lunes, 23 de marzo de 2015

EL PROFESOR



Ser un fantasma es fácil. Es fácil ser el miedo reflejado en sesenta ojos escrutadores, sesenta ojos implacables que esperan una palabra amable, o el infierno.

Soy el profesor. El que construye una ignorancia particular e intransferible. El señor del tiempo.

Y sin embargo el tiempo se me huye. Veo cómo poco a poco, invariablemente, las caras se diluyen en un caos de sinsentidos. Naufrago una y otra vez rodeado de absurdas calificaciones, enfrentado al fracaso ajeno y propio al tiempo.

Y lloro.

Y cada lágrima tiene nombre, un nombre de hoja caduca, un miguel que ya no es y es sergio o manuel, o maría, carmen o alicia, un continuo de esperanzas y sueños que se repiten sin freno.

Y todos, todos, se van con sus sueños a otra parte. Y yo me quedo, y los observo.

¿Y mis sueños? ¿Dónde están mis sueños? ¿Dónde el poeta que vomitaba palabras? ¿Dónde el inventor de historias siempre gratas? Él voló. Se fue sin dejar noticia.


Ahora solo queda el vividor de sueños ajenos, el que grita verdades de mentira y se aplica, con denuedo, a soñar con vosotros vuestros sueños.

martes, 3 de marzo de 2015

Carretera de la costa

El mar sonríe al fondo,
los paisajes idílicos se sonrojan,
y por la carretera de la costa
circula un descapotable rojo.

Dos amantes se aman,
derrapan en la curvas,
se detienen y se usan,
se sostienen las miradas.

La vida reluce perfecta
y las gaviotas se olvidan de cagar.

Descubrirse en un eterno invierno,
deseando fantasías pasajeras,
rimando con la nada,
es inevitable.

Sobrevivir es aprender a naufragar sueños ajenos,
es boquear a pierna suelta,
es derramarse para nada,
es inevitable.

De momento.


Cuestión de fe

En los ignotos tiempos del edén
no sabíamos correr ni sabíamos gritar,
todo era incomprensible y fácil,
una excusa para dios.

Aprender la desbarbarie es duro e infructuoso,
una empresa para héroes que nunca existieron
más allá de nuestra imaginación
estrecha o maltrecha,
ducha en impostura.

Las palabras son solo excusas,
y se diluyen escas de sent,
se alejan
y se acercan
y mueren de inanición.
Como las gargantas y los sueños.

No sabemos correr porque no hay lugar adónde huir
cuando se escapa de uno mismo;
no quisimos aprender a gritar
para no escuchar el eco de la miseria que nos alimenta.
Observamos atónitos.
Parasitamos atónitos.
Aniquilamos atónitos.

Y de repente, sin aviso previo,
retorna la fe y nos cerca,
clamando venganza.

Y atónitos regresamos al redil.


miércoles, 25 de febrero de 2015

Advertencia

Los mercaderes del oprobio
celebran su eterna fortuna.
Ellos saben de qué va esto.
Ellos manejan el cotarro.
Ellos o nosotros.

Ayer aporreaban nuestras puertas
e imaginaban por nosotros nuestros sueños,
pulcra y, a veces, elegantemente vestidos,
armados de sonrisas y paciencia,
dispuestos a la más vil seducción,
titulados en estrategia artera,
pretendían regalarnos el amor
y lo que amaban era nuestra cartera.

Pero olvidaron que todos los sueños
son engendros, pedazos de pasado
que resuenan como un eco inaudito
que devuelve versos siempre sueltos,
siempre libres.
Y olvidaron que hay sueños pesadilla.
Olvidaron el bicho.
Lo que ayer renacía hoy es barroco.

Sabemos que vendrán tiempos mejores.
Sabemos que vendrán tiempos peores.
Sabemos que no duraremos,
pero si las golondrinas no retornasen esta primavera,
¡qué tiemblen los mercaderes del oprobio!


domingo, 15 de febrero de 2015

Carnavales


Te dije que soñaba con tu cuerpo;
que tu piel era el mapa que escondía mi tesoro;
que tu saliva era maná generador de vida;
te dije que te amaba, y no mentía.

Las palabras tienden puentes y son parapetos.

Lo que no te dije fue la insumisión,
la caricia aterradora de la duda que corroe
y brota como una enredadera
que agrieta los muros y demuele.
No te dije que yo era el joven poeta terco
que absorto se empalaga
y hierve en la belleza del canto del grillo,
estridente y también terco.
No te dije que solo sé escribir silencios.

Las palabras son traiciones al alma.
Al alma traidora.
Al alma miserable.
Al alma caprichosa.
A un alma que se disfraza con mis trajes,
soportando su impostura.