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lunes, 28 de septiembre de 2020

ya no sé sangrar...

ya no sé sangrar,

solo callo lo que digo,

y me corro

derramando nada.

Las quimeras

son seres mitológicos

y llueve afuera.

No hay ventanas

tras las que guarecerse

y todo el frío se instala.

Los corazones apenas laten

y el eco de su silencio

reverbera

al compás de marchas fúnebres.

camino contra un viento

que corta y calla,

pierdo norte y asideros,

y me diluyo entre una niebla gris

que anonada.

Decrépitos se antojan los sueños

que languidecen

sitiados por una inmensa pesadilla.

¿Adónde mirar, que no nos duela?

Las calles pobladas de sombras

chirrían

holladas por zapatos veloces

y temerosos.

¿Y cómo no claudicar al miedo? 

sábado, 28 de enero de 2017

La aventura de ser Yo



Uno es. A veces simplemente uno es, sí, pero… ¿qué? ¿Un breve espacio de tiempo? ¿Un cuerpo? ¿Un alma? ¿Un cuerpo y un alma? Y quizás dé igual.

Van pasando los años que se disfrazan con caras de alumnos que poco a poco caducan y se pierden tras sus trajes de hombres y mujeres de provecho. Como el mío.

¿Cuántas Paula, Óscar, María? ¿Cuántos gritos y decepciones? ¿Cuántas alegrías y carcajadas? Ya he perdido la cuenta.

¿Sirve de algo esta brecha, este filo de la navaja que corta y desangra?

Ser pregunta. Ser pregunta es la respuesta, y la respuesta es la nada.

Vuestras caras estupefactas me indican, ahora, que es difícil de entender. Acaso imposible. Es cierto. Os pido que me habléis de vosotros, de quiénes sois, de vuestros sueños y vuestras pesadillas, de vuestros deseos, y yo, sin embargo, permanezco en la indefinición, equidistante.

Y no puede ser.

Soy la palabra que blando, el deseo que impregno, el aire que exhalo.

Mírame y dime: ¿es cierta mi sonrisa? ¿Ves amor? ¿Y humor? Todo está ahí, esperando por tu mirada y tus ansias de saber. Mis ganas son tus ganas. Aprendo cuando aprendes y cuando olvidas muero. Ese es mi sino. Esa mi condena.

Además, escribo versos que cuentan la vida, la propia, la ajena. Y los vendo al peso.


Cuando me mires no dudes, no sufras, no sientas compasión de mi loco empeño, soy un hombre que escribe sin tinta en tu alma sus sueños.

domingo, 12 de enero de 2014

Lluvia

Haz click para escucharme

Vuelve a llover,
y llueve sobre mojado.
Las calles discurren vacías
y las ventanas se pueblan de sueños
a veces de amor
que fabrica castillos de naipes
con las gotas que besan el cristal,
a veces pesadilla
y angustiante soledad duermevela
que observa el alféizar
con mariposas en el estómago.
Algún paraguas se atreve al desamparo,
e invariablemente naufraga,
no es este un tiempo de héroes.
De fondo el mar hace el amor con la roca
y ruge,
intrascendente,
melodías de invierno y de sal.
Sigue lloviendo,
se perpetúan las mareas,
siempre el mismo río, nunca el mismo río,
y se pueblan las ventanas de poetas.


miércoles, 25 de septiembre de 2013

Pérdidas habituales



Aprendí pronto a no entenderte,
a aceptar tu otredad,
a inventarme motivos.
Vienes y te ofuscas, te alejas y me besas
o sencillamente me das la espalda
y yo no te toco.

Después de todo tu ausencia
es una presencia que va poblando las esquinas,
haciendo suyos recuerdos que no pudieron ser,
naufragando en una lágrima.

El espejo me conmina a renegar de un amor
absurdo que desborda y nada,
de un imposible improbable que escapa
y te deja lamiendo heridas,
tendido al sol.

La luna echa en falta mis aullidos,
tus gemidos, mis pordiós,
y se acostumbra,
afortunadamente impertérrita,
a un silencio desolador.

Anoche tuve un sueño pesadilla,
anoche, de nuevo, te perdía.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Mi barrio, en la noche



La ciudad ofrece breves momentos de paz,
apenas fugaces destellos de esperanza irredenta.
Yo suelo trasnochar.
Salgo y levito sobre todos y sobre todo,
absorto,
como un guardián que protege su redil,
amante y solícito.
Mi barrio es un arrabal,
putas y chaperos venden incendios a precio de saldo,
todas las esquinas desiertas paren su dromedario,
surtidores de sueños embriones de pesadilla,
y un hotel que oculta la vergüenza del padre de familia,
gente bien que naufraga mal.
Me siento en los parques a custodiar la angustia,
desde aquí se ve el puente y su suicida,
siempre el mismo, siempre diferente,
con ningún motivo que lo aferre a la vida.
De repente un crujido anuncia el fulgor plateado de la luna
reflejado en la hoja impenitente e inmunda
que un yonqui blande inútilmente
ciego en su delirio, corriendo de espaldas buscando la muerte.
Y el amanecer,
y los impostores que inundan las calles.
Me conmueve mi barrio cada noche,
su verdad desnuda me alimenta.

domingo, 26 de mayo de 2013

Tiempo


aunque lo sientas traidor y miserable.
Ayer volaba
y no te dejaba respirar la alegría
que dibujaba mariposas a tu alrededor.
Huía raudo y veloz
llevándose entre sus brazos
toneladas de valiosos segundos,
dejándonos vacío.
Hoy no avanza.
La quietud inunda el mundo.
No hay vida.
Mientras tanto,
en este momento pesadilla,
sueñas con un reloj que avanza
dibujando horas distintas
que no saben a condena.

Confía en el tiempo,
que suele dar dulces salidas
a muchas amargas dificultades,
y desvestir de tormento los recuerdos,
y colocar los afectos y los duelos.