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miércoles, 13 de febrero de 2019

Me gusta tu boca

Me gusta tu boca cuando dice,
y diciendo hace,
un mundo más limpio y más decente,
que mira a los ojos de la gente,
y no entorna la mirada por vergüenza,
cuando dice tequieros
que significan te quiero,
y no escatima adjetivos
que describen una sustancia,
sin juicio
y sin prejuicio.
Me gusta tu boca cuando besa
a tontas y a locas,
a diestros y a siniestros,
y la vida rebosa
de motivos para un verso.
Me gusta tu boca, traviesa, sinuosa,
cuando me busca,
cuando me toca
y mi deseo se hace agua
y tu saliva me desboca.

lunes, 28 de agosto de 2017

Canción del amante (y del amor)

A tiempo intuimos la verdad,
nunca es tarde para hacer el amor
y susurrar un tequiero clandestino
que ahogue los gritos de placer
que en ese mismo instante
inundan el mundo.
Nunca es pronto para hacer el amor
si sabe a amor y huele a amor,
a sudor y a yerbabuena.

Nuestras lágrimas quieren ser sal
que cure las heridas,
quieren ser mar,
torrente,
océano,
y volver a brotar,
volver a sangrar.

Si te amo soy amor.

Los colores se travisten,
rebelándose contra los sentidos,
y dibujan otro atardecer imposible.

Si te amo soy amor.

Es cierto,
nunca llueve eternamente,
y me niego a vivir para siempre
suenan a nosotros dos.

La luna nos ampara
y el sol nos alumbra,
¿soñaste algo mejor?

sábado, 24 de octubre de 2015

Desaliento

Casi siempre te sonrío a pesar del dolor,
no hoy.
El tiempo hace de las suyas y dilata el espacio.
Ya nada se parece a nada,
todo es nuevo e incierto.

Las rutinas boquean entre estertores
mientras aprendemos a no soñar en voz alta,
a derribar los muros de la comprensión
y aceptar la locura como condición necesaria
para una existencia que pueda decir algo
que merezca ser escuchado.

A veces supimos querernos.
A veces no.

El polvo acumulado ahoga cuando sopla el viento
y se anuda terco en la garganta
que calla quedamente mis tequiero clandestinos.

Toda la arena de este desierto sin oasis
se escurre inexorable hacia la nada,
una nada que envilece.

El poema mismo se diluye
a medida que el recuerdo vívido
toma la palabra y se emancipa
reclamando su parte del pastel,
ejerciendo su amarga tiranía.

Esta lágrima también es amor
que se seca en la alfombra,
esperando una esperanza.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Incoherencia

Las cebollas hacen llorar.
Y a veces las personas.
Brindo con sangre por todas las derrotas,
las sufridas y las por sufrir,
hasta que la ebriedad atenace mis ansias.
Imploro el perdón de tus pecados,
suplico el don de tus favores,
celebro la joie de mis placeres.
Por las noches me convierto en un extraño
que vaga insomne por tus sueños,
como un alma que pena.
La cerveza caliente me disgusta.
Y también el olor a cerrado.
Pedir un poco más de tiempo
para zozobrar al fin
por el precio de un tequiero.
El humo atosiga la angustia,
me calma y atormenta,
me anula y me inflama.
La arena se derrama indemne.
Tus ojos me recuerdan un espejo
que me devuelve deformado,
irreconocible.
Incoherente.