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domingo, 25 de diciembre de 2016

Bucles asesinos

Soliviantamos el tiempo con la mirada,
pero eso no bastaba,
la eternidad nunca fue suficiente
para el que sueña con la totale,
el doble o nada,
quebrar la banca.

Saltamos más lejos y más alto,
pero el mundo es una esfera,
y gira.

Absurdos intentamos un amor
que no supimos hacer,
que nació, como nosotros,
para morir en silencio.

Las noches se ofuscan
al ritmo de un tic-tac traidor
que me desvela.
Otra vez.

Vivimos hartos de bucles asesinos.

Alguien desea feliz navidad
y el decoro exige una respuesta
que no suene a ocaso,
una alegría bien impostada.

No. Yo no sé vivir a medias
y me desangro.

Y cierro los ojos para no verme.

domingo, 21 de febrero de 2016

Verdugos

No me vendes los ojos,
no me hurtes la mirada.
Esta vez quiero ser cómplice
y ver cómo me matas.
Yo también sé ser verdugo.

Para qué llorar,
si no somos más que arte
que niega lo que grita,
profetas silenciosos
de un mañana que cercena,
versos condenados al delirio.

Ambos sabemos que los dioses
han de callar.
Sonreirán desde su olimpo imposible.
Impasibles.

Nuestro es el decoro
y la dicha de la muerte.
El amor y su luna.
El último aliento,
que tejemos inconscientes
de que realmente nos envidian.

Nuestro es este instante que agoniza
ufano
y se repite
inclemente.

Las lágrimas que vertemos,
el amor y el dolor de cada día,
de cada pedacito de día.