Mostrando entradas con la etiqueta nadie. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nadie. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de mayo de 2018

Se jugaba la vida

Deambulaba entre las gentes
que pierden la memoria
sin un ápice de remordimiento,
y sonreía a diestros y siniestros,
alegrándose la vida.

Los unos lo tachaban de inconsciente,
de inmaduro o infantil,
incapaz de líneas rectas,
soñador empedernido,
un mal ejemplo que seguir.

Los otros lo acusaban de demente,
cuestionaban su derecho a existir
más acá de una etiqueta
que define, que encierra, que niega
la luz de su candil.

Algunos, condescendientes,
lo miraban de soslayo
y a media voz, displicentes,
murmuraban insultando:
…un poeta…

Era feliz siendo nadie,
un instante incandescente
cuyo rastro se pierde
tras una ráfaga de aire.

Hablaba con los ojos.
Soñaba con palabras.
Se jugaba la vida.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Verdades que duelen

No escribo.
Las palabras me acechan,
sin atreverse a atacar.
Yo rumio en silencio,
pasto sinsustancias
y me dejo acechar.

Todos los instantes se sumergen
en un océano de banalidades
y el eco calla.
Nadie se muerde las uñas.
Nadie tirita.

Los anaqueles enmudecen
mientras el mundo los mira
y los ignora.
El futuro recordará
que un día fue pasado
y no aprendió,
de memoria.

No respiro,
sobrevivo hurtando el aire,
la voz y la esperanza
a un vacío de sentido
que subyuga,
que atenaza.

Los leones rugen al anochecer
e invocan la ley de la selva
mientras huelen sangre fresca
sintiendo la propia arder.

Los leones son leones,
las gacelas son gacelas,
dibujan los poetas
enarbolando galones.

No hablo.
Callo,
pero no otorgo.
No.
Tampoco callo.
Ni otorgo.
Ni león ni gacela.
Ni aire, ni voz,
ni poema.

miércoles, 25 de enero de 2017

Nadie & nadie


Juan Nadie aprende a caminar.
Es ley de vida.

No escatimará en caídas;
correrá sin sentido
y perderá el aliento
y la vergüenza.

Juan amará ídolos,
de oro y de barro,
y descubrirá
que el cuento
es palabra de cuentista,
con suerte.

Nadie dudará de su apellido.
Nadie es nadie.
Nadie se salva del naufragio.
Nadie nada.

Juan Nadie hace su equipaje
cada día al despertar,
al fondo los sueños fantasía,
los secretos de guardar,
los afectos, el arte y la familia,
un poema y dos canciones
y cuatro cosillas más.

Nadie sigue su camino.
Nadie tiene un destino.
Nadie sabe:
Viajar es regresar.

martes, 3 de febrero de 2015

Juan, o cualquiera

Juan se despierta, se levanta y piensa
por qué no,
otro día más no pesa,
hoy solo toca hoy.

A veces se viste de traje
y sale a comerse el mundo de un bocado,
a seducir a la muerte con manos de cirujano,
a gobernar el eterno desgobierno,
a diseñar puentes que unan deseos.

A veces se viste de faena
y amasa pan para tu boca,
te sirve café con magdalenas,
te escribe la vida en una hora
y dibuja el destino de tu viaje.

Juan es alérgico a profetas,
sabe que respira
y se inventa sus recetas,
siempre propias,
siempre nimias,
para no cortarse de un tajo la vida.

Juan es nadie y es cualquiera,
un instante de un instante,
una enredadera en la memoria,
el principio del fin de la historia,
otro vagamundo del arte
noble y vil de la supervivencia.

Juan se acuesta cada noche
orgulloso de su amada intrascendencia.