Los sentimientos y emociones, aún imaginados, nos configuran. Las palabras son la germinación de los absurdos de mi ser, mi único destino. Sean benevolentes.
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martes, 12 de noviembre de 2024
A veces...
A veces me siento joven
del tedio que me invade
del dolor que aflige
del sinsentido
del humo que anonada
¿quién eres?
A veces me siento viejo
el de las mentiras
el de un espejo
el de una música
el del amor obsceno
¿qué quieres?
sábado, 19 de marzo de 2016
El simulacro
No supimos darle forma al silencio
que acabó por imponerse,
tiránico y austero.
Decidimos sobrevivir apenas,
como pollos sin cabeza
que huyen del olvido
y abrazan la intrascendencia,
ávidos de sí mismos.
Y por supuesto fracasamos.
Aquí nadie sobrevive.
Nunca imaginas el próximo dolor,
la penúltima traición,
pero acude, y te desalma.
Los clientes de la primavera nos observan
y fingen no entender nada,
estar vivos,
el orgasmo.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Pronto
La última letanía se apaga.
Los murmullos de las comadres van cesando
y te quedas solo,
absorto en un dolor que ya no duele,
desvencijado y adusto.
Ni aprendimos a lamentar el pasado
ni la esperanza en un futuro brillante brilla,
y un presente sin sal se impone,
un mar sin mareas.
Pronto escribirás tu último verso,
de nuevo redundante,
y una pátina de silencio
cubrirá eternamente la existencia,
efímera e intrascendente,
de una palabra que nunca fue tuya,
que siempre sobró.
Pronto,
más pronto que tarde.
domingo, 19 de octubre de 2014
Cotidiana
que apenas me deja respirar,
siento el peso de cada lágrima
como un atlas al límite de sus fuerzas,
el polvo del camino que el viajero
acumula sobre su historia
cuando el camino, nuevamente,
se bifurca,
se trifulca.
No sé hasta cuando estos huesos
serán quién de no quebrarse,
sus quejidos son nana sempiterna.
Tengo un atroz dolor de espalda
y las palabras se me escurren,
como el agua que no has de beber,
como el ciento volando.
No encuentro mi camino de baldosas
amarillas,
y tengo un atroz dolor de espalda.
jueves, 21 de marzo de 2013
Exiguo presente
Errar impenitente por los arrabales de la cordura,
como un ave eternamente peregrina,
esquivando espejos,
rompiendo espejos,
vomitando dolor a borbotones,
enajenando miradas,
se antoja un motivo insuficiente.
La huida solo ofrece agua salada,
y estoy sediento.
El pasado funda flores de luto,
tempus fugit,
locus eremus y amoenus se confunden,
y mi casa huele a cementerio.
El futuro es un espejismo certero,
un reflejo anonadado,
el recuerdo de un recuerdo.
No tengo excusas,
ni razones ni razón,
solo la rutina alimenta mis versos,
manidos e insignificantes.
viernes, 11 de enero de 2013
Primeras huellas
Primero lo urgente:
Peligro,
y el peligro, si se
precia,
significa la muerte.
Muerte,
la funesta
consecuencia del peligro.
Después lo
importante:
Comida,
el mayor de los
lazos,
Sexo,
el único calmante,
Cariño,
Dolor,
Ausencia.
Claro, inesperadamente
todo se complica,
la piedra acaba por tornarse corazón,
la voluntad se equipara a un vil metal,
y el sexo se adorna ocultando su verdad.
Puedo ofrecerte mi alma, sin ambages,
pero lo no nombrado
no se puede compartir,
no existe. Súbitamente
una luz:
el nombre lo es todo.
Palabras de dios.
sábado, 5 de enero de 2013
La vida es sueño
Quizá te toque, de improviso, despertarte de este sueño
y te descubras solo, indefenso en un páramo.
Probablemente desesperarás, maldecirás tu estampa
y mi estampa,
gritarás y arrastrarás mi nombre,
esdrújulo en odio.
Los amaneceres son crueles y puntuales.
Quizá sea yo quien despierte
a medio ahogar en cualquier tugurio
donde libertad o muerte se confundan,
nuevamente buscando un adjetivo.
O quizá nos observemos incólumes,
cada uno en su lado del espejo,
cada uno con su pinta de tipejo ajado
y gris por dentro,
ambos compartiendo sino y compartiendo tiempo
ambos perdidos.
El ocaso es propicio a la poesía.
Si despertamos y descubrimos horrorizados
el dolor,
y volvemos a aullar a la luna,
y perdemos el alma y la vergüenza,
y preferimos los dientes a la lengua,
convendría no olvidar
que los sueños, sueños son.
y te descubras solo, indefenso en un páramo.
Probablemente desesperarás, maldecirás tu estampa
y mi estampa,
gritarás y arrastrarás mi nombre,
esdrújulo en odio.
Los amaneceres son crueles y puntuales.
Quizá sea yo quien despierte
a medio ahogar en cualquier tugurio
donde libertad o muerte se confundan,
nuevamente buscando un adjetivo.
O quizá nos observemos incólumes,
cada uno en su lado del espejo,
cada uno con su pinta de tipejo ajado
y gris por dentro,
ambos compartiendo sino y compartiendo tiempo
ambos perdidos.
El ocaso es propicio a la poesía.
Si despertamos y descubrimos horrorizados
el dolor,
y volvemos a aullar a la luna,
y perdemos el alma y la vergüenza,
y preferimos los dientes a la lengua,
convendría no olvidar
que los sueños, sueños son.
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