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miércoles, 10 de enero de 2018

Un cuento


Érase una vez dos locos de atar
que cansados de tanto suelo
decidieron emprender el vuelo
y no morir sin amar.

Ella, que no sabía ser princesa,
que no imploró que la salvasen,
que jamás tuvo paciencia
e hizo de la lucha un arte,
esta vez,
casi sin querer,
se dejó cautivar.

Él, acostumbrado a ser víctima y verdugo,
sin nada que ofrecerle
excepto una palabra triste y un rincón oscuro,
una caricia leve,
esta vez,
casi sin querer,
se atrevió a soñar.

No eran niños persiguiendo moralejas,
quien ha sido pirata
de sobra sabe naufragar,
eran dos amantes brillando como estrellas
que se fugan
e incendian el mar.

Se miraban a los ojos con fiereza
cogidos de la mano,
dispuestos a vivir
el cuento que acaba de empezar.

jueves, 25 de mayo de 2017

Juegos de azar



Me pregunto quién seré
cuando aprenda a rumiar mis palabras
y todos los sabores se confundan
y habiten el jardín de la memoria.

Ni el pirata cojo
ni el poeta desvencijado.
Quizá un quijote
que soñó ser sancho
y rozó la esquizofrenia.

Me pregunto quién era
cuando el verbo palpitaba
y era razón y sinrazón,
y era todas las puertas
de par en par abiertas.

Ni un traficante de sueños
ni un adicto a la empatía,
quizá un donjuán ávido
de coleccionar momentos
que rozaran lo eterno.

Me pregunto quién soy
cuando tuerzo un verso
y se me va la vida encabalgada,
quevediano en el exceso.

Ni un hombrecillo gris
ni Aquiles ante Troya,
acaso otro absurdo,
impertinente partisano
de jugarse el destino
a doble o nada,
sin trampa,
sin cartón,
con un farol de órdago en la mano.