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domingo, 13 de febrero de 2022

Una mirada cervantina

Ahora el tiempo sucede

y se multiplican las palabras

que vindican el vacío

de una existencia sin sino.

Todas las metáforas

resuenan insulsas

contra los muros de la patria mía,

un templo en ruinas.

Ya no sé quién soy.

Ya ni sé quién fui.

Devoré las páginas

de una historia nimia

y falaz,

y solo encontré

estridente silencio,

gritos ahogados,

un erial,

desolación.

¿Contra qué cargar

si no se ven molinos,

amigo Cervantes?

¿Y para qué?

No hay manera de cagarse y mearse

dignamente.

Nunca seremos héroes

porque la vida no es un cuento

y la muerte apenas importa si ya estás muerto,

pero duele si vives

y no hay bálsamo que lo alivie.

 

“Y luego, incontinente

caló el chapeo, requirió la espada,            

miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.”

jueves, 25 de mayo de 2017

Juegos de azar



Me pregunto quién seré
cuando aprenda a rumiar mis palabras
y todos los sabores se confundan
y habiten el jardín de la memoria.

Ni el pirata cojo
ni el poeta desvencijado.
Quizá un quijote
que soñó ser sancho
y rozó la esquizofrenia.

Me pregunto quién era
cuando el verbo palpitaba
y era razón y sinrazón,
y era todas las puertas
de par en par abiertas.

Ni un traficante de sueños
ni un adicto a la empatía,
quizá un donjuán ávido
de coleccionar momentos
que rozaran lo eterno.

Me pregunto quién soy
cuando tuerzo un verso
y se me va la vida encabalgada,
quevediano en el exceso.

Ni un hombrecillo gris
ni Aquiles ante Troya,
acaso otro absurdo,
impertinente partisano
de jugarse el destino
a doble o nada,
sin trampa,
sin cartón,
con un farol de órdago en la mano.

viernes, 22 de agosto de 2014

Matar a blancanieves

Un pie.
Otro pie.
Es sencillo.
Basta alternarlos y el camino se hace,
a menudo errático,
en pos de no se sabe qué eldorado.

Escribirlo es un modo de vivirlo,
de inventar un código propio
que atenúe el desamparo
de una caída sin fin.
Mis ojos apenas distinguen colores sin asideros
y mi cuerpo rehúsa tomar parte en esta farsa.
Volar es imposible.

Descubrir que en ocasiones llueve bajo el sol
es matar a blancanieves,
es saberse loco de remate,
quevedo en ciernes,
elegir ser quijote, sin el don.


martes, 15 de abril de 2014

Reconocimiento de la derrota

a Héctor, compañero de tantas batallas
Se han ido apagando las farolas
sin apenas percatarnos,
hemos perdido los santos y las señas,
y los sueños enlatados que soñamos.

Las facturas y fracturas nos acechan,
la bolsa o la vida, la ley del deseo,
saberse gigantes con pies de arena,
tunantes, aprendices de mortadelo.

Tú con tus historias y yo con mis cuentos,
ambos sin mordaza,
los dos quijotes sin remedio
dispuestos a la mancha
y la vergüenza.

Los tiempos nunca nos ofrecen una tregua
y este empeño de seguir siguiendo a pesar de todo
comienza a tener un olor a odisea,
sin ítaca de fondo,
sin dioses ni héroes,
sin más estrategia que seguir boqueando.

No sé qué somos ni sé qué fuimos,
perdimos la cuenta de tanta verdad inventada
a las puertas insomnes de un tremendo delirio,
enajenando miradas,
eludiendo respuestas.

No sé, tampoco, qué puertas nos aguardan,
qué monstruos habremos de ser,
cuántas veces nos negaremos mutuamente.

A pesar de todo,
para mi,
eres germinal en esta inhóspita existencia.

¡Pincha aquí si te apetece escucharme!

sábado, 9 de febrero de 2013

Quijotesca mirada




Han venido a llevarse por delante mis sueños
con sus crisis de valores, su realidad a manos llenas,
sus millones de culpas y su catálogo de penas,
a tatuarme en el alma un cruel e inmenso cero.

Me armo de valor y me armo de paciencia,
como corresponde a un triste y digno caballero,
aunque en mi lánguida cabeza orine un yelmo
como una bella metáfora de la decencia.

Han venido a hurtarme el futuro perfecto,
el corazón y la coraza y a mi amada Dulcinea,
con sus trajes de corbata y sus sonrisas de hiena
al albur de la inminente derrota de mi empeño.

Tú, amigo Sancho, lo comprendes:
yo me niego a dejar de ver gigantes.