con el corazón en la garganta
y los sueños de mil noches
despuntando al alma.
Apenas acierto a comprender
esta estúpida sonrisa
que el espejo me devuelve
enajenándome la vida.
Y sin embargo todo es nuevo,
nuevo y dulce,
como un tiempo de azúcar.
Si no nos prometemos nada,
estoy dispuesto a todo.