Mostrando entradas con la etiqueta eco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta eco. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de mayo de 2024

EUNOIA

Se resquebraja la página

en blanco

y emerge el verso

cabalgando

a horcajadas.


Estaba ya ahí,

esperando el momento

oportuno

para surgir

e imponerse.


¿Quién podría frenarlo?

Toda la poesía

claudica

ante la inmanencia

del verbo.


Dibújame tu nombre,

me grita,

y yo, solícito,

invoco un eco,

que reverbera

y reverbera.


No hay belleza en la mentira

y la verdad no existe

más allá de sí misma.


Verbaliza la soledad

si sabes,

si puedes,

y dale un fin digno

a este poema

y a tu existencia.


El dilema no es ser

o no ser,

el dilema es para qué.


martes, 25 de enero de 2022

Las exequias de la imaginación

No lamento el tiempo

que horada nuestras vidas,

que hace y que deshace,

que hiere y cura las heridas.

Vivimos a pecho descubierto,

volamos sin paracaídas,

corazones lanzados al aire,

versos ebrios de tinta.

Urdimos planes secretos

que huelen a vida de veras,

le robamos un instante a la muerte

y ya nos pensamos eternos.

Los dioses permanecen impávidos

y poco a poco asistimos a las exequias

de la imaginación,

un eco de nadie,

un epitafio en blanco.

Perdemos a veces el norte y la razón,

y asirse es fútil,

una locura propia de un artista insolente

que insiste en su despropósito

soberbio y altivo,

que escoge la dignidad de la derrota

y sonríe, zozobrando,

porque vivir es un arte.

No lamento el tiempo

que invierto en tu sonrisa

porque aunque no nos lleve lejos

este viaje maravilla

hemos surcado mares y atravesado desiertos,

hemos tocado fondo y hemos besado el cielo.

Y si tengo que elegir,

me vuelvo a quitar la camisa.

lunes, 28 de septiembre de 2020

ya no sé sangrar...

ya no sé sangrar,

solo callo lo que digo,

y me corro

derramando nada.

Las quimeras

son seres mitológicos

y llueve afuera.

No hay ventanas

tras las que guarecerse

y todo el frío se instala.

Los corazones apenas laten

y el eco de su silencio

reverbera

al compás de marchas fúnebres.

camino contra un viento

que corta y calla,

pierdo norte y asideros,

y me diluyo entre una niebla gris

que anonada.

Decrépitos se antojan los sueños

que languidecen

sitiados por una inmensa pesadilla.

¿Adónde mirar, que no nos duela?

Las calles pobladas de sombras

chirrían

holladas por zapatos veloces

y temerosos.

¿Y cómo no claudicar al miedo? 

lunes, 12 de octubre de 2015

Minotauros personales

Doblar una esquina.
Doblar otra esquina.
Otra esquina más.
En eso consiste un laberinto.
El minotauro espera.

Las paredes no permiten ver
y no permiten verte.
Los ladrillos son recuerdos
que crecen y alejan el cielo.

Sobre los muros blancos
se proyecta mi vida,
la que fue,
y la que no pudo ser.

Me duelen los pies
de tanta senda sin sentido,
de tanto carácter y destino.

El camino va quedando atrás,
transitado eternamente,
y delante un lienzo,
una hoja en blanco preñada de horror vacui,
una apuesta a doble o nada
por seguir siendo yo mismo.

He dejado de correr tras el eco de tus pasos
que aún así resuenan e inundan,
ahogan el silencio.
Correr tras un recuerdo es un suicidio.
Aprendo a vivir con ellos,
acompasando mi corazón a tus silencios,
bebiendo solo,
brindando por tu ausencia y por mi exceso.

Camino sereno.
Sé que estás lejos,
doblando tus esquinas de mármol,
con tu propio minotauro al acecho,
valiente y loca. Sobreviviendo.



martes, 3 de marzo de 2015

Cuestión de fe

En los ignotos tiempos del edén
no sabíamos correr ni sabíamos gritar,
todo era incomprensible y fácil,
una excusa para dios.

Aprender la desbarbarie es duro e infructuoso,
una empresa para héroes que nunca existieron
más allá de nuestra imaginación
estrecha o maltrecha,
ducha en impostura.

Las palabras son solo excusas,
y se diluyen escas de sent,
se alejan
y se acercan
y mueren de inanición.
Como las gargantas y los sueños.

No sabemos correr porque no hay lugar adónde huir
cuando se escapa de uno mismo;
no quisimos aprender a gritar
para no escuchar el eco de la miseria que nos alimenta.
Observamos atónitos.
Parasitamos atónitos.
Aniquilamos atónitos.

Y de repente, sin aviso previo,
retorna la fe y nos cerca,
clamando venganza.

Y atónitos regresamos al redil.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Oda al olvido

Pincha aquí para escuchar el poema


La muerte es un rumor de pasos que se extinguen,
un recodo y nada,
un eco apenas audible.
Los amaneceres son recurrentes,
no sienten envidia,
no se arrodillan
ni lamentan su eterna mala suerte.
Mi mano me observa y se cuestiona mis dudas,
abierta e interrogante,
como una metáfora insignificante y absurda
que oculta la eternidad en un instante.
Las nubes dibujan siluetas,
pero mi león es tu sol derretido,
tu son de paz mi canto de guerra,
un poema de amor una oda al olvido.
Toda la impostura se concentra en cada gesto,
en las palabras que naufragan desde siempre
y se mecen siempre putas con el viento
a merced de miles de voces inconscientes.

Ecos que se apagan y se pierden…