sábado, 2 de junio de 2018

Sin techo

La tristeza te cerca,
instalada en los silencios elocuentes
que solo se quiebran
para invocar un tiempo ya ausente,
y las lágrimas acalladas
retuercen el tuétano,
anulan la risa,
ahuecan el alma.

Te desdices una vez más,
impelida por la pena
y sucumbes,
en tu nicho,
a tu destino.

Apenas existo entonces.
Permanezco extraviado en tu desamparo
y braceo en la oscuridad,
tanteando una existencia etérea,
buscando un modo y manera,
aterrado
y sin saber,
aterrado
y sin poder.

Te incomodas si pregunto.
Me incomodo si respondes.

Pero en el fragor del absurdo
hacemos el amor
y huele a primavera,
el ruido de fondo se diluye
mecido por el mar,
templado por el sol,
e irónico se entrega
al orgasmo.
Crea un nuevo mundo.

Descubramos juntos la existencia
a ciegas, a tientas, a sabiendas
del dolor que sin duda nos espera,
tú con tus sueños y tus dudas,
yo con mis miedos y mi pluma,
los dos desnudos,
sin armas,
sin techo.

lunes, 28 de mayo de 2018

Tu futuro


Despiertas un día
y el aire
ya no invita 
a amarte.
persigues silencios,
requiebras espejos
y hueles la sangre.

Tras todas las preguntas sin respuesta
acechan todas las respuestas sin pregunta,
esperando su turno,
agoreras,
oliendo la sangre.

Te callas, por no llorar,
orgulloso,
porque los hombres no lloran,
pero lloras
y cada lágrima es sangre
derramada.

No hay puertas
ni ventanas
que se cierren
o se abran,
no hay muros
ni patrias
para quien es ajeno al suelo
y solo sabe volar.

Escribes a duras penas,
para vestir nuevamente
el presente con la angustia
que disfraza tus poemas,
hijos de la estupidez
y la estupefacción.
Brutalmente cándido.
Sórdidamente amable.

Y tu futuro sigues siendo tú. 

martes, 15 de mayo de 2018

Adicción

Soy adicto a la huella de tus besos,
a los huecos de tus manos,
a tus denodados silencios
y a tus versos trasnochados.

Te probé.
Sabía que iba a pasar,
y te probé.

Soy adicto a volar entre tus brazos,
a tu saliva derramada por mi verga,
a tus pechos desnudos y salados
y al intenso sabor de tu entrepierna.

Te probé.
Consciente del abismo.
Y todavía quiero más.

Si aún así la vida se venga
y me deja en los huesos
persiguiendo quimeras
que no llegan a sueño,

pensaré,
nuevamente insumiso,
¿Quién quiso vivir para siempre?

martes, 8 de mayo de 2018

Se jugaba la vida

Deambulaba entre las gentes
que pierden la memoria
sin un ápice de remordimiento,
y sonreía a diestros y siniestros,
alegrándose la vida.

Los unos lo tachaban de inconsciente,
de inmaduro o infantil,
incapaz de líneas rectas,
soñador empedernido,
un mal ejemplo que seguir.

Los otros lo acusaban de demente,
cuestionaban su derecho a existir
más acá de una etiqueta
que define, que encierra, que niega
la luz de su candil.

Algunos, condescendientes,
lo miraban de soslayo
y a media voz, displicentes,
murmuraban insultando:
…un poeta…

Era feliz siendo nadie,
un instante incandescente
cuyo rastro se pierde
tras una ráfaga de aire.

Hablaba con los ojos.
Soñaba con palabras.
Se jugaba la vida.

miércoles, 25 de abril de 2018

¿Qué pasa si descubres un espejo?

No eres propiamente tú
quien te observa al otro lado
(¿de dónde? ¿de qué?)
y piensa entenderte/se.
Observas y te observan
sin necesidad de ocultamiento,
desnudo ante ti,
sin excusas.
Ahora ya sabes quién eres.
(¿Sabes ya ahora quién eres?)
Buscas palabras 
que engendran un silencio
frío y equidistante,
cordial e ingenuo.
Te hinchas o te encoges,
tanto da.
No hay juicio que te sostenga.
No hay asideros.
Tú y tu vergüenza
(la extrema soledad)
compartiendo nada.
Miras más allá
y te estrellas.

sábado, 21 de abril de 2018

Conmiseración

La llama baila y arde el aire
que enardece los espíritus
e inflama la razón,
que quema la esperanza.

Amanece,
y los psicópatas se acicalan,
se perfuman,
se disfrazan.
La vida traquetea repetida.

Se encienden todos los escaparates,
pasen y vean,
si encuentra algo mejor, cómprelo,
no se atreva a no mirar,
desea.

La palabra se aligera y se bifurca,
dice lo que oculta
y se vacía,
harta de sí misma.

Casi nunca nos miramos a los ojos
por miedo a que nos vean.

Todavía no queda tiempo para perder,
aún es tarde.
Compréndelo.

Urge la emergencia.
Hacer el amor cuando hablas,
cuando sueñas y cuando trabajas,
hacer el amor por fe y a conciencia,
sin vergüenza y con las mismas ganas
contigo y con usted, sin preferencias.
Emerge la urgencia.

Sin embargo, quiéreme.  

martes, 17 de abril de 2018

Soñeto de amor jurídico

No queremos inventar un motivo
para excusar una derrota cierta
ni vendernos a una esperanza yerta
escribiendo el amor como lascivo.

Un deseo que soñamos esquivo,
ausencia que alimenta un alma muerta
de secretos que ocultan nuestras puertas
con un afán suicida, destructivo.

Juzgamos como jueces el pecado
e imponemos severos el castigo
al que tuvo el valor de haber amado,

al que rehuyó de ser mendigo
y abrió sin miedo un corazón cerrado
a un amor sin doblez y sin testigos.

jueves, 12 de abril de 2018

Muertos de risa

[Supongo que la existencia es algo tan relativo como el tiempo. Palabras que significan demasiado para significar y que, sin embargo, se erigen en clave del todo. Y tras la pátina de trascendencia una risotada gutural, salvaje, insolente. Así lo siento yo las más de las veces.]

¿Quién sabe permanecer
en un recuerdo maltratado
por la esperanza
y por el silencio?

Apenas subimos al estrado
perdemos la voz y la inocencia
y confesamos:
mentimos una vez,
con premeditación y alevosía,
enfrentados al espejo,
y volveremos a mentir;
robamos,
con nocturnidad,
las veces mejores palabras,
las peores, sentimientos;
nos atrevimos a soñar,
incandescentes,
iridiscentes,
sin miedo;
pecamos,
y volveremos a pecar.

No cantamos por no callar,
escuchamos cantar.
No vinimos a negarnos.

La ciencia cierta nos asiste
y nos asimos a una luz
que se derrama
y nos pervierte.
(Aún) No sabemos (todavía)
quiénes somos.

Mientras tanto
imagino a los dioses
muertos de risa.

martes, 27 de marzo de 2018

La batalla

Lázaro, levántate y anda,
que la muerte
no le gane a la vida
esta batalla.
Terribles son los desiertos que cruzamos
persiguiendo espejismos 
sin un buen beso que humedezca la boca,
que redima la existencia.
Funestos los naufragios
en aguas siempre gélidas
persiguiendo sirenas
que te comen el alma
y te comen las ganas.
Paisajes invernales
que ofrecen silencio
y un amplio abanico de metáforas
para pintar otro fracaso
que huela a obra maestra.
Sin embargo, 
no sabemos morir.
Permanecemos extáticos
buscando una caricia,
ese recuerdo imaginado,
la palabra de aquel poeta.
Nos aferramos a un tal vez
y boqueamos.
Nos inventamos un tal vez
y respiramos.
Lázaro, no claudiques de viejo,
no empeñes la pluma,
no firmes la baja.
Al fin y al cabo,
no sabemos morir.

lunes, 19 de marzo de 2018

Te sigo

No tengo palabras
que describan el silencio inabarcable
que tu nombre invoca.

La luz ciega
y permanecemos inmóviles,
aterrados.
No pudimos preverlo
ni supimos soñarlo.

Acepto la sumisión
terca y fútil
al espíritu de la rebeldía,
al verso impune,
al tiempo suicida.

Al fin y al cabo,
no nacimos ayer.

Suenan tambores de guerra,
para quien los sepa escuchar,
suenan adagios de paz.

El absurdo se entrevera
inconsistente
y cada paso se hace tibio
y reverbera.
Urge el instante.

Maldigo al espejo,
traidor y miserable,
que revela sin piedad,
que destruye sin ambages,
ahora
que ni los sueños
sueños son.

Perdemos primero la razón
y olvidamos nuestras metas,
luego perdemos la conciencia
y buscamos la razón.
Ironías de un destino
que nunca jamás existió.

Parco en odios,
en amores y en amigos,
extemporáneo,
adicto al olvido,
camino de la nada,
te sigo.