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lunes, 20 de mayo de 2024

EUNOIA

Se resquebraja la página

en blanco

y emerge el verso

cabalgando

a horcajadas.


Estaba ya ahí,

esperando el momento

oportuno

para surgir

e imponerse.


¿Quién podría frenarlo?

Toda la poesía

claudica

ante la inmanencia

del verbo.


Dibújame tu nombre,

me grita,

y yo, solícito,

invoco un eco,

que reverbera

y reverbera.


No hay belleza en la mentira

y la verdad no existe

más allá de sí misma.


Verbaliza la soledad

si sabes,

si puedes,

y dale un fin digno

a este poema

y a tu existencia.


El dilema no es ser

o no ser,

el dilema es para qué.


miércoles, 25 de abril de 2018

¿Qué pasa si descubres un espejo?

No eres propiamente tú
quien te observa al otro lado
(¿de dónde? ¿de qué?)
y piensa entenderte/se.
Observas y te observan
sin necesidad de ocultamiento,
desnudo ante ti,
sin excusas.
Ahora ya sabes quién eres.
(¿Sabes ya ahora quién eres?)
Buscas palabras 
que engendran un silencio
frío y equidistante,
cordial e ingenuo.
Te hinchas o te encoges,
tanto da.
No hay juicio que te sostenga.
No hay asideros.
Tú y tu vergüenza
(la extrema soledad)
compartiendo nada.
Miras más allá
y te estrellas.

lunes, 27 de marzo de 2017

También eres tú



También eres tú.

El café sabe a café,
incluso un lunes por la mañana
cuando el universo te manda a la mierda
y por todo horizonte ves legañas.
Y la vida está bien.

La soledad no malversa sueños
y todo se reduce al aquí,
solo importa el ahora.
Y también eres tú.

Escribir ya no es un estertor,
la primavera fecunda los versos
como si fuesen almendros soñando ser Jerte,
como si fuesen yo a punto de verte.

Soñar sucede.
Siempre a tiempo.
Aunque te estrelles.
Polvo somos.

No derrapa ni patina el alma
por permanecer despierta,
si no huye.
Permanecer es ser un héroe.
El Caballero Oscuro y Wonder Woman.
Una pareja imposible.

La noche promete historias,
y sí,
también eres tú.

domingo, 17 de julio de 2016

Janis y yo

Suena Janis Joplin.
Yo desaparezco en su languidez
y la soledad vacía de esperanza
se impone.

Janis está muerta.
Como yo.
Sólo nuestros ecos resuenan.
Maybe.

No vinimos para vencer,
ni para el lamento lastimero.
Sencillamente estábamos,
estuvimos, estaremos
a medio camino
entre la nada
y la nada,
convencidos de importar,
de no importar.

Me resisto a incardinarme,
aprender es respirar
cuando descubrimos que saber
es absurdo,
falaz.
No sabemos nada,
la poesía se extingue.

Vendrán guerras
que no serán las nuestras,
y amores que se desgarran,
que se reconcilian con la vida,
y no serán los nuestros,
vendrán tiempos mejores
y vendrán tiempos peores,
inconsistentes,
irrelevantes,
Janis
y yo
estamos ya muertos.

miércoles, 22 de julio de 2015

Silencio roto

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¡Escucha este poema!

El interruptor está apagado.
Será lo mejor.
Así el silencio y la soledad podrán ocupar su lugar,
desnudarse,
cogerse de la mano,
dejarse significar.

Hace calor y las palabras buscan sombras
donde guarecerse y no morir de sed
o de pena.

Dejo que el hambre me alimente
y apenas sueño
por no maldecir los espejos
que se revelan exangües.

Amar es respirar a sabiendas de la muerte,
oxidarse con gusto buscando un adjetivo
inexistente,
perderse sin brújula en pos de un sustantivo
improbable.

Quizá nunca llegamos a existir
más allá de las palabras que levemente balbucimos,
y nos enfrentamos a un abismo
armados solo de un atávico miedo a las alturas
que recomienda cerrar los ojos
y dejarse ir.

Quizá estamos condenados a ser sueño,
fruto de una imaginación compartida y proscrita
donde en las noches más grises,
protegidos por la niebla,
se dan cita dragones de cuento de hadas,
leones cobardes que vuelan,
princesas de melenas imposibles,
versos que desnudan y penetran.
Quizá nunca seamos más que un beso,
furtivo y etéreo.

Amar es esperar la muerte
y no morir en el intento.

martes, 22 de julio de 2014

Los días insulsos

como si importara.
Cada individuo soporta su existencia,
todos con la hiel en los labios,
todos, en mayor o menor medida, enfermos de absurdo.
En estas circunstancias esperanza es nomás una palabra,
tetrasílaba,
grave y llana,
un sustantivo común, valga la ironía,
abstracto, inabarcable, inexistente.

La soledad conjura todos los demonios,
piensa, en su atalaya, el aprendiz de filósofo
mordiéndose las uñas,
y bautiza un infierno personal e intransferible,
ese parpadeo que llamamos vida.

Una jauría, mientras tanto, se afana en perseguir
una quimera que algunos inconscientes
se obstinan en seguir llamando paraíso,
sin más fin que una muerte cierta
y, acaso, un epitafio memorable
que, inexorablemente, será pasto del olvido.

La comunión extática de un poeta fracasado
es humo vendido al peso,
una estrategia para sentir el roce de una existencia
que se diluye,
envuelta en frases derramadas,
y evita tomar partido.
El amor nunca llena una metáfora.

Una muchacha observa el panorama
con los ojos arrasados
y el alma en un puño,
horadando el paisaje con su sola presencia,
aterrada y encinta,
despierta ya del sueño.

Todos los insomnes se restriegan los ojos al atardecer,
ávidos de un descanso prohibido,
y disponen sus manías y sus vicios,
dispuestos a sobrevivir al tedio dignamente
o a un suicidio que se antoje divertido.

Los días insulsos se suceden,
nos suceden y suceden sin más,
con nosotros o sin nosotros para escribirlo,
para leerlo, para sufrirlo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Diálogo de besugos



El aire arde esta mañana
y los suicidas han salido a solazarse.
Enfrentado a una soledad inmensa
yo inicio un diálogo de besugos
que siempre suena mal.
Respirar es un acto de fe,
o simplemente inercia.
Quizá mañana sea otro día,
pero mi reloj no avanza
a pesar de su tic-tac asesino.
No me arredro ante la nada,
terminus de todo,
hace tiempo enajené el camino,
carácter es destino.
Crear es, a veces, sangrar,
perder la esperanza con cada adjetivo,
venderse a la impostura,
creerse ficticio,
y serlo.

lunes, 1 de abril de 2013

Sueño & Pesadilla


Cierra los ojos”, “Salta”, “Hazlo”,
me gritaban las voces incólumes en sus pedestales
mientras el abismo amenazaba devorarme
ofreciendo un trato:
no ir reptando por la vida,
a cambio el precio de conocer la caída,
de despojarse de asideros.
Aún no veo el negro, aunque intuyo su presencia,
de este túnel de viento que atraviesa colores,
verde cielo, blanco mostaza, azul abril,
rojo tinta, verso libre y punto y fin.
Conozco la palabra muerte,
la palabra hastío y la palabra soledad.
Las conozco y las respeto,
serán cosas de la edad, son, están.
Sin embargo en el descenso vi una flor,
y a Cenicienta, y un cascabel,
a mi abuelo Álvaro, un cuadro de dalí,
una canción a dúo: piano ella, guitarra él,
al enano, una mariposa y un colibrí.
Y vi escrita la palabra amor

viernes, 1 de marzo de 2013

Un invierno riguroso


Pincha aquí para escuchar el poema

Este ha sido un invierno riguroso:
vino el frío a congelar el alma,
con sus témpanos de odio
y sus copos de nieve como lágrimas
de tristeza e incomprensión;
vinieron las lluvias torrenciales,
y arrasaron.
Se llevaron por delante mil futuros
y un pasado, dejando a su paso
solo un presente silencioso y estancado;
vino el hastío, sin llamar a la puerta,
sin cita previa,
a instalarse entre tu yo y mi conmigo,
con su cara de pena y su maleta de olvido;
vino la soledad,
seductora y duermevela,
con promesas de nada,
sorda, muda y ciega,
a poblar los agujeros de una ausencia entregada.
Este ha sido un invierno riguroso
y solo queda esperar la primavera.