sábado, 22 de octubre de 2016

Del deseo

Busco la memoria de tu cuerpo,
apenas vislumbrado en las orillas
de una consciencia traidora,
empeñada en desdibujar los contornos
de un deseo mayúsculo
y minúsculo.
Juego a inventarte desnuda,
a mordisquear los anhelos
que esperan por tu ropa,
en el suelo,
a los pies de mi cama
y mis pecados.
Viajo impenitente ávido de saber,
buscando un cuerpo que no envenene,
que recoja y siembre
versos y besos
que sepan perdonar mi osadía.
(¿Qué nos vamos a contar acerca del deseo?)

lunes, 17 de octubre de 2016

El vuelo

[Ejercicio de creación en el aula con alumnos de 3ºESO. Suelo hacer lo que les pido. La excusa para el texto es el videoclip de la canción Tiempo Futuro, de Eladio & los Seres Queridos, un brillante grupo de esta ciudad, a la que siempre volver para mirar el horizonte y aprender a volar.]



Amo volar. Me hace sentir libre. Es fácil y complejo. Primero tomas carrerilla, no demasiado, cansarse no es una buena opción, después extiendes las alas en toda tu envergadura, golpeas el aire un par de veces y… ¡hale hop, estás en el aire!

El mundo se ve diferente desde arriba. Me gusta y suelo hacer el mismo recorrido, una y otra vez y, sin embargo, siempre es un recorrido diferente, siempre hay algo nuevo que descubrir, un detalle nunca visto ante el que asombrarse.

Ayer, por ejemplo, cuando me desperté, aturdido y rodeado por el alboroto incesante de la colonia, decidí huir de los graznidos. Di un par de vueltas amplias sobre las Illas Cíes, como para comprobar que dejaba el hogar en orden y puse rumbo a Vigo que, a esa hora de la mañana despertaba fantasmagórica entre la bruma marina. Volaba despreocupadamente sobre la ría cuando, de repente, escuché un temible bocinazo y una enorme mole blanca apareció de la nada ante mi pico. Casi tengo un choque frontal fatal contra un edificio flotante. Afortunadamente pude rectificar a tiempo y salvar mis plumas, por los pelos… Eso sí, como podréis imaginar, mi venganza fue despiadada. Concentré todo el ácido corrosivo que pude, apunté, apreté y… ¡zasca! Directo al puente de mando. Después hice un vuelo rasante para comprobar mi puntería: el parabrisas había sufrido mi ira, ¡soy todo un francotirador!

La aventura me había abierto el apetito, así que me acerqué raudo al puerto. En la lonja siempre hay abundancia de restos deliciosos con que llenar el gaznate. Me puse las botas y me retiré a descansar a una farola del centro, a observar la ciudad bullir.

Mientras dormitaba presencié una escena que volvió a despertar, una vez más, mi alma de superhéroe. Unos adolescentes malcriados estaban metiéndose con un pobre perro callejero en la zona de la Praza da Estrela. Odio que se maltrate a los animales. No pude no hacer nada. Tomé altura, dejé después caer mi cuerpo en picado, preparé mi cloaca y… ¡bingo! ¡En toda la cabeza! ¡Y al más chulo! ¡Soy un as de la aviación!

Tras tanta acción necesitaba relajarme, y para relajarme, nada mejor que el vuelo. Fui creando círculos sobre la ciudad, espirales, dodecaedros en el aire y, al mismo tiempo observaba la ciudad, que rebosaba vida: niños que salían de edificios como fábricas, felices por su ansiada libertad; jubilados dando su ok a obras interminables (¿estarán construyendo Abu-Simbel?); hombres y mujeres de negocios siempre con prisas y siempre sin ojos; coches incesantes y apabullantes que no saben dónde van, dónde ir; miles de personas que hacen y deshacen su vida por las calles de Vigo, sin sospechar que, desde arriba, alguien les mira, y sonríen.


Y yo también sonrío.

viernes, 7 de octubre de 2016

Una isla perfecta

nunca fuimos juntos
a ver el mar besarse
con su cielo anegado de estrellas,
no devoramos el hambre
servida en un plato de luna
ni libamos tequila salado de playa casi virgen.
Tampoco el silencio arrulló nuestro abrazo
después de dejar hablar
a dos cuerpos elocuentes,
ávidos de intimidad.
Nunca deshicimos la maleta
para hacer la rutina.
No. Es cierto.
Nunca inventamos historias
sentados en un banco del parque
viendo y viviendo imposturas,
no te he metido mano,
con cierto descaro,
en la cola de un cine
ni hemos hecho el amor
borrachos de cerveza
y de poesía.
No te toco si te pienso
y si te pienso te toco,
aunque tú no me sientas.
No.
No besayunamos juntos pero…
adoro hacerte soñar.


martes, 4 de octubre de 2016

Amores de Novela

Quisimos vengar la ilusión
-tantas veces derrotada
y ya dada por muerta-
entrelazando nuestras manos
en pos de un horizonte
de luz y de azúcar.

Nos acercamos al precipicio
ávidos de volar sin alas,
de vivir sin dueños,
y saltamos.

Aprendimos a dormir sin sueño,
a cantar sin ganas
y a comer sin hambre,
a besar insípido y lento
sólo por parecernos a ellos.

Pero no,
nosotros no podemos morir sin duelo,
no sabemos soñar sin miedo.

Nosotros sangramos.
Nosotros no somos metáfora,
pero sí sabemos despeñarnos,
gritando o en silencio,
reticentes o anhelantes,
acabados.

Venganza sólo es otra palabra,
vacía y manida,
que se perderá
como el aliento que exhala estos versos. 

sábado, 3 de septiembre de 2016

TDAH

Escúchame pulsando aquí.

Me encuentro y no me encuentro.
Todas las luces titilantes me observan
e imponen sus deseos,
entonando un delirium tremens
que abotarga y subyuga.
No acierto a acertar.
Gigantes y cabezudos me rodean,
una orgía estrambótica
que no revela su sinsentido
y permanece,
atada a mi tobillo,
como condena impertérrita y perpetua,
como peso inerte
que no permite el vuelo,
ni para despeñarse.
No me grites,
no te veo.
El aire penetra incandescente
y quema,
inunda los pulmones y los sueños,
ennegrecidos,
irreconocibles,
y se instala.
Ya sólo puedo huir o arder.