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martes, 12 de noviembre de 2024

A veces...

A veces me siento joven
y observo el futuro con esperanza
a pesar de casi todo

del tedio que me invade
cuando me olvido de cantar
y la vida sabe a borrador
de mal gusto

del dolor que aflige
al que lo infringe
y destila absurdo
que embriaga

del sinsentido
de sobrevivir en verso
de pie
y alma quebrada

del humo que anonada
y oculta
la única verdad 
de la que escapas

¿quién eres?

A veces me siento viejo
y envidio el tiempo
que otros temen

el de las mentiras
disfrazadas de luz
incandescente
y noches eternas

el de un espejo
que te hace feliz
aunque tú no lo sepas
aún

el de una música
que importa
y erige sueños
catedrales 

el del amor obsceno
que quema
y que amamanta
que desvela

¿qué quieres?

No busques respuestas


sábado, 19 de marzo de 2016

El simulacro

No supimos darle forma al silencio
que acabó por imponerse,
tiránico y austero.

Decidimos sobrevivir apenas,
como pollos sin cabeza
que huyen del olvido
y abrazan la intrascendencia,
ávidos de sí mismos.
Y por supuesto fracasamos.
Aquí nadie sobrevive.

Nunca imaginas el próximo dolor,
la penúltima traición,
pero acude, y te desalma.

Los clientes de la primavera nos observan
y fingen no entender nada,
estar vivos,
el orgasmo.

Fumar mata. Pero ya nacimos muertos. 

miércoles, 10 de febrero de 2016

Pronto

La última letanía se apaga.
Los murmullos de las comadres van cesando
y te quedas solo,
absorto en un dolor que ya no duele,
desvencijado y adusto.

Ni aprendimos a lamentar el pasado
ni la esperanza en un futuro brillante brilla,
y un presente sin sal se impone,
un mar sin mareas.

Pronto escribirás tu último verso,
de nuevo redundante,
y una pátina de silencio
cubrirá eternamente la existencia,
efímera e intrascendente,
de una palabra que nunca fue tuya,
que siempre sobró.

Pronto,
más pronto que tarde.

domingo, 19 de octubre de 2014

Cotidiana


Tengo un atroz dolor de espalda
que apenas me deja respirar,
siento el peso de cada lágrima
como un atlas al límite de sus fuerzas,
el polvo del camino que el viajero
acumula sobre su historia
cuando el camino, nuevamente,
se bifurca,
se trifulca.
No sé hasta cuando estos huesos
serán quién de no quebrarse,
sus quejidos son nana sempiterna.
Tengo un atroz dolor de espalda
y las palabras se me escurren,
como el agua que no has de beber,
como el ciento volando.
No encuentro mi camino de baldosas amarillas,
y tengo un atroz dolor de espalda.

jueves, 21 de marzo de 2013

Exiguo presente


Errar impenitente por los arrabales de la cordura,
como un ave eternamente peregrina,
esquivando espejos,
rompiendo espejos,
vomitando dolor a borbotones,
enajenando miradas,
se antoja un motivo insuficiente.
La huida solo ofrece agua salada,
y estoy sediento.
El pasado funda flores de luto,
tempus fugit,
locus eremus y amoenus se confunden,
y mi casa huele a cementerio.
El futuro es un espejismo certero,
un reflejo anonadado,
el recuerdo de un recuerdo.
No tengo excusas,
ni razones ni razón,
solo la rutina alimenta mis versos,
manidos e insignificantes.

viernes, 11 de enero de 2013

Primeras huellas


Primero lo urgente:
Peligro,
y el peligro, si se precia,
significa la muerte.
Muerte,
la funesta consecuencia del peligro.
Después lo importante:
Comida,
el mayor de los lazos,
Sexo,
el único calmante,
Cariño,
Dolor,
Ausencia.

Claro, inesperadamente todo se complica,
la piedra acaba por tornarse corazón,
la voluntad se equipara a un vil metal,
y el sexo se adorna ocultando su verdad.

Puedo ofrecerte mi alma, sin ambages,
pero lo no nombrado no se puede compartir,
no existe. Súbitamente una luz:
el nombre lo es todo.

Palabras de dios.

sábado, 5 de enero de 2013

La vida es sueño

Quizá te toque, de improviso, despertarte de este sueño
y te descubras solo, indefenso en un páramo.
Probablemente desesperarás, maldecirás tu estampa
y mi estampa,
gritarás y arrastrarás mi nombre,
esdrújulo en odio.

Los amaneceres son crueles y puntuales.

Quizá sea yo quien despierte
a medio ahogar en cualquier tugurio
donde libertad o muerte se confundan,
nuevamente buscando un adjetivo.

O quizá nos observemos incólumes,
cada uno en su lado del espejo,
cada uno con su pinta de tipejo ajado
y gris por dentro,
ambos compartiendo sino y compartiendo tiempo
ambos perdidos.

El ocaso es propicio a la poesía.

Si despertamos y descubrimos horrorizados
el dolor,
y volvemos a aullar a la luna,
y perdemos el alma y la vergüenza,
y preferimos los dientes a la lengua,
convendría no olvidar
que los sueños, sueños son.