martes, 21 de abril de 2020

Verbenas ajadas

Casi muero de silencio
e inanición,
y el aire no sustenta
la efímera esperanza
de existencia
de un coleóptero.
Los lamentos no nos sirven
ni nos sacian,
y la luna se antoja
una quimera
en los tiempos del pan.
Y sin embargo 
los ecos reverberan
añorando
ajadas verbenas
que en la memoria
lucen de gala.
Y nada es real,
salvo, quizá,
aceptar el hambre,
arropar el silencio.
Sobrevivir 
cercenando versos.

martes, 7 de abril de 2020

El Secreto

Vinimos a adueñarnos del mundo.
Vinimos, vimos y vencimos.
Dijimos tierra,
dijimos agua
y dijimos fuego.
Hablamos de ira y amor,
de alegría, de dolor,
de desidia y de deseo.
Y dijimos que era nuestro,
todo es nuestro.

Aprendimos a inventarnos la esperanza,
a quebrar el quebranto
con los ojos cerrados,
y nos pusimos en manos de dioses mancos.

Ya suenan las trompetas de Jericó
al ritmo de los tambores de guerra.

Ahora la cultura es un susurro,
apenas audible,
que calla su más íntima verdad.

Vino el silencio a recordarnos el vacío
y el amor impostado.
Nunca creímos nuestra suerte
y conjuramos entonces anhelos inertes,
queríamos volver a ninguna parte,
a nuestro mundo breve.

Deambulamos envueltos por una niebla espesa
que nos niega el horizonte
y apenas conseguimos balbucir
y tentar para no perder un norte
que se diluye,
que reverbera.

Las calles permanecen ajenas
y los semáforos aún escupen su verbena,
pero nadie aplaude,
las ventanas esconden su miseria
y nuestro monstruo cobarde,
y ya nadie aplaude.

Mientras tanto, ensimismados,
los cronistas del apocalipsis
se apresuran a escribir su novela
-o su poema-,
soñando dulces y verdes laureles
en un por venir que nunca llega.

No sabemos quiénes fuimos,
ni quiénes vamos a ser,
pero ya no sonreímos recordando.
Ahora somos agua,
y aire,
apenas nada.

No hay más secreto que la nada:
todo es uno,
uno es nada,
todo es nada.

martes, 24 de diciembre de 2019

Todos los colores

Blanco, como las páginas
de una vida que no promete nada,
que no engaña,
que se hace y se deshace
y se entreteje.
Verde, 
como esta tierra que amamanta
y nutre almas tormentosas,
grises y melancólicas.
Azul como los días laborables,
que se suceden
y no suceden,
parcos en hostilidades.
Amarillo por doquier,
para impostar una sonrisa.
Negros los pensamientos
que también florecen
cuando respirar es inercia
y no se paren versos
que merezcan la pena.
Cuando descubro un océano
entre tu vera y mi vera.
Rojo como los atardeceres
que incendian los vuelos compartidos
de aves peregrinas,
amantes del amor en el camino.
Rosa que me regalas a cuentagotas
y bendice el altar de un deseo
que sabe sanar,
que sana.
Violeta, cuando florezco.
Te quiero.

sábado, 2 de noviembre de 2019

No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague

Celebérrimo estertor,
exabrupto final
de una vida insustancial
escrita en YO mayor.

Vinimos a hacer ruido,
gritaba,
a ser solo alarido,
a ser solo gemido.

Miraba en derredor
buscando penetrar
ávido de (a)humor
el umbral del más acá.

No moriré sin haber vivido,
decía,
adolescente,
apostando a ciegas su presente
ante un futuro siempre ausente
que solo promete olvido.

No era hedonista,
ni un conquistador empedernido,
más bien un trapecista
adicto a la adrenalina y al peligro,
un coleccionista de sueños,
un capitalista de libro.

Largo me lo fiais,
dicen que reza su nicho.


viernes, 1 de noviembre de 2019

Viento viejo

Nada calma la sed del náufrago
que quiso aprender a volar
y descubrió la soledad y una isla.

Somos monumentos al sarcasmo y la ignominia,
desafortunados ególatras en busca de un yo
que no sabe, ni quiere, respirar.

Somos mutantes estáticos,
seres de aire,
viento viejo.

Yo apenas llego a balbucir
y derrapo en cada verso,
intuyendo el silencio que me acecha.

Ni el laurel ni las cardenchas,
ni la rosa ni la espada,
solo atiendo al olvido.

Todo el tiempo del mundo
concentrado en un instante,
fugaz y terminal.

Toda esperanza aniquilada.
La sed impera.

miércoles, 9 de octubre de 2019

Joker

Admítelo,
también tú has soñado
con ver arder el mundo
con una cerilla en la mano.
Tampoco te sientes diferente
cuando caminas entimismado,
otro extraño intrascendente
rodando corriente abajo.
Solo sabemos reír.
Solo podemos reír.
A veces, lúcido, quieres ser gente
y ensayas una impostura
con aroma tenue de cualquiera;
a veces, sombrío, hueles sangre
y te entra un hambre
que te ciega.
Ellos son los otros,
y nosotros estamos aquí,
pintando muecas en un espejo
que siempre devuelve seres grotescos.
Y solo sabemos morir. 



martes, 1 de octubre de 2019

Aire

Permaneces en silencio,
equidistante,
con los pies clavados en el suelo,
petrificado,
un buen hijo de este tiempo cobarde,
otro ahogado.

Be cool,
la life is wonderful.
Pero los espejos solo te devuelven hastío
y ansiedad,
y por no tener
ni tienes ganas de llorar.

Qué arda el mundo,
piensas,
mientras te fumas otro canuto
que te condena
nuevamente al fracaso.

Al menos sabes 
que el universo no conspira
ni a tu favor ni en tu contra,
que el tiempo nunca perdona
y la dueña nunca avisa
ni sabe lo que vales.

Cierras los ojos y suspiras.

Después de todo, todo es aire.

domingo, 3 de marzo de 2019

Tigre

Tu cuento no termina mientras sigas respirando,
mientras sigas dibujando corazones en la arena
de una playa bañada por el sol,
de una noche alumbrada por la luna,
a sabiendas de que el tiempo llega siempre
implacable disfrazado de marea. 

Vivo aquí y vivo ahora,
no quiero saber de eternidades pasajeras,
no quiero probar amores para siempre,
no quiero nada,
nada salvo verte,
verte a salvo de endriagos y amadises,
verte libre, fuerte, valiente,
verte tigre,
verte cerca o verte lejos,
volando,
invencible.

Mi cuento es que sepas que respiro,
que a veces me pierdo
probando caminos,
que me siento extranjero impenitente
vagando por senderos
mil veces transitados,
pero nuevos.
Que respiro; que siento; que existo.

No te vistas de razones y argumentos,
mírate,
mírame,
y, si aún tienes valor, vuela y disfruta.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Me gusta tu boca

Me gusta tu boca cuando dice,
y diciendo hace,
un mundo más limpio y más decente,
que mira a los ojos de la gente,
y no entorna la mirada por vergüenza,
cuando dice tequieros
que significan te quiero,
y no escatima adjetivos
que describen una sustancia,
sin juicio
y sin prejuicio.
Me gusta tu boca cuando besa
a tontas y a locas,
a diestros y a siniestros,
y la vida rebosa
de motivos para un verso.
Me gusta tu boca, traviesa, sinuosa,
cuando me busca,
cuando me toca
y mi deseo se hace agua
y tu saliva me desboca.

Amores pasajeros

Celebro enmimismado
el instante incandescente,
cuando te miro
y te descubro ausente,
viajando lejos,
con equipajes que declino averiguar,
cuando estás,
y no estás.
Bendigo con un verso
este tiempo que se instala
y se entrega impenitente,
sin más horizonte
que otro beso hurtado al sosiego.
Callo,
callo y te siento,
acurrucada y en paz,
y agradezco cada instante
en que, pudiendo volar,
vuelves de tus viajes,
me miras 
y me besas,
sin más. 

domingo, 27 de enero de 2019

El camino y la piedra

Palpo a tientas el destino más oscuro,
el aire quema las entrañas
y los sonidos reverberan
ausentes,
estamos solos.
Afuera llueve
y el agua siembra lágrimas
que anegan el futuro de pasado.
Anochece y amanece,
amanece y anochece.
Reconforta saber que somos polvo,
tiempo y polvo,
que no hay marcha atrás,
que no existe camino de vuelta.
Sigo adelante absorto en mí mismo,
golpe a golpe,
verso a verso,
y no me importa que estés muerto,
yo estoy vivo,
aprieto los dientes,
conjuro los miedos
y abro caminos.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

Reyes del desencanto

Celebramos la ausencia nuevamente
y aplaudimos el infortunio con denodado entusiasmo,
ávidos de catarsis,
y aterrorizados.

Observamos un mundo que apenas existe,
emitimos un juicio vagabundo
y, satisfechos, apenas nos atrevemos a existir.

Amamos, en el silencio escrutador de los rincones,
las quimeras extranjeras que no queremos vivir,
pero sí paladear,
exprimir,
sublimar.

Cercenados por un Yo que se impone tiránico
salimos al asfalto disfrazados
y desnudos,
como reyes del desencanto. 

Multiplicados, sin sabernos divididos,
caminamos ufanos impostando la voz,
la gracia y la desgracia,
buscando un destino adolescente
o infantil.

Queremos hacernos oír,
pero apenas balbucimos.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Solos

Se invierten los papeles
y despertamos a un mundo inhóspito
que solo ofrece dolor,
que no sabe de esperanza
y, sin embargo, te hace esperar.

El cansancio derrota a las lágrimas
que se secan entre surcos
arados por una pena
recurrente y rutinaria 
en las noches de insomnio.

Y la resaca sin fiestas,
golpeados de repente por la vida
que escupe su verdad
sin medias tintas, 
sin metáforas y sin delicadeza.

Y ahí nos descubrimos,
aturdidos y sobrepasados,
asidos a la nada
porque sí,
desvalidos.

Y cada vez más solos.

martes, 20 de noviembre de 2018

Décima escolar




Tengo alumnos que han soñado
con un mundo más brillante
que este que tienen delante,
un mundo que huele a cerrado,
a humo de un triste pasado;
sin embargo en sus miradas
refulgen brillos de espadas
prestas a vencer la guerra
que hará mejor esta tierra
que acoge nuestras pisadas.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

Alzheimer

 Imagen de Marcos Severi (@severimarcos)

Recuerdo el olvido de mi padre. Recuerdo su mirada de cristal, transparente, vacía. Sus palabras sin significado se amontonaban, sin ton ni son, junto a mis recuerdos, y formaban un galimatías incomprensible. Yo lo observaba a menudo, parapetado tras un escudo de consciencia y razonamiento lógico. Y me preguntaba, ¿cómo será volver a la nada, regresar al vacío?

Cuando enfermó los síntomas eran sutiles, un olvido aquí, una palabra mal colocada allá, salir de paseo en zapatillas de andar por casa, o enfrentarse al desayuno por duplicado. Después, sin prisa pero sin pausa, la cosa fue a peor. El baúl de la memoria en el que tenía archivadas las palabras, los sentimientos, los sueños y deseos tenía que estar mellado, y por alguna grieta, por algún agujero, se iban escapando sus vivencias, sus desvelos, poco a poco. Y poco a poco su mirada primaveral se iba tornando invierno.

Tardó en morir. Quizá porque previamente tenía que olvidar todo lo vivido, y mi padre había vivido mucho y muy variado. Aniquilar anaqueles de memoria tan extensos no ha de ser tarea sencilla.

Primero olvidó el tiempo reciente, cosa que no le vino nada mal. Crisis y guerras, la muerte de la abuela, la hija díscola de mi hermana, el título de liga del Deportivo…

Sus recuerdos más lejanos debían de estar bien escondidos, esos permanecieron más tiempo anclados; de repente me hablaba de una novia de juventud, que evidentemente nada tenía que ver con mi madre, a la que probablemente quiso con locura; otro día el tema que surgía era cualquiera de las aventuras vividas junto al sargento “Muyayo”, un habitual en sus historias de la puta mili; o el imborrable recuerdo, repetido hasta la saciedad, de la tía Tití y sus horribles boles de gachas de avena, que mi padre comía con náuseas de niño, y que la tía, pensando que la alta velocidad en el proceso de zampado era por gusto, se empeñaba en rellenar invariablemente…

Pero incluso esos recuerdos tatuados empezaron a amarillear, a cuartearse y a pudrirse, hasta desaparecer.

Ahora me siento solo, y perdido, como un niño que apenas entiende nada del mundo que le rodea, pero que mira con inquisitiva curiosidad.

Naces, miras, aprendes. Hasta aquí todo se entiende, pero un día, súbitamente, olvidas, y el olvido es la muerte.

Me pregunto si yo también volveré a ser niño cuando envejezca.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Caminantes

El alarde,
el alarido
y algo más fuerte que una cerveza.
El ocaso promete amaneceres
y el fénix se regodea,
despreciando a la propia muerte.
La vida,
lo vivido
y los sueños que alimentan.
El deseo construye moradas
que jamás reflejan
la verdad de nuestras almas.
Escribir,
lo escrito,
una mentira disfrazada de certeza.

Porque caminar no es el camino.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Inadaptados, miserables y desertores

Anochece y yo amanezco
aún aturdido
por los estertores de la tarde,
intravenoso,
cáustico,
empedernido.

Los silencios magnifican
los trágicos galimatías
domésticos
que se escudan 
tras las ventanas pálidas
o incandescentes.

El mundo respira.
La luna despereza a los inadaptados,
a los miserables
y a los cobardes desertores
que rehúyen el combate.

Todos los gatos se saben pardos
y maúllan a coro,
y sin miedo.

Los jueces se encierran
para defender su buen juicio
tras un parapeto
de elegante intolerancia,
y juzgan.
Juzgan y sojuzgan.

La policía patrulla
las calles bien iluminadas
para imponer una ley
que nadie conoce
y nadie respeta.

La vida –el amor-  se hace –y se deshace-
en cada esquina,
en lo oscuro,
y germina.
Amanece, y yo anochezco.

domingo, 23 de septiembre de 2018

Desviaciones (& reincidencias)

Sueño seres de aire,
dúctiles,
frágiles,
inverosímiles,
por amor al arte.

Nada significa nada,
las farolas iluminan la noche
y descarrila
la inercia
y se desvía.

Jerigonzas aparte
me desangro
y me desgrano
denodado en el silencio
del eco
de un reflejo.

Papalapabraspa
que niegan su verdad
meve avasisvitenve.
Y casi pierdo una razón
que me aliena.

No te tortures
ni me retuerzas
tanteando una ilusión.
Vendemos humo.
Cagamos oro.
Fuimos instante.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Una mirada de cristal

Soy memoria.
Tengo presente el ruido de su despertador,
un tictac metálico que acompañaba mi sueños infantiles
y un trueno indómito que los interrumpía,
y lato acompasado.
Recuerdo sus palabras,
a veces perdidas, inexactas,
dulcemente equivocadas,
y descubro un eco apenas audible
pero indeleble
en mi voz áspera y sensible.
Reescribo sus historias
de hambre, de lucha,
de estraperlo, y de paz,
y me inundo en secreto
de nostalgia de esa vida
que oculta una mirada de cristal.
Tiemblan sus manos
y agradece cada caricia,
temiendo quizá un punto final
que lo salve y que nos hunda,
otro abismo en su silencio
sabio, torpemente bueno
y sepulcral.

jueves, 23 de agosto de 2018

Entonces

Cuando las palabras se te atoren,
se encabriten
y huyan despavoridas
nos quedará un silencio
compartido,
inexacto
y redentor.

Cuando las emociones
nos miren de soslayo,
lloraremos
mares de tinta sinsustancia,
y reiremos
desiertos de sentido.

Cuando el tedio se instale
y las campanas repiquen a duelo
puntuales a la cita
y nos presente el suelo,
cerraremos los ojos,
cogidos de la mano,
y pintaremos otros cielos.

Podemos temblar de miedo
interrogante
ante un futuro incierto
o
simplemente
volar.

Podemos temblar de frío
intuyendo un nuevo infierno
o
simplemente
volar,
porque cada segundo es eterno.

Y tú, ¿qué harás tú entonces?
Nunca olvides tus sueños.