
que elevan a sagrado el pecado.

Compro tu aire y tu anhelo,
tus ganas de todo y de nada,
el verso que siempre naufraga
en tu voz ajada y en celo.

Regalo mi tiempo a tu cuerpo
hostil en tiempos de guerra
y en los breves remansos de paz
música que amansa a la fiera.

Me observo absorto,
me dejo hacer,
transido de mi,
me asombro.