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jueves, 8 de diciembre de 2022

Todo está bien

Me despierto.

Aún sigues ahí.

Todo está bien.

 

Puedo intuir el silencio

que acecha tras la ventana,

a la vuelta de la esquina,

dentro de nada.

Ya no somos niños

que sueñan que aman

y sin embargo me resisto

a abandonar la cama.

 

A veces los relojes se paran

mientras el tiempo transcurre

y nos olvidamos de respirar.

 

El silencio también duele

y la monotonía asesina.

Las palabras resbalan,

insumisas, como ecos

del eco de una voz,

apenas audibles.

 

Sé que no soy yo.

Sé que no eres tú.

Pero sé también 

que juntos somos.

 

No perdono ni un instante,

no te ahorres ni un tequiero

porque sé también

que juntos somos.

 

Me despierto.

Sigues ahí.

Todo está bien,

pero doy media vuelta

y vuelvo a dormir

para seguir soñando,

contigo.


miércoles, 13 de septiembre de 2017

Autodeterminación



Las calles reverberan
y un ruido de bocas que susurran,
de miradas que sospechan,
se apropia del silencio.
Las estatuas, inermes
en sus pedestales,
tiemblan de miedo.
El aire huele a sangre.
Las banderas ondean
al son de los alientos
que cantan alegres
canciones de guerra.
Los poetas huyen,
espantados.

El enemigo es el otro.
El otro es culpable.
El otro no soy yo.

Observo el gentío,
escucho sus gritos.

Quizá sí haya que tomar partido
y autodeterminarse
contra viento y marea
a vivir en un tercero,
a soñar con ser distinto
y decirle al mundo entero
que carácter es destino.

No tengo más patria
que el suelo que piso.
Yo me quedo en mi casa.
Yo me quedo contigo.

jueves, 2 de octubre de 2014

Deseo

Cuando olvido tu cuerpo
me pierdo en mi propia insignificancia,
y yerro con los ojos cerrados.

Todos los cuerpos son tu cuerpo,
pero tú permaneces ausente,
como la muerte demorándose,
segura de una victoria incontestable.

Recorro siluetas que mecen sin llegar a estremecer,
sombras de tu sombra,
imágenes robadas a un espejo.

Me turbo si te intuyo, de puertas abiertas,
cerca, al doblar una esquina,
en la vecina del tercero,
en la profesora de llanto
o en la esposa de madera.
Me turbo… y huyo.

Te conozco. Sé que estás ahí, esperándome.
Carácter es destino,
susurro en tu nombre,
ni solícito ni esquivo,
al cabo, y al fin,
vivir sin ti no es mejor que morir contigo.