Mostrando entradas con la etiqueta verso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verso. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de noviembre de 2024

A veces...

A veces me siento joven
y observo el futuro con esperanza
a pesar de casi todo

del tedio que me invade
cuando me olvido de cantar
y la vida sabe a borrador
de mal gusto

del dolor que aflige
al que lo infringe
y destila absurdo
que embriaga

del sinsentido
de sobrevivir en verso
de pie
y alma quebrada

del humo que anonada
y oculta
la única verdad 
de la que escapas

¿quién eres?

A veces me siento viejo
y envidio el tiempo
que otros temen

el de las mentiras
disfrazadas de luz
incandescente
y noches eternas

el de un espejo
que te hace feliz
aunque tú no lo sepas
aún

el de una música
que importa
y erige sueños
catedrales 

el del amor obsceno
que quema
y que amamanta
que desvela

¿qué quieres?

No busques respuestas


lunes, 20 de mayo de 2024

EUNOIA

Se resquebraja la página

en blanco

y emerge el verso

cabalgando

a horcajadas.


Estaba ya ahí,

esperando el momento

oportuno

para surgir

e imponerse.


¿Quién podría frenarlo?

Toda la poesía

claudica

ante la inmanencia

del verbo.


Dibújame tu nombre,

me grita,

y yo, solícito,

invoco un eco,

que reverbera

y reverbera.


No hay belleza en la mentira

y la verdad no existe

más allá de sí misma.


Verbaliza la soledad

si sabes,

si puedes,

y dale un fin digno

a este poema

y a tu existencia.


El dilema no es ser

o no ser,

el dilema es para qué.


miércoles, 27 de marzo de 2024

El arte

A veces el invierno

se impone

y el silencio

de los pájaros ausentes.


El verso se enroca

en estas calles

que no saben callar

su miseria.


Voces, mientras tanto,

insulsas pregonan

el impetuoso sabor

de las fresas a destiempo.


Los alaridos de Munch.

El vacuo lujo de Lempicka.

La cordura de Dalí.

El jardín de las delicias.


Ciertas oscuras golondrinas,

el deseo enfermo de realidad

y el enésimo recoveco

de este laberinto sin salida

que solemos llamar hogar.


Vendemos humo

viendo el mundo arder

con una cerilla en la mano.


El suicidio

o

el arte.


martes, 25 de enero de 2022

Las exequias de la imaginación

No lamento el tiempo

que horada nuestras vidas,

que hace y que deshace,

que hiere y cura las heridas.

Vivimos a pecho descubierto,

volamos sin paracaídas,

corazones lanzados al aire,

versos ebrios de tinta.

Urdimos planes secretos

que huelen a vida de veras,

le robamos un instante a la muerte

y ya nos pensamos eternos.

Los dioses permanecen impávidos

y poco a poco asistimos a las exequias

de la imaginación,

un eco de nadie,

un epitafio en blanco.

Perdemos a veces el norte y la razón,

y asirse es fútil,

una locura propia de un artista insolente

que insiste en su despropósito

soberbio y altivo,

que escoge la dignidad de la derrota

y sonríe, zozobrando,

porque vivir es un arte.

No lamento el tiempo

que invierto en tu sonrisa

porque aunque no nos lleve lejos

este viaje maravilla

hemos surcado mares y atravesado desiertos,

hemos tocado fondo y hemos besado el cielo.

Y si tengo que elegir,

me vuelvo a quitar la camisa.

viernes, 1 de noviembre de 2019

Viento viejo

Nada calma la sed del náufrago
que quiso aprender a volar
y descubrió la soledad y una isla.

Somos monumentos al sarcasmo y la ignominia,
desafortunados ególatras en busca de un yo
que no sabe, ni quiere, respirar.

Somos mutantes estáticos,
seres de aire,
viento viejo.

Yo apenas llego a balbucir
y derrapo en cada verso,
intuyendo el silencio que me acecha.

Ni el laurel ni las cardenchas,
ni la rosa ni la espada,
solo atiendo al olvido.

Todo el tiempo del mundo
concentrado en un instante,
fugaz y terminal.

Toda esperanza aniquilada.
La sed impera.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Me gusta tu boca

Me gusta tu boca cuando dice,
y diciendo hace,
un mundo más limpio y más decente,
que mira a los ojos de la gente,
y no entorna la mirada por vergüenza,
cuando dice tequieros
que significan te quiero,
y no escatima adjetivos
que describen una sustancia,
sin juicio
y sin prejuicio.
Me gusta tu boca cuando besa
a tontas y a locas,
a diestros y a siniestros,
y la vida rebosa
de motivos para un verso.
Me gusta tu boca, traviesa, sinuosa,
cuando me busca,
cuando me toca
y mi deseo se hace agua
y tu saliva me desboca.

lunes, 19 de marzo de 2018

Te sigo

No tengo palabras
que describan el silencio inabarcable
que tu nombre invoca.

La luz ciega
y permanecemos inmóviles,
aterrados.
No pudimos preverlo
ni supimos soñarlo.

Acepto la sumisión
terca y fútil
al espíritu de la rebeldía,
al verso impune,
al tiempo suicida.

Al fin y al cabo,
no nacimos ayer.

Suenan tambores de guerra,
para quien los sepa escuchar,
suenan adagios de paz.

El absurdo se entrevera
inconsistente
y cada paso se hace tibio
y reverbera.
Urge el instante.

Maldigo al espejo,
traidor y miserable,
que revela sin piedad,
que destruye sin ambages,
ahora
que ni los sueños
sueños son.

Perdemos primero la razón
y olvidamos nuestras metas,
luego perdemos la conciencia
y buscamos la razón.
Ironías de un destino
que nunca jamás existió.

Parco en odios,
en amores y en amigos,
extemporáneo,
adicto al olvido,
camino de la nada,
te sigo.

sábado, 28 de enero de 2017

La aventura de ser Yo



Uno es. A veces simplemente uno es, sí, pero… ¿qué? ¿Un breve espacio de tiempo? ¿Un cuerpo? ¿Un alma? ¿Un cuerpo y un alma? Y quizás dé igual.

Van pasando los años que se disfrazan con caras de alumnos que poco a poco caducan y se pierden tras sus trajes de hombres y mujeres de provecho. Como el mío.

¿Cuántas Paula, Óscar, María? ¿Cuántos gritos y decepciones? ¿Cuántas alegrías y carcajadas? Ya he perdido la cuenta.

¿Sirve de algo esta brecha, este filo de la navaja que corta y desangra?

Ser pregunta. Ser pregunta es la respuesta, y la respuesta es la nada.

Vuestras caras estupefactas me indican, ahora, que es difícil de entender. Acaso imposible. Es cierto. Os pido que me habléis de vosotros, de quiénes sois, de vuestros sueños y vuestras pesadillas, de vuestros deseos, y yo, sin embargo, permanezco en la indefinición, equidistante.

Y no puede ser.

Soy la palabra que blando, el deseo que impregno, el aire que exhalo.

Mírame y dime: ¿es cierta mi sonrisa? ¿Ves amor? ¿Y humor? Todo está ahí, esperando por tu mirada y tus ansias de saber. Mis ganas son tus ganas. Aprendo cuando aprendes y cuando olvidas muero. Ese es mi sino. Esa mi condena.

Además, escribo versos que cuentan la vida, la propia, la ajena. Y los vendo al peso.


Cuando me mires no dudes, no sufras, no sientas compasión de mi loco empeño, soy un hombre que escribe sin tinta en tu alma sus sueños.

jueves, 4 de agosto de 2016

Nada que añadir...

a descubrirme en ti,
a cantar canciones infantiles,
y a huir del redil
al mínimo descuido.
A imaginarme siendo tú,
sin ser tú.

Vine a descubrir la lluvia
poniéndome debajo,
mojándome la entraña,
a bailar con la lumbre
para secar un alma
que apostar a doble o nada,
y perder,
ensayando la impostura
de pretender ser alguien.

Además vi el mar,
que me esperaba con mis dudas,
que iba y venía
sin más destino que la inercia
y el olvido.

Bailamos juntos un instante
en la orilla,
rozando la eternidad
cogidos de la mano.

Y luego te fuiste
tras descubrir tu lluvia, tu mar y tu fuego.

Vine vacío,
y desnudo.
No tengo ni el aire que hurto
para repetir,
una vez más,
el mismo verso terco
que ya no dice nada.

sábado, 19 de septiembre de 2015

El jardín bajo tu cama

Todos los poemas tienen un último verso,
un punto final e inexorable,
un silencio asesino
tras la última palabra.

Ese es el momento decisivo,
los susurros se diluyen y penetran
la existencia reflejada en un vacío
que traiciona la memoria.

Los monstruos se hacen dueños
del jardín bajo tu cama
y todos los miedos se frotan las manos.

Los halagos te resbalan
y los relojes son afilados cuchillos
que se clavan,
un poco más,
y desangran.

Las miradas ausentes
te recuerdan quién eres
y el olvido que no es se impone,
perenne en la memoria.

Todos los poemas tienen un último verso,
un abismo de ecos
que subyugan y reverberan
horadándote a ti mismo,
desde dentro.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Otro verso solamente

La vieja máquina de escribir espera,
paciente,
los dedos inseguros que la observan,
ávidos de un tacto que los redima.
Todos los poemas son estertores de poesía.
Todos queman.

Te perdí buscándote,
sabiendo que te perdía.
De bruces contra el tiempo.

Los relojes se obstinan
sobre todo los domingos,
y repiten y repiten
el instante de tu ausencia.

Mi voz, rota y culpable,
se apaga,
se niega.

Quise ser viento,
quise correr más rápido que el tiempo,
y apenas te vi,
ciego en mi miseria.

Mudo,
desnudo de soberbia,
elevo la mano y existo,
otro verso solamente.