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lunes, 8 de mayo de 2017

Callejones sin salida



Recuerda ahora las ganas de llorar,
ahora que las risas embriagan tu camino
y brindas por todo,
siempre con buen vino,
y confías,
y perdonas,
y olvidas,
que las ruedas del Destino
no se atoran,
su sino es girar y girar.

Fortuna farsante.
Amor impostor.
Locura sensata.
Cordura y licor.

Mañana celebraremos una orgía
en honor del juvenil candor que se marchita
y nadaremos en Champagne
sin tabúes,
sin juicios,
sin mentiras.
No habrá manos que consientan la desdicha.

Mientras tanto disfruta del vacío que te puebla,
no eres nadie y eres libre,
tus palabras se diluyen con la saliva que las empapa.
No aspires,
respira.

Recuerda, no olvides.
Cada esquina mal doblada
pinta un mapa
repleto de callejones sin salida
que, sin embargo,
son la propia vida,
la historia de un naufragio
sí merece ser contada.

Mañana nos veremos en los parques,
en los bares,
por las calles
y seguiremos siendo extraños
que se cruzan,
huraños o afables,
y desaparecen,
como el tiempo,
y como la muerte.

Recuerda.
Recuerda.

Vive.

[Imagen por cortesía de Simona Marchetti]

lunes, 23 de noviembre de 2015

Todos somos héroes

Te vi.
Esperabas desde siempre
ante el zaguán de mi puerta,
de pie,
enarbolando una sonrisa
consciente y triunfante.

Lo supe.
Todos los lamentos
se vistieron de luto
y entonaron un mea culpa,
sabiéndose inservibles.

El tiempo,
ese muerto de hambre,
pierde aceite y se disloca
agrio en la duda,
vacilante,
entre un presente histórico
y un futuro perfecto.

Todos los espejos deforman.

Ser es un naufragio mientras el mundo arde,
y todos, todos zozobramos,
luchamos, boqueamos y perdemos el aire,
insumisos, indefensos.

También los héroes fracasan
cuando se enfrentan al fiero enemigo
que habita sus pechos,
que lleva sus nombres
y alimenta sus egos.
Y todos somos héroes.

Te vi. Lo supe.
Te quiero.

miércoles, 7 de octubre de 2015

El mundo bajo el mar

Braceas entre la muchedumbre
buscando un sitio que permita respirar
y no encuentras más que alambre.
Y el abismo.

Cada instante es un juicio,
y solo es cuestión de tiempo
sacar en suerte ser culpable.
Y la pena siempre es capital.

Nadie nos enseñó funambulismo
y nos marean las alturas.

El camino no existe más allá
de aquí,
de ahora,
nuestras huellas se pierden
y las palabras se secan
en el cielo del paladar,
insípidas.

Las metáforas son también disfraz
de un amor infatigable
por seguir buscando el mundo
bajo el mar,
intoxicados por cantos de cisne y de sirena,
absurdamente dispuestos al naufragio.

Cierra los ojos gritando
¡Gerónimo!
y decide avanzar otro paso
aún perseguido por unas dudas
que enseñan los dientes,
que exhiben sus fauces.

Vivir es cosa de locos y valientes.

miércoles, 29 de julio de 2015

Un exabrupto y el silencio

Joven poeta,
se te llena la boca al hablar de la luna y su hechizo,
persiguiendo enamorados que rozan la perfección.

Él –tú- comprende el universo inefable
que dibuja la sonrisa de su musa,
siempre eterna,
siempre cisne,
siempre amada,
y agradece su inesperada buena suerte
y la bendice con palabras.

Ella lo observa absorta y enélmismada,
suplicante y pasiva,
como una musa inútil ávida de recibir,
como un lienzo sin alma
que desdeñoso da la espalda al mundo.

Vas tejiendo urdimbres a golpe de metáfora,
construyes mundos donde la palabra es firme
y la muerte es un orgasmo
que derrama placeres heréticos,
y late acompasada la esperanza.

Y pintas el amor como camino,
como un navío cortando el mar…
como si existiese un destino,
como si no fuera un naufragio.

Joven poeta,
las palabras llegan con su daga
y apenas lo intuyes.
Ángel terrible.

Ellas horadarán tu ingenuidad dedicándote
epitafios.
Uno por cada ilusión rota.
Una letanía de suicidios.
Un exabrupto y el silencio.

¿Qué decir que ya no sobre?

Escribir es constatar la inercia
que asesina,
que me aparca y envejece,
que aniquila mi -tu- poesía.

sábado, 12 de octubre de 2013

Imaginación


Pincha aquí para escuchar el poema

Quizá las estrellas lucían
e iluminaban a todos los amantes
que, solícitos y anhelantes,
derramaban amor y saliva.

Quizá la brisa acariciaba
y la lluvia era maná
alimentando el mar
que rompe bajo la sábana.

Quizá resonaban canciones
que no hablaban de pérdida,
que alababan su belleza,
que soñaban sus amores.

Pero ella no ve más que un reloj de arena detenido,
una cascada de nada, un río de olvido.
Las estrellas titilantes permanecen ajenas o extraviadas,
incapaces de indicar el camino de vuelta a casa,
inservibles para los amantes ahogados tras el naufragio,
asidos, en acto de fe, compartiendo un eterno fracaso.

Mientras tanto yo la miro, desde mi atalaya,
silencioso y esquivo, absorto en su alma,
e imagino que yo la amo y ella me ama,
y volteamos el tiempo, y traicionamos al destino.

lunes, 11 de marzo de 2013

Otra mentira


Pincha aquí para escuchar el poema

Súbitamente navego por una casa que me invita al naufragio,
y naufrago,
y náufrago braceo intentando arañar un poco más de aire,
un poco más de tiempo.
La ausencia rebota como el eco en todas las paredes,
con su frío ardiente y sus espejos hambrientos.
A veces aún creo descubrir tu olor al entrar en el baño,
pero, falsa alarma, solo es mi mierda.
Lo malo del poeta es la poesía,
esa puta manía de deformar el mundo y apropiárselo,
el arte de decir siempre lo correcto
y no decir nunca lo adecuado.
No bendecir un pasado en ruinas.
No maldecir el camino recorrido.
No perseguir quimeras.
Encontrar cada día el embrión de un motivo
para no cortarse de un tajo las venas.