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sábado, 4 de febrero de 2017

Emoticoños



Bienvenido.
Bienvenida.
No malgastes tus silencios,
aquí, todo es mentira.
Nadie dijo que fuera fácil
lo ha dicho todo el mundo.
Invéntate una vida
y huye,
sin miedo.

¿Cómo te sientes?
Puedes escoger estado
o pintarte una carita sonriente.
Tú decides,
a medias.

Vístete despacio,
desnúdate deprisa,
y no hagas más ruido
que el estertor de tus gemidos,
hoy la perversión es ley
pero no hay perdón para el paria
que reconoce su cachito de escándalo.

Impera la impostura
en esta obra de teatro.

Todos somos peces
intentando subir a un árbol
que ni siquiera existe.
Ante la frustración, nos masturbamos.

Pensamos abrir ventanas,
inconscientes,
y fuimos cerrando puertas.
Vender sueños es el precio,
comerciar con el alma nuestra pena,
capital y eterna.

domingo, 23 de octubre de 2016

Tracy Chapman


Los marcapáginas yacen
encima de la mesa,
mientras llora Tracy Chapman,
desprovistos de esperanza
lejos del amor
y lejos del azar.

La estampa es grotesca.
Los libros cerrados anuncian la muerte,
el triunfo del olvido.
Polvo eres y en polvo te convertirás,
profetizaban.
Ni eso.

Ahora hablaría de Heráclito,
pero no.
Mi palabra, mis sueños,
mi aliento y mi tiempo
importan,
no por palabra, aliento o tiempo,
que también,
mas por míos.

Mi palabra repetida con denuedo,
mis versos, que exudan apatía
y tristeza
pero ocultan pasión
por el hombre y su ruina,
por sus sueños y anhelos,
por tu vida y mi vida,
se abren paso,
a pesar de no pesar,
de no importar nada
de nada.

No trascendemos.
Nos rodea la tiranía de la felicidad.
Cómo ser genial en cinco pasos.
Cómo triunfar en cien recetas.
Cómo follar en cinco minutos.
Y gracias.

No me mires si no te vas a acercar.
No me leas si no te vas a mojar.
Háblame.
Siénteme.
O multiplícate por cero.

No voy a negar la impostura,
a estas alturas,
pero jugamos
o nos perdemos la partida.

viernes, 7 de octubre de 2016

Una isla perfecta

nunca fuimos juntos
a ver el mar besarse
con su cielo anegado de estrellas,
no devoramos el hambre
servida en un plato de luna
ni libamos tequila salado de playa casi virgen.
Tampoco el silencio arrulló nuestro abrazo
después de dejar hablar
a dos cuerpos elocuentes,
ávidos de intimidad.
Nunca deshicimos la maleta
para hacer la rutina.
No. Es cierto.
Nunca inventamos historias
sentados en un banco del parque
viendo y viviendo imposturas,
no te he metido mano,
con cierto descaro,
en la cola de un cine
ni hemos hecho el amor
borrachos de cerveza
y de poesía.
No te toco si te pienso
y si te pienso te toco,
aunque tú no me sientas.
No.
No besayunamos juntos pero…
adoro hacerte soñar.


martes, 5 de julio de 2016

Cuando muera...

[Podemos vivir a tiempo, a destiempo, a contratiempo, pero que nunca nos falte un instante para rozarnos y sentirnos humanos, antes de que se nos haga tarde y no nos quede más que el recuerdo de una lágrima.]

Cuando muera, ¿cuántos lloraréis?

Los horizontes lejanos
terminan siempre por acercarse,
por aclararse,
y prometen decepción aciaga.

Descubrimos raudos la función,
aceptamos un rol sobrevenido
y sonreímos,
de pura inconsciencia.

Muertos de ira,
obesos de desidia
y hastiados.

La impostura barroca se ofrece,
seductora.
Vestirse, disfrazarse
y torear de rodillas,
mirando al tendido,
gritando el nombre propio.

Pero los nombres nunca nos pertenecen.

Camináis a mi lado y apenas nos rozamos,
por temor al contagio
y pudor.
¿y si el otro existe y es como yo?

Pronto moriremos,
y a nuestro funeral
acudirá sólo lo vivido,
con o sin lágrimas.

viernes, 26 de febrero de 2016

Hijos del absurdo

Resbala el tiempo poco a poco
por un rostro
que ya no se queja
ni se pudre,
permanencia de aire
y de nieve
elevada al altar
iridiscente de la decadencia,
absurdos impenetrables
que nos definen.
Mientras tanto nada parece
muy importante
salvo
quizá
una inanición mesiánica
la víspera de la parca,
un sonámbulo deseo
de vacío que redima.

El fulgor fue tan efímero
como las sombras
que destila el silencio,
tan terco como la nada.

Ni supimos ni pudimos ser mejores,
y realmente nos dio igual.

Ya apostamos, y perdimos.
Sedujimos la impostura
malversando nuestra exigua dosis de fe,
y sólo atendemos besar el olvido.