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martes, 8 de julio de 2014

Calles inhóspitas

Reconozco estas calles que nunca me acogen,
que se limitan a verme pasar,
inhóspitas y desdeñosas,
y permanecen inmóviles:

la avenida de la libertad
invadida por escaparates que venden cadenas,
regulada por semáforos, circulación alterna
que desemboca en un arco de triunfo
que rememora toda nuestra miseria;

la plaza de la república,
consagrada al poder absoluto de una idea,
de un tirano llamado pueblo
que agoniza y se malvende en una esquina,
como cualquier otro chapero;

la calle del deseo,
poblada de edificios sin portales,
de ventanas que gimen desconsuelo,
de canciones imposibles,
siempre ciega y sin salida;

la era de las tentaciones,
un territorio abierto y sin fin,
rico en vergeles de éxtasis,
urdimbres de sueño
y manantiales de redención;

el jardín de los corazones oxidados,
donde descansan las cenizas sin brasa
de un millón del mismo proyecto,
ejemplos de lo terca que es la vida,
y absurda;

la placita del poeta,
un rincón ajado, de otro tiempo,
visitado ocasionalmente por una paloma
que se rinde a la metáfora
y caga invariablemente;

la calle melancolía,
siempre a un triste y vulgar paso de la alegría,
aunque el verso no sea mío
sí lo es la desidia,
y repito sus palabras, las hago mías;

la plaza mayor,
el lugar ideal para sentirse pequeño,
y en la plaza de la catedral,
donde nada es trascendente
excepto la piedra.

Reconozco estas calles,
huello sus aceras desde siempre,
ellas me devuelven su extrañeza
y me recuerdan mi carácter extranjero,
yo no permanezco.

sábado, 2 de marzo de 2013

Captatio benevolentiae

¿Quién se atreve al juicio?
¿Qué mano traidora y suicida lanzará la piedra primera?
Soy un hombre, vivo sin dios y sin bandera,
asumiendo en persona mis delitos.
No humillo el alma.
Duermo a pierna suelta en cualquier cama.

Sé que he de morir como Quijano,
abrazado a un sueño,
como un agosto de invierno,
imposible y sin embargo...

La culpa no atenaza mis entrañas,
todos los besos han sido de veras
a pesar de los pesares y las penas,
recibiré la piedra con la frente alta.


La culpa no atenaza mis entrañas,
todos los versos han sido de veras
a pesar de los pesares y las penas,
recibiré la piedra con la frente alta.

Si hay que morir, como parece,
mejor haber vivido.

viernes, 11 de enero de 2013

Primeras huellas


Primero lo urgente:
Peligro,
y el peligro, si se precia,
significa la muerte.
Muerte,
la funesta consecuencia del peligro.
Después lo importante:
Comida,
el mayor de los lazos,
Sexo,
el único calmante,
Cariño,
Dolor,
Ausencia.

Claro, inesperadamente todo se complica,
la piedra acaba por tornarse corazón,
la voluntad se equipara a un vil metal,
y el sexo se adorna ocultando su verdad.

Puedo ofrecerte mi alma, sin ambages,
pero lo no nombrado no se puede compartir,
no existe. Súbitamente una luz:
el nombre lo es todo.

Palabras de dios.