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domingo, 23 de septiembre de 2018

Desviaciones (& reincidencias)

Sueño seres de aire,
dúctiles,
frágiles,
inverosímiles,
por amor al arte.

Nada significa nada,
las farolas iluminan la noche
y descarrila
la inercia
y se desvía.

Jerigonzas aparte
me desangro
y me desgrano
denodado en el silencio
del eco
de un reflejo.

Papalapabraspa
que niegan su verdad
meve avasisvitenve.
Y casi pierdo una razón
que me aliena.

No te tortures
ni me retuerzas
tanteando una ilusión.
Vendemos humo.
Cagamos oro.
Fuimos instante.

martes, 8 de noviembre de 2016

Más tragi que comedia


Visita Satanás a Calixto
disfrazado de mujer,
mujer también es la muerte
y Calixto no la sabe ver.

¡Ay, Calixto!
¡Ay, Calixto!
Déjate querer,
que el amor vale el peso de tu oro
y tu oro mi dulce savoir faire.

¡Ay, Calixto!
¡Ay, Calixto!
¿Dónde te vas a meter?
De acuerdo.
Uno debe perseguir sus sueños,
no obstante
hay sueños, sueños y sueños,
y no todos implican arder.

La juventud no sabe dudar,
ni domar el miedo atávico al fracaso
y las alturas.
La juventud se despeña.

Melibea besa un suelo inexistente.
Calixto, al fin, yace a su vera.

El público permanece expectante.
No entiende nada.


miércoles, 1 de abril de 2015

El extravío

Me siento,
y en silencio cargo con el peso de los días
que he vivido,
que me quedan por vivir.
Siento áspera la inercia que va arañando
mi piel y mi esperanza
en este absurdo pan para hoy.
Nada crece verde en la tierra umbría.
Siento la mirada de los dóciles
y de los aguafiestas
clavada insensiblemente en las entrañas,
y sangro apenas,
como si realmente no importara.
Siento que los motivos eran otros,
que los caminos eran otros,
que los silencios tenían que ser otros,
pero fueron estos mismos:
motivos de oro o de barro,
caminos de espina y espanto,
silencios de verbo abarrotado,
precuelas inefables de un abismo
tan propio como impersonal.
Soy hijo del silencio de los cielos,
del caminante no hay camino,
del superyo despertando de sus sueños,
soy de la generación del extravío.
¿Qué hacer cuando el deseo se pudre?