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domingo, 17 de julio de 2016

Janis y yo

Suena Janis Joplin.
Yo desaparezco en su languidez
y la soledad vacía de esperanza
se impone.

Janis está muerta.
Como yo.
Sólo nuestros ecos resuenan.
Maybe.

No vinimos para vencer,
ni para el lamento lastimero.
Sencillamente estábamos,
estuvimos, estaremos
a medio camino
entre la nada
y la nada,
convencidos de importar,
de no importar.

Me resisto a incardinarme,
aprender es respirar
cuando descubrimos que saber
es absurdo,
falaz.
No sabemos nada,
la poesía se extingue.

Vendrán guerras
que no serán las nuestras,
y amores que se desgarran,
que se reconcilian con la vida,
y no serán los nuestros,
vendrán tiempos mejores
y vendrán tiempos peores,
inconsistentes,
irrelevantes,
Janis
y yo
estamos ya muertos.

jueves, 12 de septiembre de 2013

La revolución



El primer obús cayó como un relámpago,
incendiando un aire inmune al sonido,
condensando todo el odio en un átomo
colosal y fratricida, semilla de olvido.
Los tibios huyeron como ratas,
anegando los desagües,
emponzoñando aguas y estanques,
enarbolando sábanas blancas.
Los fieles, de rodillas, imploraron,
cantaron himnos vacíos,
confesaron todos sus vicios,
ofrecieron sus cadenas y candados.
Los parias siempre alimentando el desamparo.
Los héroes, enterrados.

Los revolucionarios siempre vencen,
se apropian de la verdad y su doctrina,
violan, matan, sangran, ennegrecen
y se ungen salvadores de patrias asesinas.
Salen a cazar muertos cuando anochece,
con sus camisas a juego,
con sus dientes de leche,
inspirando terror y cagados de miedo.
Y los muertos conspiran,
planean su venganza de don mendo,
sueñan con reencuentros homicidas
predicando con su ejemplo.
Los poetas, hastiados, callan mientras tanto,
haciendo gala de su eterna cobardía.