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domingo, 3 de marzo de 2019

Tigre

Tu cuento no termina mientras sigas respirando,
mientras sigas dibujando corazones en la arena
de una playa bañada por el sol,
de una noche alumbrada por la luna,
a sabiendas de que el tiempo llega siempre
implacable disfrazado de marea. 

Vivo aquí y vivo ahora,
no quiero saber de eternidades pasajeras,
no quiero probar amores para siempre,
no quiero nada,
nada salvo verte,
verte a salvo de endriagos y amadises,
verte libre, fuerte, valiente,
verte tigre,
verte cerca o verte lejos,
volando,
invencible.

Mi cuento es que sepas que respiro,
que a veces me pierdo
probando caminos,
que me siento extranjero impenitente
vagando por senderos
mil veces transitados,
pero nuevos.
Que respiro; que siento; que existo.

No te vistas de razones y argumentos,
mírate,
mírame,
y, si aún tienes valor, vuela y disfruta.

sábado, 18 de febrero de 2012

El inmigrante



Me llamaron extranjero y lo fui,
tan mágicas son las palabras.
No hay bandera que me colme, gritaba,
Yo solo vengo a sumar aquí.

No entendía el odio y su inquina,
mis huesos también se fracturan
cuando el origen se torna factura
que te hacen pagar a lágrima viva.

Y al volver fui extranjero doblemente,
extranjero por marcharme,
extranjero por la ausencia.
Un grado de existencia por debajo de don nadie.

Se comprende mi aversión a las banderas,
mi tesoro son mis manos, son mi voz y su empeño,
no el arraigo decadente y religioso a un credo
que sacraliza la sangre y deshumaniza la pelea.

Yo soy hijo de mi madre,
un apátrida infame,
un inmigrante que respeta la muerte.