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martes, 24 de diciembre de 2019

Todos los colores

Blanco, como las páginas
de una vida que no promete nada,
que no engaña,
que se hace y se deshace
y se entreteje.
Verde, 
como esta tierra que amamanta
y nutre almas tormentosas,
grises y melancólicas.
Azul como los días laborables,
que se suceden
y no suceden,
parcos en hostilidades.
Amarillo por doquier,
para impostar una sonrisa.
Negros los pensamientos
que también florecen
cuando respirar es inercia
y no se paren versos
que merezcan la pena.
Cuando descubro un océano
entre tu vera y mi vera.
Rojo como los atardeceres
que incendian los vuelos compartidos
de aves peregrinas,
amantes del amor en el camino.
Rosa que me regalas a cuentagotas
y bendice el altar de un deseo
que sabe sanar,
que sana.
Violeta, cuando florezco.
Te quiero.

jueves, 3 de julio de 2014

Los jardines

Los jardines son siempre fragantes,
descubres de pronto una rosa y es la rosa,
más allá despunta un pensamiento
y no cabe evitar el narciso que se atisba.
El jazmín y el azahar se derraman
nutriendo nidos de amor por dondequiera.

Los jardines siempre esconden huertos,
lugares propicios al amor,
ese engaño,
donde se teje la vida,
esa novela,
donde perece la conciencia
y se firma el armisticio.

Los jardines suelen tener su laberinto,
esquinas que doblas y no,
algún recoveco muy negro
con su estatua de ángel caído y tu rostro,
cantos de sirena,
un lago de cisnes asesinos
y un minotauro,
en algún punto,
esperando tu venida.
Jamás una salida.

Los jardines, como todo,
dependen de su jardinero.