sábado, 20 de julio de 2013

Inercia


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Se trata de mantener la impostura,
de echar el ancla cada mañana
y olvidar las quimeras y los sueños.

Adecentar el alma y disfrazarse,
vestirse de alguien,
engañar al desamparo
solo por supervivencia,
como una pose absurda
en un fotomatón estropeado,
una vida cualquiera.

Sé quién soy,
un Jonh Doe,
otro don nadie
que no ha de merecer ser recordado,
otro impostor condenado a su mirada,
harto de ego,
ansioso de acostarse con la nada.

Vender el ser al diablo, léase poesía,
no es noticia,
tampoco el arte sentirá mi ausencia.

Me pregunto el porqué de empecinarse en la existencia.

He probado el amor que se supone debería.
Un torrente que arrasa y destruye,
un caudal que se transforma
y en caricias imposibles discurre
y abona los campos de sueños.
Pero todo río está abocado al mar,
que es el morir.
Desde la orilla observo la marea,
con su vaivén eterno,
absorto en su falta de sentido,
como una metáfora,
como yo,
harto de ego.

Dicen que aún soy joven,
que está por llegar mi mejor poema,
y yo les observo, extraviado,
consciente del absurdo,
embargado por la pena,
la edad no se mide en años
sino en derrotas y fracasos,
en lágrimas en vena.

Respiro por inercia.

miércoles, 10 de julio de 2013

Amores eternos


Es cuando todos los demonios acuden a tu encuentro,
sin previo aviso,
y te cercan,
y te constriñen el alma a dentelladas provocando un pavoroso vacío;
es cuando el tiempo se bifurca
y acaricia las mieles veneno de una doble vida,
un naufragio;
es cuando a pesar de todo y no obstante
se hacen insuficientes,
y las palabras se aligeran y desaparecen;
es cuando el rumbo lo dicta un gato.
Una catástrofe.
No lamento el viaje, este amor era eterno.


domingo, 30 de junio de 2013

Herejía


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Tu cuerpo es aire y vibra,
baila un tango con el tiempo
besando la tierra a cada paso,
derramando lúbricos sueños.
Tu cuerpo estremece,
genera principios,
embriones de amores posibles e imposibles,
retazos de locura.
Tu cuerpo desordena,
es sujeto, es objeto, acción y circunstancia,
una hipérbole de lo sagrado,
una ironía, una paradoja, una metáfora.

Lázaro, levántate y anda.

Mi cuerpo es tinta derramada en la contemplación,
una sonrisa extática,
un guiño al desamparo,
una herejía al dios amor.

Mi cuerpo es una ofrenda al instante,
otra manera de huir de la poesía.



lunes, 24 de junio de 2013

La dama y el poeta


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Ayer fuimos aire exhalado por una misma boca,
hoy somos apenas extraños que se observan
protegidos, desde su atalaya,
extranjeros de su propio pasado.

Caminábamos alegres, inconscientes,
ignorantes del abismo a la vuelta de la esquina,
ajenos a lágrimas y pesadillas,
acariciando un tiempo de oro y mantequilla.

Mano sobre mano construimos un imperio,
descubrimos territorios vírgenes e insospechados,
fundamos una historia y mil recuerdos,
un álbum de fotografías viejas ajado.

La dama sueña con campos floridos,
caricias de algodón y besos con fruta,
brazos firmes y voz profunda,
rebosante de certeza, y un nido.

La dama teje hilos de afecto,
inventa palabras y sonríe satisfecha,
construye su vida perfecta,
una buena metáfora en un mal verso. 

El amor no siempre es suficiente, profetizaba.

El poeta vive a gusto entre las ruinas,
escarbando con las uñas las miserias de sí mismo,
impenitente y libidinoso,
rozando un amor que no existe.

El poeta se desangra cuando habla,
y nadie parece darse cuenta,
languideciendo en cada verso,
viviendo honrando una tumba abierta.

Fuimos lo que fuimos porque somos lo que somos.

martes, 4 de junio de 2013

Cuerpos


Mi cuerpo es mi patria,
una tierra seca e insumisa,
capacidad de amor o verbo,
alergia al ocultamiento.

Mi cuerpo colisiona con otros cuerpos:
las galaxias.

Hay cuerpos celestes,
cuerpos que brillan e inundan
de una luz germinal
los atónitos telescopios
que se afanan en escudriñar
fragmentos de tiempo,
fragmentos de nada.
Hay cuerpos inmóviles,
acechantes,
ávidos de palabras
que engullen hasta el último punto,
otro agujero negro.
Hay cuerpos mutantes,
híbridos,
medio minerales,
medio vegetales,
medio animales medio-pensantes.

Existen cuerpos como catedrales,
con sus cúpulas de oro, de mármol o vidriadas,
las columnas esbeltas rematadas en capiteles
de extraordinaria belleza, volutas, arquivoltas,
y en el centro un altar para arrodillarse,
y un órgano majestuoso para dar voz a la carne.

Existen cuerpos como cárceles,
cuerpos que sollozan sangre en silencio,
escondidos en sus cuevas,
y sueñan la libertad o la muerte.

Del choque a veces surgen destellos.
A menudo solo un eco.

Mi cuerpo es mi patria,
cada día lo mancillo,
golpe a golpe con él muero,
verso a verso con él vivo.