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domingo, 23 de octubre de 2016

Tracy Chapman


Los marcapáginas yacen
encima de la mesa,
mientras llora Tracy Chapman,
desprovistos de esperanza
lejos del amor
y lejos del azar.

La estampa es grotesca.
Los libros cerrados anuncian la muerte,
el triunfo del olvido.
Polvo eres y en polvo te convertirás,
profetizaban.
Ni eso.

Ahora hablaría de Heráclito,
pero no.
Mi palabra, mis sueños,
mi aliento y mi tiempo
importan,
no por palabra, aliento o tiempo,
que también,
mas por míos.

Mi palabra repetida con denuedo,
mis versos, que exudan apatía
y tristeza
pero ocultan pasión
por el hombre y su ruina,
por sus sueños y anhelos,
por tu vida y mi vida,
se abren paso,
a pesar de no pesar,
de no importar nada
de nada.

No trascendemos.
Nos rodea la tiranía de la felicidad.
Cómo ser genial en cinco pasos.
Cómo triunfar en cien recetas.
Cómo follar en cinco minutos.
Y gracias.

No me mires si no te vas a acercar.
No me leas si no te vas a mojar.
Háblame.
Siénteme.
O multiplícate por cero.

No voy a negar la impostura,
a estas alturas,
pero jugamos
o nos perdemos la partida.

domingo, 2 de febrero de 2014

Estampa urbana

Las calles ya no son las mismas,
han talado el árbol que trepaba tu infancia,
los jardines se avergüenzan vallados
y engordan los centros comerciales.
El puesto de castañas asadas sobrevive amenazado,
también la puta de la esquina
y la inquina esquiva de tus conciudadanos.
Los autos locos derrapan
temerosos de los viandantes que observan al acecho,
con el cuchillo entre las fauces.
La luminaria deslumbra y desorienta,
regala sombras propicias al desamparo,
a perder el alma y la sonrisa.
Deambulas casi ajeno.
Sin apenas rumbo.
Te pierdes.
Piensas en Heráclito y naufragas:
nada fluye, nada permanece.
Todo es tormenta.
Todo es tormento.
Otra estampa urbana que cercena.