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domingo, 31 de agosto de 2014

Estampa de verano

hace calor,
y la ventana está abierta.

Los gritos de los hijos de los vecinos
inundan de júbilo e impaciencia
las horas interminables del tórrido hastío
en que se ha convertido este verano.

Yo apenas salgo:
soy alérgico al sol,
alérgico al tiempo
y alérgico a los niños.

Sin embargo abro las ventanas,
el aire fresco y limpio
del mar de la mañana
hace bien a mi pulmón marchito.

hace calor y hoy es domingo:
la ciudad solo escupe vacío
y los semáforos maldicen su mala suerte
perpetuando un rojo hecho de sangre.
un transeúnte,
que pudiera ser yo
pero eres ciertamente tú,
se derrite bajo una marquesina inexistente
a la espera de un autobús que nunca llega,
y se ensaña con la vida.

hace calor,
y la sed impone su ley
en este desierto,
verde y en llamas.


sábado, 5 de abril de 2014

Una visita inesperada

Pulsa aquí para escucharme...

No amanecimos ayer
pero nuestros alaridos premonitorios brotaron
y ejercieron su derecho y su deber al aborto,
y abortaron la lágrima que derramaban las estatuas,
el verdín que ocultaba el ansía de creer,
la inanición de los sinsueños.

No amanecimos ayer
aunque el mundo entero guardara un silencio
—cruel y cómplice—
rayano al desamparo;
a pesar de la ignorancia.

No amanecimos ayer
para callar y para otorgar,
para seguir vendiendo el alma y la palabra
a un diablo que ofrece paraísos y parnasos,
apenas motivos para el odio y el hastío.

No amanecimos ayer
y sin embargo seguimos deambulando
absortos en nuestro ombligo,
dando tumbos,
extrañados y extraviados,
aterrados.

No, ayer amanecimos
y solo un leve rumor de pasos que se acercan
inundaba nuestra estancia.

lunes, 1 de abril de 2013

Sueño & Pesadilla


“Cierra los ojos”, “Salta”, “Hazlo”,
me gritaban las voces incólumes en sus pedestales
mientras el abismo amenazaba devorarme
ofreciendo un trato:
no ir reptando por la vida,
a cambio el precio de conocer la caída,
de despojarse de asideros.
Aún no veo el negro, aunque intuyo su presencia,
de este túnel de viento que atraviesa colores,
verde cielo, blanco mostaza, azul abril,
rojo tinta, verso libre y punto y fin.
Conozco la palabra muerte,
la palabra hastío y la palabra soledad.
Las conozco y las respeto,
serán cosas de la edad, son, están.
Sin embargo en el descenso vi una flor,
y a Cenicienta, y un cascabel,
a mi abuelo Álvaro, un cuadro de dalí,
una canción a dúo: piano ella, guitarra él,
al enano, una mariposa y un colibrí.
Y vi escrita la palabra amor. 

viernes, 1 de marzo de 2013

Un invierno riguroso


Pincha aquí para escuchar el poema

Este ha sido un invierno riguroso:
vino el frío a congelar el alma,
con sus témpanos de odio
y sus copos de nieve como lágrimas
de tristeza e incomprensión;
vinieron las lluvias torrenciales,
y arrasaron.
Se llevaron por delante mil futuros
y un pasado, dejando a su paso
solo un presente silencioso y estancado;
vino el hastío, sin llamar a la puerta,
sin cita previa,
a instalarse entre tu yo y mi conmigo,
con su cara de pena y su maleta de olvido;
vino la soledad,
seductora y duermevela,
con promesas de nada,
sorda, muda y ciega,
a poblar los agujeros de una ausencia entregada.
Este ha sido un invierno riguroso
y solo queda esperar la primavera.