La inercia es la vida,
aquello que te queda cuando todo se ha ido,
cuando te das cuenta de que ya no eres tan joven,
ya no eres tan guapo, y el futuro no se pone de tu lado.
Son las horas de tinta porque sí,
la búsqueda incansable de la nada,
otra forma de huir del abismo
sin joder al prójimo a sabiendas.
Es el fatum, el destino y el carácter,
aquella insoportable levedad del ser.
No tengo un catálogo de causas,
no trazo mapas que iluminen el camino
de aquí a allí, o viceversa;
me dejo ir con el viento y me contento
con dar esquinazo al enemigo,
la sospecha del vacío sustantivo.
La inercia permite apenas el aliento,
siembra y abona suspiros,
teje y desteje a su antojo
la tela inexorable del olvido.
Los sentimientos y emociones, aún imaginados, nos configuran. Las palabras son la germinación de los absurdos de mi ser, mi único destino. Sean benevolentes.
domingo, 1 de julio de 2012
sábado, 30 de junio de 2012
El final de los tiempos
Pincha aquí para escuchar el poema
Invariablemente los profetas clamaban la hecatombe.
Todos los signos eran signos de duelo o de muerte.
Primero, los parias se rebelaron y mordieron las manos
de aquéllos, que nombraban, hacían y deshacían a voluntad,
con la fuerza del hierro y la soberbia del oro.
Todas las bestias redujeron a cenizas el pasto preciado
y volvieron la vista, y en estampida sofocaron al paria
y su sueño desvencijado.
Los poetas guardaron silencio,
consumando la noble tradición de la alta traición.
Los sustantivos se creyeron a salvo parapetados
en la perpetua semántica del diccionario.
El error es siempre craso.
El verdadero error siempre es fatal.
Nadie fue el primero en tirar la piedra,
mas la piedra fue y volvió,
cercenando miembros y salpicando sangre,
como un bumerán de odio.
Nuestra estirpe es necia,
somos hijos de los hombres que no sabían ser viento,
que consagraban sus vidas al tiempo.
Los restantes decidieron abolir los gobiernos,
y quemaron las banderas y los cementerios.
Comprendieron el juego de ser adjetivos,
de ser a duras penas aliento que mueve una brizna.
Los restantes engendraron otros tiempos,
y estos lo harán de nuevo, aunque sobre la palabra
y sea pieza de museo.
Invariablemente los profetas clamaban la hecatombe.
Todos los signos eran signos de duelo o de muerte.
Primero, los parias se rebelaron y mordieron las manos
de aquéllos, que nombraban, hacían y deshacían a voluntad,
con la fuerza del hierro y la soberbia del oro.
Todas las bestias redujeron a cenizas el pasto preciado
y volvieron la vista, y en estampida sofocaron al paria
y su sueño desvencijado.
Los poetas guardaron silencio,
consumando la noble tradición de la alta traición.
Los sustantivos se creyeron a salvo parapetados
en la perpetua semántica del diccionario.
El error es siempre craso.
El verdadero error siempre es fatal.
Nadie fue el primero en tirar la piedra,
mas la piedra fue y volvió,
cercenando miembros y salpicando sangre,
como un bumerán de odio.
Nuestra estirpe es necia,
somos hijos de los hombres que no sabían ser viento,
que consagraban sus vidas al tiempo.
Los restantes decidieron abolir los gobiernos,
y quemaron las banderas y los cementerios.
Comprendieron el juego de ser adjetivos,
de ser a duras penas aliento que mueve una brizna.
Los restantes engendraron otros tiempos,
y estos lo harán de nuevo, aunque sobre la palabra
y sea pieza de museo.
jueves, 28 de junio de 2012
Genética avanzada
Pincha aquí para escuchar el poema
Siento como propios tus abismos,
todas las condenas a muerte,
los tumultos angustiantes
que invitan sonriendo al suicidio.
Siento cada grano de tiempo escurridizo
huyendo hacia atrás,
como si todo hubiera sido nada,
como si no importara la ausencia de sentido.
Me observo y te observo derrotada,
con apenas esperanzas para el ahora,
un ahora que se diluye en una lágrima
enquistada y absorta, fúnebre y rota.
Y todo lo que diga,
y lo que pueda llegar a decir,
se me antoja bagatela en tu ausencia,
aunque me mires y asientas, con la sonrisa tenue.
Aunque el futuro me mienta,
y prometa rosas y niños, puertas y trenes,
me planto aquí, enfermo de presente,
a custodiar tu sueño duermevela.
Siento como propios tus abismos,
todas las condenas a muerte,
los tumultos angustiantes
que invitan sonriendo al suicidio.
Siento cada grano de tiempo escurridizo
huyendo hacia atrás,
como si todo hubiera sido nada,
como si no importara la ausencia de sentido.
Me observo y te observo derrotada,
con apenas esperanzas para el ahora,
un ahora que se diluye en una lágrima
enquistada y absorta, fúnebre y rota.
Y todo lo que diga,
y lo que pueda llegar a decir,
se me antoja bagatela en tu ausencia,
aunque me mires y asientas, con la sonrisa tenue.
Aunque el futuro me mienta,
y prometa rosas y niños, puertas y trenes,
me planto aquí, enfermo de presente,
a custodiar tu sueño duermevela.
Intrascendencia
Cepillarse los dientes cada mañana,
automáticamente ojear el espejo
y descubrir el continuo ojeras orejas,
conjurar el disimulo.
El camino sempiterno que conduce
siempre a Roma,
dondequiera que esté.
Hablar como si todo importase
o como si nada importase,
tanto da.
Regalarse quizá una mirada furtiva,
una concesión al deseo más oculto,
y naufragar en sueño.
Mi tiempo es al fin y al cabo una ironía
que multiplica palabras de aire,
una ráfaga hilarante.
automáticamente ojear el espejo
y descubrir el continuo ojeras orejas,
conjurar el disimulo.
El camino sempiterno que conduce
siempre a Roma,
dondequiera que esté.
Hablar como si todo importase
o como si nada importase,
tanto da.
Regalarse quizá una mirada furtiva,
una concesión al deseo más oculto,
y naufragar en sueño.
Mi tiempo es al fin y al cabo una ironía
que multiplica palabras de aire,
una ráfaga hilarante.
miércoles, 27 de junio de 2012
La inquina
Construirse esquivando dardos,
con veneno,
sentir todas las miradas rebosantes
de odios,
y seguir en pie,
como siervo de la inquina.
Parapetarse en un ego
que se resquebraja,
lamentando su dicha
y escupiendo su alegría.
Ofrecerse en canal al asesino.
Mi destino es mi carácter.
con veneno,
sentir todas las miradas rebosantes
de odios,
y seguir en pie,
como siervo de la inquina.
Parapetarse en un ego
que se resquebraja,
lamentando su dicha
y escupiendo su alegría.
Ofrecerse en canal al asesino.
Mi destino es mi carácter.
domingo, 3 de junio de 2012
Aires de guerra
Pincha aquí para escuchar el poema
Arduo es el trabajo de cavar la propia tumba
y sin embargo los hombres se ayudan,
se dan la mano sucia de tierra y sonríen,
elevan a sagrado el sudor de sus frentes
revelando el irónico destino infame
de la pulcra inexistencia más allá de la carne.
Los hombres cantan canciones de siega,
marchan marciales en marchas triunfales,
con sangre firman armisticios en el aire,
se observan inquietos temiendo pelea.
Los árboles callan y otorgan, habituados.
Los insectos hambrientos presienten el festín.
La hora es llegada y el caos aguarda.
Todas las palabras son ofensa irreparable,
las patrias se inflaman, engordan y arden,
alimentando diferencia,
segregando odios razonables
que anidan en pechos desprovistos de razón,
apenas corazas que no esconden corazón.
Los estandartes abandonan sus guaridas,
los generales hollan nuestros sueños,
bendicen la barbarie con denuedo,
y los campos se abarrotan de suicidas.
Aires de guerra soplan,
y los poetas presienten
una nueva derrota.
Arduo es el trabajo de cavar la propia tumba
y sin embargo los hombres se ayudan,
se dan la mano sucia de tierra y sonríen,
elevan a sagrado el sudor de sus frentes
revelando el irónico destino infame
de la pulcra inexistencia más allá de la carne.
Los hombres cantan canciones de siega,
marchan marciales en marchas triunfales,
con sangre firman armisticios en el aire,
se observan inquietos temiendo pelea.
Los árboles callan y otorgan, habituados.
Los insectos hambrientos presienten el festín.
La hora es llegada y el caos aguarda.
Todas las palabras son ofensa irreparable,
las patrias se inflaman, engordan y arden,
alimentando diferencia,
segregando odios razonables
que anidan en pechos desprovistos de razón,
apenas corazas que no esconden corazón.
Los estandartes abandonan sus guaridas,
los generales hollan nuestros sueños,
bendicen la barbarie con denuedo,
y los campos se abarrotan de suicidas.
Aires de guerra soplan,
y los poetas presienten
una nueva derrota.
sábado, 2 de junio de 2012
Desamparo
Pincha aquí para escuchar el poema
Necesitas a veces una excusa
para salir a bailar desnuda
recordando amores de antaño
gozando, girando, soñando.
Sin embargo no hay excusa,
el tiempo se impone solemne,
solo sueña cuando duerme
y no llora, oculta en la penuria.
La culpa se entreteje en tus palabras
adelgazándolas, dejándolas sin aire,
construyendo versos de sangre,
suspiros que agotan un alma.
La salida se esconde y no hay puertas.
De la vida solo conoces la sal.
Necesitas a veces una excusa
para salir a bailar desnuda
recordando amores de antaño
gozando, girando, soñando.
Sin embargo no hay excusa,
el tiempo se impone solemne,
solo sueña cuando duerme
y no llora, oculta en la penuria.
La culpa se entreteje en tus palabras
adelgazándolas, dejándolas sin aire,
construyendo versos de sangre,
suspiros que agotan un alma.
La salida se esconde y no hay puertas.
De la vida solo conoces la sal.
lunes, 28 de mayo de 2012
Lo mejor de lo peor
Lo mejor del invierno es su embrión de primavera,
lo mejor de la muerte es saber que engendra vida,
y lo mejor de ésta es que no es eterna.
El amor, si lo es, es breve y es fugaz, como todo,
como las flores de hierro y los imperios de barro,
y los libros sagrados escritos con odio.
Lo mejor del espejo descubrir la viñeta,
el humor negro, y gallego, de saberse apenas viento,
ola insignificante en el vaivén de la marea.
El tiempo -mi tiempo- una excusa para el arte
de ir malviviendo a duras penas, a dulces alegrías,
sembrando sustantivos por el aire.
Lo mejor de la poesía es su coraza emotiva,
rebanar, untar, amasar el sentimiento
y venderlo al peso entre comillas.
lo mejor de la muerte es saber que engendra vida,
y lo mejor de ésta es que no es eterna.
El amor, si lo es, es breve y es fugaz, como todo,
como las flores de hierro y los imperios de barro,
y los libros sagrados escritos con odio.
Lo mejor del espejo descubrir la viñeta,
el humor negro, y gallego, de saberse apenas viento,
ola insignificante en el vaivén de la marea.
El tiempo -mi tiempo- una excusa para el arte
de ir malviviendo a duras penas, a dulces alegrías,
sembrando sustantivos por el aire.
Lo mejor de la poesía es su coraza emotiva,
rebanar, untar, amasar el sentimiento
y venderlo al peso entre comillas.
domingo, 27 de mayo de 2012
Silencio se acerca
Pincha aquí para escuchar el poema
Hay quien habla solo para romper el silencio,
y el silencio ni se inmuta,
permanece impasible,
consciente de la nimiedad del adversario.
Hay quien calla y otorga y se acobarda
ante un silencio en su pedestal,
adelgazando la idea y la garganta,
besando un suelo de mugre.
Hay quien grita verdades a medias
y a medias le ofrecen mentiras
como un eco de patrones imposibles
que se estrellan y estallan.
Hay quien pronuncia, como un pájaro,
variaciones de la misma melodía,
juegos de azar con el destino,
como si enfrentara siempre el último trino.
Todos van o vienen.
Ninguno se queda.
Solo el silencio permanece.
Hay quien habla solo para romper el silencio,
y el silencio ni se inmuta,
permanece impasible,
consciente de la nimiedad del adversario.
Hay quien calla y otorga y se acobarda
ante un silencio en su pedestal,
adelgazando la idea y la garganta,
besando un suelo de mugre.
Hay quien grita verdades a medias
y a medias le ofrecen mentiras
como un eco de patrones imposibles
que se estrellan y estallan.
Hay quien pronuncia, como un pájaro,
variaciones de la misma melodía,
juegos de azar con el destino,
como si enfrentara siempre el último trino.
Todos van o vienen.
Ninguno se queda.
Solo el silencio permanece.
Opening
Xogar e medrar. Aprender e xogar.
Aprender e medrar.
Aprender é medrar.
Imos bailar e cantar,
imos correr e imos voar,
e xuntos todos imos soñar.
Todo o que comeza remata,
pero agochado hai un segredo:
tras cada fin nace un comezo.
Imos rir, sorrir e ata chorar,
sembrar semente e sentimento:
aprender é amar.
viernes, 25 de mayo de 2012
Desnortado
noches que ofrecen la posibilidad de dislocarse,
de desviar la virtud y la cabeza con cualquier excusa,
con cualquiera que malvenda su tiempo de aire.
Llueve dentro y fuera, y contra la ventana.
Otras son un dejarse ir,
un naufragar con calma
y anegar de Leteo
los restos del alma.
Las más son purgatorio,
un desierto con oasis de palabras
que raramente bendicen un sueño
y alimentan el ego desnortado de un poeta,
otro cero a la izquierda,
un cronista de la nada.
domingo, 20 de mayo de 2012
Los héroes no se miran al espejo
Pincha aquí para escuchar el poema
Visten los héroes su orgullo y su coraza,
aprestan la impostura de saberse invencibles
al ceñir la espada y la inmarcesible razón.
Y elevan a sacro un grito de espanto.
Bendicen con su luz las sombras trascendentes
inundándolo todo de certeza,
nombrando al articular palabra,
negando la duda y su belleza.
Su justicia se revela a doble o nada,
una apuesta segura por la muerte,
un mazo y un yunque,
la ley hecha sangre.
Ungidos por la Historia se divierten,
inmóviles desde sus pedestales,
ojeando nuestros pasos y sus cuitas,
monumentos a la vanidad del tiempo.
Visten los héroes su orgullo y su coraza,
aprestan la impostura de saberse invencibles
al ceñir la espada y la inmarcesible razón.
Y elevan a sacro un grito de espanto.
Bendicen con su luz las sombras trascendentes
inundándolo todo de certeza,
nombrando al articular palabra,
negando la duda y su belleza.
Su justicia se revela a doble o nada,
una apuesta segura por la muerte,
un mazo y un yunque,
la ley hecha sangre.
Ungidos por la Historia se divierten,
inmóviles desde sus pedestales,
ojeando nuestros pasos y sus cuitas,
monumentos a la vanidad del tiempo.
miércoles, 16 de mayo de 2012
El profesor
Levantarse y desnudarse,
quitarse el miedo con esponja y con jabón,
encerrar los odios a cal y canto en un armario,
olvidar las cuitas y el ego,
incendiar el pecho,
inventar y reinventarse.
Elevar el humor a los altares,
bendecir la risa con un beso,
solicitar el amparo de las musas,
elegir cada día un día nuevo.
Soy lo que hago:
Me construyo, deconstruyo y reconstruyo ante tus ojos,
hecho de tu propia mirada,
que a veces me esquiva de soslayo
y otras me busca con avidez.
Entretejo mis hilos en tu tela, hija del tiempo,
y te regalo colores que ofrecen su alma,
y tú decides, invariablemente.
Yo soy la palabra que quiere crecer y multiplicarse,
casi de un modo religioso,
por doquier y donde quieras,
como una chispa buscando mecha.
Al ocaso vuelvo a casa,
cada día derrotado, abatido, exhausto,
y me visto mis miedos,
alimento los odios,
maldigo mi estampa y vacío el pecho,
ya soy otra nada bostezando tiempo,
otra mecha quemada.
domingo, 29 de abril de 2012
viernes, 27 de abril de 2012
Promesa de olvido
Todos los días alguien muere,
todos los segundos de todos los minutos,
y yo puedo ser el siguiente.
De no ser por la lluvia
que limpia las calles grises
inundadas de tristeza,
de no ser por el sol
que después las seca
y de luz las viste,
de no ser por la inherente
falta de esperanza o trascendencia,
por la más negra nada,
habría que salir huyendo.
Huyendo como un alma
que el diablo lleva.
todos los segundos de todos los minutos,
y yo puedo ser el siguiente.
De no ser por la lluvia
que limpia las calles grises
inundadas de tristeza,
de no ser por el sol
que después las seca
y de luz las viste,
de no ser por la inherente
falta de esperanza o trascendencia,
por la más negra nada,
habría que salir huyendo.
Huyendo como un alma
que el diablo lleva.
martes, 17 de abril de 2012
Ansias de renacimiento
No me juzgues tan ligeramente,
no tengo otro tesoro
que el aire malamente hurtado al mundo,
un tiempo de oro
cercenado a cada instante.
Comprende que prodigue los gritos,
los alaridos y los aullidos
cada noche a una luna pendenciera
que guiña un ojo, pero cierra las piernas.
Comprende el terror de comprender.
Cada segundo ha muerto,
y yo he muerto con cada segundo,
insistentemente,
inconscientemente,
como una manada de bestias en fila,
esperando turno en el matadero.
Todas las palabras escritas
son epitafios insignificantes,
absurdas retahílas de ausencia
desvencijada en las tinieblas.
Los pasos fueron y han de ser erráticos,
no hay destino posible para los apátridas del tiempo.
no tengo otro tesoro
que el aire malamente hurtado al mundo,
un tiempo de oro
cercenado a cada instante.
Comprende que prodigue los gritos,
los alaridos y los aullidos
cada noche a una luna pendenciera
que guiña un ojo, pero cierra las piernas.
Comprende el terror de comprender.
Cada segundo ha muerto,
y yo he muerto con cada segundo,
insistentemente,
inconscientemente,
como una manada de bestias en fila,
esperando turno en el matadero.
Todas las palabras escritas
son epitafios insignificantes,
absurdas retahílas de ausencia
desvencijada en las tinieblas.
Los pasos fueron y han de ser erráticos,
no hay destino posible para los apátridas del tiempo.
domingo, 15 de abril de 2012
Solo palabras
No puede ser todo palabras
pensaba exhausto maldiciendo el verbo
con el alma y las rodillas besando el suelo
un poeta sordo, mudo, vano y ciego
naufragando en su propia metáfora.
¿Qué canto de pájaro es más técnico?
¿El león ruge por amor o por desidia?
Solo el ulular del viento rima consonante
ofreciendo una perpetua sinalefa.
La poesía es una broma pesada.
pensaba exhausto maldiciendo el verbo
con el alma y las rodillas besando el suelo
un poeta sordo, mudo, vano y ciego
naufragando en su propia metáfora.
¿Qué canto de pájaro es más técnico?
¿El león ruge por amor o por desidia?
Solo el ulular del viento rima consonante
ofreciendo una perpetua sinalefa.
La poesía es una broma pesada.
domingo, 8 de abril de 2012
Cosas de pájaros
Suicidarse o inventarse un alter ego,
pulsar siguiente sin apenas leer,
cambiar de nombre,
cambiar de sexo,
cambiar de amor.
Deambular por calles que no existen,
donde no llueve nunca,
donde todo es naufragio.
Elevarte hasta las nubes,
otorgar eternidad a tus palabras,
vestirte de rey de corazones,
inventar una verdad más bella,
intentar brillar como una estrella.
Y llegar apenas a bombilla.
Graznaba otra gaviota atormentada.
sábado, 31 de marzo de 2012
El lenguaje significativo
Cientos de caminantes desparramados por la ciudad
observados por oleadas de uniformes intrascendentes,
proclaman el último grito:
el último grito es el Grito.
Caminan deslumbrados casi a tientas siguiendo su estrella,
una luz fugaz como otra cualquiera,
un motivo de esperanza,
otra respiración más.
Los susurros recorren iracundos las avenidas,
derrapando en cada curva cerrada,
reivindicándose, tomando consistencia,
de repente un ejército de ruido,
incesante, martilleante como un corazón en llamas,
que sucumbe, una vez y otra,
ante el inexorable silencio de la Historia.
Apenas los gemidos permanecen,
una constante,
gemidos de dolor y odio,
de placer y sexo y dicha,
gemidos de peligro
y sollozos que son gemidos.
observados por oleadas de uniformes intrascendentes,
proclaman el último grito:
el último grito es el Grito.
Caminan deslumbrados casi a tientas siguiendo su estrella,
una luz fugaz como otra cualquiera,
un motivo de esperanza,
otra respiración más.
Los susurros recorren iracundos las avenidas,
derrapando en cada curva cerrada,
reivindicándose, tomando consistencia,
de repente un ejército de ruido,
incesante, martilleante como un corazón en llamas,
que sucumbe, una vez y otra,
ante el inexorable silencio de la Historia.
Apenas los gemidos permanecen,
una constante,
gemidos de dolor y odio,
de placer y sexo y dicha,
gemidos de peligro
y sollozos que son gemidos.
miércoles, 28 de marzo de 2012
Motivos del desvarío
Escribo poesía por pereza,
para clavar el dedo en la llaga me sobran quince versos,
mi tratado de filosofía se reduce a una hipérbole y un hipérbaton,
dos retruécanos y la impostura.
Las palabras no son tan ligeras,
las palabras ocupan tiempo,
valen lo que el aliento vale:
nada si necio, todo en un momento.
Palabras como cantos de pájaro en época de celo,
como ruidos de parto,
como rumor de pinos,
como olas rompiendo.
Toda mi voz no es más que un instante,
un grano fugaz de arena en un desierto inabarcable,
un canto de sirena, apenas una leyenda de existencia incierta.
Escribo poesía para existir, para no olvidar quién soy.
para clavar el dedo en la llaga me sobran quince versos,
mi tratado de filosofía se reduce a una hipérbole y un hipérbaton,
dos retruécanos y la impostura.
Las palabras no son tan ligeras,
las palabras ocupan tiempo,
valen lo que el aliento vale:
nada si necio, todo en un momento.
Palabras como cantos de pájaro en época de celo,
como ruidos de parto,
como rumor de pinos,
como olas rompiendo.
Toda mi voz no es más que un instante,
un grano fugaz de arena en un desierto inabarcable,
un canto de sirena, apenas una leyenda de existencia incierta.
Escribo poesía para existir, para no olvidar quién soy.
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