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domingo, 3 de marzo de 2019

Tigre

Tu cuento no termina mientras sigas respirando,
mientras sigas dibujando corazones en la arena
de una playa bañada por el sol,
de una noche alumbrada por la luna,
a sabiendas de que el tiempo llega siempre
implacable disfrazado de marea. 

Vivo aquí y vivo ahora,
no quiero saber de eternidades pasajeras,
no quiero probar amores para siempre,
no quiero nada,
nada salvo verte,
verte a salvo de endriagos y amadises,
verte libre, fuerte, valiente,
verte tigre,
verte cerca o verte lejos,
volando,
invencible.

Mi cuento es que sepas que respiro,
que a veces me pierdo
probando caminos,
que me siento extranjero impenitente
vagando por senderos
mil veces transitados,
pero nuevos.
Que respiro; que siento; que existo.

No te vistas de razones y argumentos,
mírate,
mírame,
y, si aún tienes valor, vuela y disfruta.

sábado, 18 de febrero de 2017

Porque volamos




Llueve cuando llueve,
eso pronto lo aprendimos,
y el agua moja el alma.

Nos ha tocado lidiar con la galerna,
besar los labios de la muerte,
perder la sonrisa, y la inocencia,
entregándonos ciegos y breves
a merced del tiempo y la miseria.

Aprendimos a cantar cantando,
como niños que sueñan que viven,
canciones que no recordamos,
recuerdos que nunca redimen.

Desafinamos,
¿qué más da?
La música la inventamos nosotros,
Don Quijote se frota las manos
y Sancho nos tacha de locos.
Más o menos lo esperado.

Además ambos sabemos
que los relámpagos iluminan a veces el camino,
y pintan las baldosas de amarillo,
el corazón es evidencia,
el temor silencio
y el valor se afirma en una mano abierta,
una mano ofrenda.

Es cierto,
no podemos sonar bien
y soñamos sinfonías
que alicatan nuestros vuelos.
Porque volamos.
Porque queremos volar.