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miércoles, 22 de julio de 2015

Silencio roto

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¡Escucha este poema!

El interruptor está apagado.
Será lo mejor.
Así el silencio y la soledad podrán ocupar su lugar,
desnudarse,
cogerse de la mano,
dejarse significar.

Hace calor y las palabras buscan sombras
donde guarecerse y no morir de sed
o de pena.

Dejo que el hambre me alimente
y apenas sueño
por no maldecir los espejos
que se revelan exangües.

Amar es respirar a sabiendas de la muerte,
oxidarse con gusto buscando un adjetivo
inexistente,
perderse sin brújula en pos de un sustantivo
improbable.

Quizá nunca llegamos a existir
más allá de las palabras que levemente balbucimos,
y nos enfrentamos a un abismo
armados solo de un atávico miedo a las alturas
que recomienda cerrar los ojos
y dejarse ir.

Quizá estamos condenados a ser sueño,
fruto de una imaginación compartida y proscrita
donde en las noches más grises,
protegidos por la niebla,
se dan cita dragones de cuento de hadas,
leones cobardes que vuelan,
princesas de melenas imposibles,
versos que desnudan y penetran.
Quizá nunca seamos más que un beso,
furtivo y etéreo.

Amar es esperar la muerte
y no morir en el intento.

jueves, 8 de agosto de 2013

Vértigo


Pincha aquí para escuchar el poema

Dos días y una vida son
en ocasiones
conceptos muy próximos.
Uno despierta a la niñez en un abrazo,
tierno e inocente,
que refleja un amor a raudales,
sin condiciones.
La adolescencia es un paseo
que derrama confidencias
con el vaivén de las olas,
que construye lazos
que siempre permanecen.
Después viene la joie de vivre,
la pasión que se derrama
entre risas y huidas medidas,
un certero deseo que alimenta
un amor adulto,
despojado de infamia.
La vejez es ver el fin,
sentir entre los dedos de los pies
las últimas arenas del paraíso,
apurar los estertores de sueño,
celebrar y celebrarte en cada beso.
Y la muerte.
Y descubrirse viudo.