domingo, 2 de diciembre de 2012

Mi casa


He decidido vivir en una casa
que moi même je bâtirai,
je ferai les murs de toutes mes langues,
argamasa, terra e pedra.
Na cociña unha lareira,
un falar paseniño,
unha dóce tempestade.
Los pasillos castellanos como rutas atlánticas
que llevan a todos lados,
rutas de sueño en busca de todo,
naufragios del alma.
Le lit et le coeur au noyau de la vie,
le centre même,
la langue de Molière et ses libertins,
le sucre et le sel.
Non podo elixir.
Je n’peux pas choisir.
Mi casa es el mundo,
a miña patria, ti. 

sábado, 1 de diciembre de 2012

Desencuentros


Te irás,
como todos nos vamos,
dejarás las paredes blindadas de fotografías,
tres gotas de esmalte y el parquet malherido,
olor a tabaco y un aire de nido.
Te irás y me dejarás,
enfrentado a tu ausencia y a mi peor enemigo,
solo ante mi reflejo deformado en un espejo
como un clavo anhelante esperando su martillo,
como un cero a la izquierda.
Pensaré en ti cada mañana,
enredado entre los pliegues de mi cama,
con la mano.
Pensaré en ti, como ahora te olvido.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Aprendizaje significativo

Se vende mundo, o se alquila.
Una retahíla de significantes
que se diluye en un vacío significativo.
Ondas sonoras que se estrellan,
tintineantes,
contra muros de vidrio invisible.
Se vende silencio, o se alquila.
Una sucesión de momentos irrepetible
sin alfa ni omega,
una potencialidad fracasada.
Murmullos naufragando
en la profundidad insondable
de la ausencia.
Se vende aire y tinta derramada,
o se alquila,
rojo sangre tachando un papel.
Una excusa para el amor.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Autorretrato



Otra mañana fría de noviembre. La ducha templada. Siempre el mismo café fuerte y, si hay tiempo, un zumo frío previo.
Disfraz: vaqueros, sudadera y tenis. Coche. Piloto automático.
La niebla eterna al llegar al aeropuerto me despierta y me acerca ecos radiofónicos de una crisis que no cesa.
Sonríe. Cambia el paso.
Entrar por la puerta es empezar a dudar. menos mal que alguien dijo que dudar era símbolo de ansiada inteligencia.
“Buenos días” multiplicados. Un café rápido ante un montón de extraños que saludo cada día. “¿Qué tal tu niña?” “¿Ya has comprado el piso?” “Nos han bajado el sueldo.” “Cada día es más jodido.”
De repente el grito. La sirena suena a Eduard Munch. Y el patio.

El patio es un lugar lleno de ojos que observan: cada paso puede ser un mal paso, cada movimiento un suicidio. Intento caminar seguro, en línea recta, respondiendo a los saludos, ignorando las miradas que sé que me incriminan, que traspasan mi coraza, mi corazón coraza.
“¿Quién cojones es este individuo?”, me pregunto mientras subo la escalera con las llaves en la mano, evitando escenas.  
Después horas vendiendo palabras. Un desesperado intento de explicar el mundo, un mundo que apenas entiendo. Al menos les regalo un refugio: la poesía es un remedio para el mal de alma, ese es mi gran secreto.
“No valgo más que mis palabras”, me digo después de todo, enfrascado en mí mismo, “y ni siquiera estas tienen dueño, se repiten una y mil veces en gargantas ajenas como el canto de un grillo, o de todos los grillos”.
¿Por qué y para quién escribo? ¿Quién ha inventado el espejo? ¿Y por qué me importa?
Soy un breve espacio de tiempo empeñado en pintarse de palabras y gritarlas al viento. Apenas nada. Otro instante más. Una voz sin eco.
No soy eterno. Por eso me importa mi tiempo, y continuar con la impostura.

lunes, 29 de octubre de 2012

Consejo de ministros


Consejo de ministros

-¡Tenemos que agarrar el toro por los cuernos! ¡Las cosas tienen que cambiar de una vez! ¡No podemos continuar inermes! -Vociferaba el Presidente de espaldas al consejo de ministros, sabiéndose odiado y temido por igual, y secretamente excitado por ello.
-¿Señor Presidente…? -intervino dubitativo, como era su costumbre, el ministro de energía. -El Director General de Petrol S.A. ha llamado esta mañana para advertirnos de que no soportará nuevos gravámenes, todo incremento en coste empresarial será desviado al consumidor, y ciertamente con recargo, según me parecía leer entre líneas. He recibido comunicaciones en el mismo sentido de los responsables de Gas Estatal S.A. y de Elecluz S.A.
El Presidente seguía de espaldas, inmóvil. Hizo un gesto casi imperceptible desde la sala, pero todos intuyeron que su mano acariciaba el habano que habían visto en el bolsillo de su americana al comenzar la reunión. Solo él se permitía fumar en el palacio, ¡al fin y al cabo era su casa!
La titular de la cartera de sanidad lo miraba de soslayo, con una mueca de desaprobación.
-Y los bancos amenazan con cortarnos el grifo y dejar de comprar deuda si no cubrimos sus pérdidas con dinero público. -Añadió socarrón el ministro de economía y finanzas.
-¡Cabrones-hijos-de-puta! -estalló el ministro de hacienda, con un gritito indefinido de placer o de ira.
El titular de educación y cultura, en un alarde de ingenio, señaló, guiñando un ojo:
-Caballeros, haya paz. Ante todo, ¡la impostura! No se hagan pasar por radicales.
Ella se decidió entonces a hablar, era hora de poner las cartas sobre la mesa.
-Hay un plan. Pero tiene un coste. Escuchen:

"La situación actual es o puede ser así: el estado está fragmentado. O no, Presidente, pero vamos a venderlo así. Demasiada estructura. Demasiado funcionario independiente, pero privilegiado. Las autonomías tienen demasiado poder, es decir, manejan demasiado dinero. Y los ayuntamientos son un coladero. Los servicios sociales descentralizados cuestan demasiado, y no son fácilmente controlables. Los ciudadanos se acostumbran a vivir de subvenciones y no generan riqueza. Las universidades están masificadas y los títulos devaluados. El acceso al crédito se democratizó en demasía, y todos los demás problemas derivados.
Inflamemos las bases. No tardaremos mucho. Favorecerá los cambios, los procesos de racionalización, la eliminación de duplicidades. Construyamos un gran plan nacional para cada servicio. Vendamos el servicio y hagamos caja. Reducimos gasto en salario público, controlamos a la empresa privada (y su política laboral, consiguiendo así un efectivo control sobre los salarios y los precios). Todo son ventajas. Control a través de la empresa. Contentamos a todos."

-Excepto a la calle… -dijo algún ministrillo del fondo.
-La calle no se enterará. La calle es nuestra. -respondió airada la vicepresidenta, ahogando una tos.
El humo denso del habano flotaba en la habitación como una cadena de interrogantes, rodeando la figura del Presidente, estático y extático. Sin volverse murmuró con voz apenas audible:
-Depende neniña, depende.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Cronotopo

Pincha para escuchar el poema

Soñaban despiertos que el atardecer
no era un ocaso,
no era un entierro.

Iban mano sobre mano,
con el sentimiento entrelazado y firme
como la roca ante la ola,
derramando sonrisas como migas de pan
por si la vida tuviese camino de vuelta,
como si la muerte no existiese.

Las voces temblorosas no guardan secretos
ni esconden un pasado extranjero
más allá de la memoria
o más acá del deseo.

El destino pasajero es siempre el mismo,
pompas de jabón que languidecen
estampadas invariablemente en el espejo.

Caminaban disfrazados de palabras
vistiendo el alma y la vida
en una huida imposible del silencio.

Un silencio que todo lo abarca.

Incoherencia

Las cebollas hacen llorar.
Y a veces las personas.
Brindo con sangre por todas las derrotas,
las sufridas y las por sufrir,
hasta que la ebriedad atenace mis ansias.
Imploro el perdón de tus pecados,
suplico el don de tus favores,
celebro la joie de mis placeres.
Por las noches me convierto en un extraño
que vaga insomne por tus sueños,
como un alma que pena.
La cerveza caliente me disgusta.
Y también el olor a cerrado.
Pedir un poco más de tiempo
para zozobrar al fin
por el precio de un tequiero.
El humo atosiga la angustia,
me calma y atormenta,
me anula y me inflama.
La arena se derrama indemne.
Tus ojos me recuerdan un espejo
que me devuelve deformado,
irreconocible.
Incoherente.

jueves, 18 de octubre de 2012

Los sindiós


Pincha aquí para escuchar el poema

Aquí estamos los locos de atar,
los enajenados bienaventurados
que se resisten a doblar la rodilla,
los granos enquistados en la rabadilla
de un poder antropófago
que muere y muere y resucita,
los supervivientes hasta la muerte
y sin posibilidad de amparo,
los sindiós.
Aquí estamos sin perspectivas de futuro,
sin presente en que soñar,
sin un puto duro
y con unas ganas enormes de gritar.
Aquí estamos dispuestos a estar,
y sobre todo dispuestos a ser,
de pie, sin echar el cuerpo a tierra.
Aquí estamos, con los pies desnudos
para que sepáis que no queremos escapar,
para echar raíces y enseñaros
cómo se conjuga el verbo amar.