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martes, 14 de septiembre de 2021

Una lección vital

a Juanín, in memoriam

 

Y aprende dignidad en tu derrota,

agradeciendo a quien te quiso

el regalo fugaz de su hermosura

Felipe Benítez Reyes

 

Quieto, Juan,

no te vayas todavía,

aún no se ha puesto el sol

y un verano eterno

nos regala su alegría.

 

La luna y las estrellas

desparraman su ironía

y creen seguir bailando,

inconscientes

de que ya despunta el día.

 

Alzamos nuestras copas

para brindar por esta ruina

y celebrar como leones,

rugiendo,

la dignidad de tus heridas.

 

A tu lado comprendimos

el sinsentido de esta vida

a lomos de una vespa

indómita

enarbolando una sonrisa.

 

Seguirás contando años,

haciendo planes, doblando esquinas,

escondido entre los tejes y manejes

de esta tribu

que te ama y lo atestigua.




lunes, 11 de diciembre de 2017

Verdades que duelen

No escribo.
Las palabras me acechan,
sin atreverse a atacar.
Yo rumio en silencio,
pasto sinsustancias
y me dejo acechar.

Todos los instantes se sumergen
en un océano de banalidades
y el eco calla.
Nadie se muerde las uñas.
Nadie tirita.

Los anaqueles enmudecen
mientras el mundo los mira
y los ignora.
El futuro recordará
que un día fue pasado
y no aprendió,
de memoria.

No respiro,
sobrevivo hurtando el aire,
la voz y la esperanza
a un vacío de sentido
que subyuga,
que atenaza.

Los leones rugen al anochecer
e invocan la ley de la selva
mientras huelen sangre fresca
sintiendo la propia arder.

Los leones son leones,
las gacelas son gacelas,
dibujan los poetas
enarbolando galones.

No hablo.
Callo,
pero no otorgo.
No.
Tampoco callo.
Ni otorgo.
Ni león ni gacela.
Ni aire, ni voz,
ni poema.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Un acto de fe

Escúchame pulsando aquí.

Se marchitan también los inviernos
cuando el león ruge al amanecer
y las palabras conjuran silencios
que retoñan,
que florecen y se atreven a ser.

Ya no nos duelen los infiernos,
personales,
intransferibles.
Ya ardimos en la inercia.

Los tiempos están cambiando.
Los tiempos nunca dejan de cambiar.

No somos hoy mejores que ayer,
al menos aprendimos eso,
y quizás eso nos redima
de un presente traidor
y de un futuro herida.

La vida exige un acto de fe
y una pizca de inconsciencia.
Instinto animal.
Aceptar que nadie sobrevive.

La vida exige testigos.

Ni absueltos ni condenados,
no aprendemos a ser reos,
volamos sin alas,
con los pies en el suelo
y el alma desatada.
No existen los sueños
pero soñamos.
La orquesta abandonó el baile
pero bailamos.

Cuando nada importa,
todo importa nada,
salvo quizá
atreverse a respirar.

martes, 22 de marzo de 2016

Camino de Oz



Tú también tendrás que avanzar y dibujar tu propia senda de baldosas amarillas, murmuraba el poeta consciente de la ausencia de auditorio.

Serás espantapájaros
y observarás absorto
un mundo imposible.
No entenderás nada.

¿Cómo aceptar el dolor y la ausencia?
El miedo y la soledad se atrincheran
y los leones solo saben dormitar
y soñar.

Apenas sentimos,
pero podemos comprar otro abrigo
que disimule nuestro vacío en el pecho
hasta quedarnos inmóviles.

Una mirada perdida, clavada más allá del tiempo, interrumpe brevemente el instante de delirio y enajenación. Un suspiro profundo que más que aire exhala vida. El penúltimo trago.

Vivir es una oda, o una letanía.
Los puntos cardinales se confunden
con las voces
de la gente que viene y que va,
vendiendo simulacros,
aparentando respirar
e ir a alguna parte.

La bruja buena es la bruja mala,
vestida de domingo.

La última frase flota en el aire y quiere anclarse en la memoria, significando más de lo tolerable. El poeta yace exhausto, pero aún su mano tiembla.

Dorothy, no mires atrás.
Se hace camino al andar.

domingo, 25 de enero de 2015

Confesión

Admito los rugidos de un león alado
solo en su roca,
rey de nada.
Admito los jugos del deseo,
la inercia de la tristeza
y la palabra que sangra.

La oscuridad se instala y pierdes referencias,
y te encomiendas a un recuerdo que traiciona,
que malvende tu esperanza a un silencio
que te encierra en lo más hondo de tu piel.

Solo los valientes sienten miedo
cuando se enfrentan a sí mismos,
seguros de morder el polvo y las entrañas.

Fracaso. Fracaso otra vez, y vuelvo a fracasar.
Pero nunca fracaso mejor y la piel me arde
devolviéndome una imagen más gris
que visto de colores, por evitar el suicidio.

La bohemia, la impostura, la poesía
y un espíritu de holandés errante,
un abismo personal,
un infierno elegante,
la huida del que mira el mundo desde las afueras,
absorto, como todos, en su propia pesadilla,
vacunado contra utopías y quimeras.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Oda al olvido

Pincha aquí para escuchar el poema


La muerte es un rumor de pasos que se extinguen,
un recodo y nada,
un eco apenas audible.
Los amaneceres son recurrentes,
no sienten envidia,
no se arrodillan
ni lamentan su eterna mala suerte.
Mi mano me observa y se cuestiona mis dudas,
abierta e interrogante,
como una metáfora insignificante y absurda
que oculta la eternidad en un instante.
Las nubes dibujan siluetas,
pero mi león es tu sol derretido,
tu son de paz mi canto de guerra,
un poema de amor una oda al olvido.
Toda la impostura se concentra en cada gesto,
en las palabras que naufragan desde siempre
y se mecen siempre putas con el viento
a merced de miles de voces inconscientes.

Ecos que se apagan y se pierden…