Mostrando entradas con la etiqueta inercia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta inercia. Mostrar todas las entradas

domingo, 23 de septiembre de 2018

Desviaciones (& reincidencias)

Sueño seres de aire,
dúctiles,
frágiles,
inverosímiles,
por amor al arte.

Nada significa nada,
las farolas iluminan la noche
y descarrila
la inercia
y se desvía.

Jerigonzas aparte
me desangro
y me desgrano
denodado en el silencio
del eco
de un reflejo.

Papalapabraspa
que niegan su verdad
meve avasisvitenve.
Y casi pierdo una razón
que me aliena.

No te tortures
ni me retuerzas
tanteando una ilusión.
Vendemos humo.
Cagamos oro.
Fuimos instante.

jueves, 4 de agosto de 2016

Nada que añadir...

a descubrirme en ti,
a cantar canciones infantiles,
y a huir del redil
al mínimo descuido.
A imaginarme siendo tú,
sin ser tú.

Vine a descubrir la lluvia
poniéndome debajo,
mojándome la entraña,
a bailar con la lumbre
para secar un alma
que apostar a doble o nada,
y perder,
ensayando la impostura
de pretender ser alguien.

Además vi el mar,
que me esperaba con mis dudas,
que iba y venía
sin más destino que la inercia
y el olvido.

Bailamos juntos un instante
en la orilla,
rozando la eternidad
cogidos de la mano.

Y luego te fuiste
tras descubrir tu lluvia, tu mar y tu fuego.

Vine vacío,
y desnudo.
No tengo ni el aire que hurto
para repetir,
una vez más,
el mismo verso terco
que ya no dice nada.

miércoles, 29 de julio de 2015

Un exabrupto y el silencio

Joven poeta,
se te llena la boca al hablar de la luna y su hechizo,
persiguiendo enamorados que rozan la perfección.

Él –tú- comprende el universo inefable
que dibuja la sonrisa de su musa,
siempre eterna,
siempre cisne,
siempre amada,
y agradece su inesperada buena suerte
y la bendice con palabras.

Ella lo observa absorta y enélmismada,
suplicante y pasiva,
como una musa inútil ávida de recibir,
como un lienzo sin alma
que desdeñoso da la espalda al mundo.

Vas tejiendo urdimbres a golpe de metáfora,
construyes mundos donde la palabra es firme
y la muerte es un orgasmo
que derrama placeres heréticos,
y late acompasada la esperanza.

Y pintas el amor como camino,
como un navío cortando el mar…
como si existiese un destino,
como si no fuera un naufragio.

Joven poeta,
las palabras llegan con su daga
y apenas lo intuyes.
Ángel terrible.

Ellas horadarán tu ingenuidad dedicándote
epitafios.
Uno por cada ilusión rota.
Una letanía de suicidios.
Un exabrupto y el silencio.

¿Qué decir que ya no sobre?

Escribir es constatar la inercia
que asesina,
que me aparca y envejece,
que aniquila mi -tu- poesía.

miércoles, 1 de abril de 2015

El extravío

Me siento,
y en silencio cargo con el peso de los días
que he vivido,
que me quedan por vivir.
Siento áspera la inercia que va arañando
mi piel y mi esperanza
en este absurdo pan para hoy.
Nada crece verde en la tierra umbría.
Siento la mirada de los dóciles
y de los aguafiestas
clavada insensiblemente en las entrañas,
y sangro apenas,
como si realmente no importara.
Siento que los motivos eran otros,
que los caminos eran otros,
que los silencios tenían que ser otros,
pero fueron estos mismos:
motivos de oro o de barro,
caminos de espina y espanto,
silencios de verbo abarrotado,
precuelas inefables de un abismo
tan propio como impersonal.
Soy hijo del silencio de los cielos,
del caminante no hay camino,
del superyo despertando de sus sueños,
soy de la generación del extravío.
¿Qué hacer cuando el deseo se pudre?


viernes, 21 de noviembre de 2014

La cama del poeta

Amar es un acto complejo y un acto sencillo,
como respirar,
lo haces y punto,
sin pensar demasiado,
salvo extinción.

Amas desde el primer pezón,
sin condiciones,
escribes un porquesí enorme
e invariablemente naufragas.

El amor todo lo ocupa,
sin mesura,
se alía con el tiempo
y te embauca,
regalando usura.

Amas por inercia,
por pura pesadilla,
y desnudas cuerpos
sin hacer mucho ruido
ni soñar muy profundo.

El amor es así, te dices;
el destino de todos los pasos,
la razón de amanecer y verlo,
el modo de ser en el mundo;
después hay amores y amores,
como el ladrón que ama el dinero,
o el rey que ama su ombligo,
o el verdugo que ama a su reo
o el timador que ama a su cristo;
otros aman las flores,
y siembran, y recogen…

El amor se hace de manera peculiar en cada cama,
singular y comunitaria,
pero sigue siendo amor.

Y en tu cama de poeta el amor vibra con la vida
que vives, que escribes, que sueñas.



domingo, 15 de septiembre de 2013

Diálogo de besugos



El aire arde esta mañana
y los suicidas han salido a solazarse.
Enfrentado a una soledad inmensa
yo inicio un diálogo de besugos
que siempre suena mal.
Respirar es un acto de fe,
o simplemente inercia.
Quizá mañana sea otro día,
pero mi reloj no avanza
a pesar de su tic-tac asesino.
No me arredro ante la nada,
terminus de todo,
hace tiempo enajené el camino,
carácter es destino.
Crear es, a veces, sangrar,
perder la esperanza con cada adjetivo,
venderse a la impostura,
creerse ficticio,
y serlo.