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jueves, 5 de diciembre de 2024

Rosa del desierto

Vista del jardín de la Villa Medici en Roma - Colección - Museo Nacional  del Prado

De niño estuve aquí

y observé con fruición

los jardines eternos

que prometían amor

que irradiaban placer

y luz tamizada

por la intransigente

exuberancia del tiempo

Nada ha cambiado

de lugar

nada huele distinto

no obstante

no es lo mismo

aunque floreces

pensamientos

siemprevivas

rosas del desierto

y un poquito de amor

En la tierna juventud

y áspera

hollé tus sendas

también umbrías

como un impostor

cualquiera

fingiendo que fingía

por ocultar una verdad

que siempre se impone

y se impuso

Los caminos finalmente

son destino

y el futuro no revoca

lo vivido

si el corazón impera

tras la herida

Si muero hoy

muero tranquilo

y en paz

jueves, 3 de julio de 2014

Los jardines

Los jardines son siempre fragantes,
descubres de pronto una rosa y es la rosa,
más allá despunta un pensamiento
y no cabe evitar el narciso que se atisba.
El jazmín y el azahar se derraman
nutriendo nidos de amor por dondequiera.

Los jardines siempre esconden huertos,
lugares propicios al amor,
ese engaño,
donde se teje la vida,
esa novela,
donde perece la conciencia
y se firma el armisticio.

Los jardines suelen tener su laberinto,
esquinas que doblas y no,
algún recoveco muy negro
con su estatua de ángel caído y tu rostro,
cantos de sirena,
un lago de cisnes asesinos
y un minotauro,
en algún punto,
esperando tu venida.
Jamás una salida.

Los jardines, como todo,
dependen de su jardinero.