
Es absurdo sentirse trascendente
y escupir palabras sin mesura en el silencio,
levantarse y levantarse al alba,
partirse el alma contra el mundo y el tedio,
no ahogarse en el naufragio,
sobrevivir a flote amarrado a un verbo.
Es absurda esta lucha impertinente,
la manía incontrolable de golpear mentes en celo,
la imprescindible buena mala fama,
una boca ajada que sepa a güisqui sin hielo,
la fotografía de tu ego en un marco,
la derrota escrita en sangre en cada verso.
Y sin embargo lo absurdo de la vida
es la sal de mis desvelos.


















