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martes, 15 de mayo de 2018

Adicción

Soy adicto a la huella de tus besos,
a los huecos de tus manos,
a tus denodados silencios
y a tus versos trasnochados.

Te probé.
Sabía que iba a pasar,
y te probé.

Soy adicto a volar entre tus brazos,
a tu saliva derramada por mi verga,
a tus pechos desnudos y salados
y al intenso sabor de tu entrepierna.

Te probé.
Consciente del abismo.
Y todavía quiero más.

Si aún así la vida se venga
y me deja en los huesos
persiguiendo quimeras
que no llegan a sueño,

pensaré,
nuevamente insumiso,
¿Quién quiso vivir para siempre?

jueves, 25 de mayo de 2017

Juegos de azar



Me pregunto quién seré
cuando aprenda a rumiar mis palabras
y todos los sabores se confundan
y habiten el jardín de la memoria.

Ni el pirata cojo
ni el poeta desvencijado.
Quizá un quijote
que soñó ser sancho
y rozó la esquizofrenia.

Me pregunto quién era
cuando el verbo palpitaba
y era razón y sinrazón,
y era todas las puertas
de par en par abiertas.

Ni un traficante de sueños
ni un adicto a la empatía,
quizá un donjuán ávido
de coleccionar momentos
que rozaran lo eterno.

Me pregunto quién soy
cuando tuerzo un verso
y se me va la vida encabalgada,
quevediano en el exceso.

Ni un hombrecillo gris
ni Aquiles ante Troya,
acaso otro absurdo,
impertinente partisano
de jugarse el destino
a doble o nada,
sin trampa,
sin cartón,
con un farol de órdago en la mano.