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martes, 25 de agosto de 2015

Grillos y nosotros

Los grillos siempre cantan al atardecer,
poniendo banda sonora al amor que regalan las parejas,
que se miran y se miran,
ajenos al tiempo y al frío,
que se toman de la mano y existen sin más,
un antídoto para el desamparo.
Cantan al atardecer cuando una silueta marcha sola,
sin horizonte ni destino,
tiritando de frío y de miedo,
víctima de un tiempo inexorable
que siempre siempre se dilata y obstruye.
Cantan y cantan al atardecer,
sin inquina.
Solo nosotros lloramos.

lunes, 6 de abril de 2015

Verdades ajenas

Había besado todas las bocas…
pero no sabía besar.
Coleccionaba recuerdos pecados
que ya ni siquiera atormentaban,
que eran nomás un vestigio
de guerras perdidas antaño.
Ahora se puede decir:
no es más hombre el que más mata,
son los héroes los que mueren
con sabor a quimera en los labios
y a sangre desvalida.
(Atreverse a saber
o
atreverse a morir.)
Ahora,
en este instante inmarcesible
y lúcido,
es tiempo de decir y reivindicar
el desamparo que engendra la soledad,
de venderse a un satán mínimo,
de crearse y creerse una verdad.

Solo le dijeron que no sabía besar.
Y les creyó.


jueves, 9 de octubre de 2014

Caperucita azul

Reverberan los gemidos en una habitación vacía,
sin cuadros ni ventanas,
y crece lo prohibido,
como una enredadera decorando interiores.
Prohibido soñar con cuerpos desnudos,
con dedos de sal,
con cuellos de limón,
y labios de tequila.
Son las nueve. La hora colacao.
La hora de comerse las ganas
viendo las noticias,
de ser convencional.
Y no.
Estoy sola y bailo para mí.
Yo soy la princesa de este cuento,
aunque no quiera,
aunque me duela,
y me niego a ser patito feo,
estoy sola,
y bailo para mí.
Me desnudo ante el espejo,
me imagino deseándome,
mostrándome libre,
y la rabia me consume,
entre la angustia y el placer.
Un último suspiro basta
para derribar las fronteras de la corrección,
y abandonarse,
por fin,
al desamparo.



viernes, 22 de agosto de 2014

Matar a blancanieves

Un pie.
Otro pie.
Es sencillo.
Basta alternarlos y el camino se hace,
a menudo errático,
en pos de no se sabe qué eldorado.

Escribirlo es un modo de vivirlo,
de inventar un código propio
que atenúe el desamparo
de una caída sin fin.
Mis ojos apenas distinguen colores sin asideros
y mi cuerpo rehúsa tomar parte en esta farsa.
Volar es imposible.

Descubrir que en ocasiones llueve bajo el sol
es matar a blancanieves,
es saberse loco de remate,
quevedo en ciernes,
elegir ser quijote, sin el don.


domingo, 13 de octubre de 2013

Jodidamente perfectos


Pincha aquí para escuchar el poema

Tú, que doblaste una esquina y te precipitaste
por un abismo de locura y asco,
que vendiste tus venas al desamparo,
que hiciste del fracaso un arte.

Él, que cerró los ojos y huyó
para no ver la tristeza que deja,
que quiso escalar sin cuerda
y como ícaro, besó el sol.

Yo, que naufrago cada día entre palabras que naufragan,
que enajeno caminos,
que cierro puertas y ventanas,
que me oculto como un chiquillo.

Ellas, que aprendieron a jugarse mi cordura,
que tejen y destejen a su antojo,
surtidores de versos y de duda,
ojos de la cerradura, puertas sin pomo.

Vosotros, que absurdamente perseguís mis quimeras
y apenas rozáis mi propia insignificancia,
y construís un sueño donde existen almas gemelas,
y descubrís horrorizados la esencia de la metáfora.

Nosotros, ese imposible que amamanta,
ese nudo en la garganta.

Jodidamente perfectos.