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viernes, 8 de agosto de 2025

Los hados

Retozamos

mientras los hados,

el fatum,

el destino

o Dios,

vete tú a saber,

entretejen hilos,

los tensan

y destensan

sin miedo al quebranto.

Somos así:

bailamos alegres

mientras la música

suena todavía

y huimos del

incómodo silencio

inventando palabras

que apenas importan

pero importan.

Somos así:

inventamos problemas

que no existen,

patrias que no existen,

amores que no existen

y odios que no existen

para matar o morir,

como si realmente

importara algo más

que el aire que respiras,

que el agua que bebes.

Somos así:

imbéciles

que opinan

y persiguen un significado

que no puede existir.

Revela tu secreto.

Descubre tu vacío.


sábado, 31 de octubre de 2015

Río Miseria

Sólo sé que tengo miedo
y cada paso desgarra mi alma
con el silencio cómplice de dios.
Camino con los ojos cerrados
para intentar no ver el precipicio,
que se frota las manos.
Ni las aguas de este mar se abren
ni hay profeta que prometa
sin plata de por medio,
y la plata no se come,
la plata no se come.
Las ilusiones van muriendo en las cunetas,
y se quedan allí, sin más,
con los ojos bien fijos, muy abiertos,
buscando un recuerdo lejano y cercano.
Somos un río de miseria,
agua sucia que nadie quiere en su playa,
materia fecal.
Los pies han dejado de doler
pero el alma se desangra.
No hay destino en este viaje sin retorno,
ya nunca seremos los que fuimos.

martes, 3 de marzo de 2015

Cuestión de fe

En los ignotos tiempos del edén
no sabíamos correr ni sabíamos gritar,
todo era incomprensible y fácil,
una excusa para dios.

Aprender la desbarbarie es duro e infructuoso,
una empresa para héroes que nunca existieron
más allá de nuestra imaginación
estrecha o maltrecha,
ducha en impostura.

Las palabras son solo excusas,
y se diluyen escas de sent,
se alejan
y se acercan
y mueren de inanición.
Como las gargantas y los sueños.

No sabemos correr porque no hay lugar adónde huir
cuando se escapa de uno mismo;
no quisimos aprender a gritar
para no escuchar el eco de la miseria que nos alimenta.
Observamos atónitos.
Parasitamos atónitos.
Aniquilamos atónitos.

Y de repente, sin aviso previo,
retorna la fe y nos cerca,
clamando venganza.

Y atónitos regresamos al redil.


domingo, 3 de agosto de 2014

Vomitar la tristeza

Hay quien dice que escribo triste,
que siempre parezco al borde del suicidio en mis poemas,
que soy alérgico a la esperanza.

Puede.
Quizá sea cierto.
Mis palabras probablemente son insanas,
un alarido constante,
el terror que llega tras la curiosidad,
el apabullante desamparo,
la continua y adorada intrascendencia:

dios no es más que otra palabra.

Al fin y al cabo solo cabe engañar al tiempo,
que ni se gana ni se pierde,
y consagrarse a la inutilidad.

Con pasión acaricio otras manos
a pesar de la soledad,
acepto la traición
como condición sine qua non,
y vivo,
a pesar de todo.

Si vomito la tristeza,
no te aflijas,
solo es un hechizo,
un estertor en verso,
un modo,
como otro cualquiera,
de conjurar la sonrisa,
siempre irónica y terca.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Soledad

Pincha aquí para escuchar el poema

Ustedes hablan de cosas importantes,
toman decisiones,
venden ilusiones
de cambio para que nada cambie.
Dibujan en los mapas líneas de odio,
sacralizan la diferencia
sementando una tierra
fértil para la ceguera y el arrojo.
Ustedes se arropan de razón
y multiplican argumentos sostenidos por la inquina,
y elevan al Olimpo la mirada aviesa de la envidia,
juzgando con ardor.
Bendicen y maldicen al son de las trompetas
que enardecen a la muchedumbre,
siempre presta a celebrar la lumbre
y a quemar al prójimo enemigo en la hoguera.
Ustedes rezan,
se arrodillan ante dios o ante una estrella,
entonan himnos
que adoctrinan en la sombra a nuestros niños.

Yo solo soy un poeta
que sabe que el soldado lleva coraza
no por proteger su corazón,
si no para ocultar su pena.
Un soldado traidor
que arrojado rehúsa la batalla

consciente del precio del amor.

viernes, 11 de enero de 2013

Primeras huellas


Primero lo urgente:
Peligro,
y el peligro, si se precia,
significa la muerte.
Muerte,
la funesta consecuencia del peligro.
Después lo importante:
Comida,
el mayor de los lazos,
Sexo,
el único calmante,
Cariño,
Dolor,
Ausencia.

Claro, inesperadamente todo se complica,
la piedra acaba por tornarse corazón,
la voluntad se equipara a un vil metal,
y el sexo se adorna ocultando su verdad.

Puedo ofrecerte mi alma, sin ambages,
pero lo no nombrado no se puede compartir,
no existe. Súbitamente una luz:
el nombre lo es todo.

Palabras de dios.