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jueves, 3 de julio de 2014

Los jardines

Los jardines son siempre fragantes,
descubres de pronto una rosa y es la rosa,
más allá despunta un pensamiento
y no cabe evitar el narciso que se atisba.
El jazmín y el azahar se derraman
nutriendo nidos de amor por dondequiera.

Los jardines siempre esconden huertos,
lugares propicios al amor,
ese engaño,
donde se teje la vida,
esa novela,
donde perece la conciencia
y se firma el armisticio.

Los jardines suelen tener su laberinto,
esquinas que doblas y no,
algún recoveco muy negro
con su estatua de ángel caído y tu rostro,
cantos de sirena,
un lago de cisnes asesinos
y un minotauro,
en algún punto,
esperando tu venida.
Jamás una salida.

Los jardines, como todo,
dependen de su jardinero.  

sábado, 19 de enero de 2013

Laberintos



Todo lo que tengo y soy cabe en un destartalado renglón,
un tímido intento de verso, libre y poeta,
sin mesura posible,
breve, abrupto e inconsistente.
La lluvia golpea con fuerza la ventana
y el viento sisea secretos umbríos.
Da igual el fracaso.
Pero un fracaso es un fracaso, aunque fracases mejor.

La edad de cristo menos un mes,
dispuesto por lo tanto al sacrificio,
todas las palabras están dichas,
y todos los silencios al acecho.

Escribo en la tormenta y la agonía,
elegí ser libre y pagar un alto precio,
sobre náufragos que pierden la vida,
poco a poco, parapetados en su isla.
Dibujo laberintos llenos de trampas,
con minotauros, harpías y basiliscos
prestos a devorar a su creador,
otro filósofo que no encuentra salida.