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miércoles, 1 de abril de 2015

El extravío

Me siento,
y en silencio cargo con el peso de los días
que he vivido,
que me quedan por vivir.
Siento áspera la inercia que va arañando
mi piel y mi esperanza
en este absurdo pan para hoy.
Nada crece verde en la tierra umbría.
Siento la mirada de los dóciles
y de los aguafiestas
clavada insensiblemente en las entrañas,
y sangro apenas,
como si realmente no importara.
Siento que los motivos eran otros,
que los caminos eran otros,
que los silencios tenían que ser otros,
pero fueron estos mismos:
motivos de oro o de barro,
caminos de espina y espanto,
silencios de verbo abarrotado,
precuelas inefables de un abismo
tan propio como impersonal.
Soy hijo del silencio de los cielos,
del caminante no hay camino,
del superyo despertando de sus sueños,
soy de la generación del extravío.
¿Qué hacer cuando el deseo se pudre?


lunes, 28 de julio de 2014

Voyeurisme

Ayer te observaba en silencio,
tú bebías ajena y dichosa tu taza de té
y la vida sucedía alrededor.

Yo, mientras, respirando a medio pulmón,
rondándote desde la otredad,
deseando bailar a la luz de la luna,
no acertaba a existir en tu presencia.

Tu mirada traviesa saltaba de aquí para allá,
evitando, en la medida de lo posible,
mi tendencia insana a la trascendencia,
y tus manos jugaban, nerviosas y seguras,
a doblar un corazón de tinta
que un poeta inconsciente te había regalado.

Hoy te observo, en silencio,
amarrada todavía a la noche vacilante,
temerosa de tus sueños y mis sueños,
y te quiero aún más que antes,
aunque tú no me veas.


sábado, 24 de mayo de 2014

Impasse

Hay un tiempo de minutos detenidos,
como un impasse que se nutre de esperanza,
de mis ganas y del aire que respiro.
Cuando llega me refugio entre palabras
que crecen machaconas e incesantes,
golpeando sin piedad cada razón,
negando en cada verso mis bondades,
rompiendo de nuevo los moldes.

Cuando la vida se oculta entre los pliegues de las sábanas
los amaneceres perecen de saldo,
las marionetas despiertan al son de gallos embotados,
y la vida sucede como si nada, o apenas nada,
descubrimos absortos el abismo de la propia mirada,
y todos los comendadores acuden a un festín
del que somos anfitrión, pan, postre y perdiz,
una deuda con la muerte que espera ser saldada.


jueves, 9 de enero de 2014

Amor poético

Me persigue la verdad disfrazada
por los arrabales de una ciudad que me es ajena
pero es la mía.
La gente de bandera nos señala,
con sus dedos de hierro
y la mirada pétrea.
Yo frecuento esquinas que naufragan,
malvendo mi tiempo por oro
y cicuta en vena.
Tú apenas existes en mis palabras,
en el batir incesante de las olas
de mis mareas vivas.
Un nosotros imposible,
tú fantasma, yo poeta…
y mi mejor destino es tu mirada.