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lunes, 28 de septiembre de 2020

ya no sé sangrar...

ya no sé sangrar,

solo callo lo que digo,

y me corro

derramando nada.

Las quimeras

son seres mitológicos

y llueve afuera.

No hay ventanas

tras las que guarecerse

y todo el frío se instala.

Los corazones apenas laten

y el eco de su silencio

reverbera

al compás de marchas fúnebres.

camino contra un viento

que corta y calla,

pierdo norte y asideros,

y me diluyo entre una niebla gris

que anonada.

Decrépitos se antojan los sueños

que languidecen

sitiados por una inmensa pesadilla.

¿Adónde mirar, que no nos duela?

Las calles pobladas de sombras

chirrían

holladas por zapatos veloces

y temerosos.

¿Y cómo no claudicar al miedo? 

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Inadaptados, miserables y desertores

Anochece y yo amanezco
aún aturdido
por los estertores de la tarde,
intravenoso,
cáustico,
empedernido.

Los silencios magnifican
los trágicos galimatías
domésticos
que se escudan 
tras las ventanas pálidas
o incandescentes.

El mundo respira.
La luna despereza a los inadaptados,
a los miserables
y a los cobardes desertores
que rehúyen el combate.

Todos los gatos se saben pardos
y maúllan a coro,
y sin miedo.

Los jueces se encierran
para defender su buen juicio
tras un parapeto
de elegante intolerancia,
y juzgan.
Juzgan y sojuzgan.

La policía patrulla
las calles bien iluminadas
para imponer una ley
que nadie conoce
y nadie respeta.

La vida –el amor-  se hace –y se deshace-
en cada esquina,
en lo oscuro,
y germina.
Amanece, y yo anochezco.

jueves, 23 de agosto de 2018

Entonces

Cuando las palabras se te atoren,
se encabriten
y huyan despavoridas
nos quedará un silencio
compartido,
inexacto
y redentor.

Cuando las emociones
nos miren de soslayo,
lloraremos
mares de tinta sinsustancia,
y reiremos
desiertos de sentido.

Cuando el tedio se instale
y las campanas repiquen a duelo
puntuales a la cita
y nos presente el suelo,
cerraremos los ojos,
cogidos de la mano,
y pintaremos otros cielos.

Podemos temblar de miedo
interrogante
ante un futuro incierto
o
simplemente
volar.

Podemos temblar de frío
intuyendo un nuevo infierno
o
simplemente
volar,
porque cada segundo es eterno.

Y tú, ¿qué harás tú entonces?
Nunca olvides tus sueños.

martes, 4 de octubre de 2016

Amores de Novela

Quisimos vengar la ilusión
-tantas veces derrotada
y ya dada por muerta-
entrelazando nuestras manos
en pos de un horizonte
de luz y de azúcar.

Nos acercamos al precipicio
ávidos de volar sin alas,
de vivir sin dueños,
y saltamos.

Aprendimos a dormir sin sueño,
a cantar sin ganas
y a comer sin hambre,
a besar insípido y lento
sólo por parecernos a ellos.

Pero no,
nosotros no podemos morir sin duelo,
no sabemos soñar sin miedo.

Nosotros sangramos.
Nosotros no somos metáfora,
pero sí sabemos despeñarnos,
gritando o en silencio,
reticentes o anhelantes,
acabados.

Venganza sólo es otra palabra,
vacía y manida,
que se perderá
como el aliento que exhala estos versos. 

lunes, 25 de enero de 2016

Amanecer

Celebramos el aire que amamanta
y persevera
a pesar de la audaz obstinación
de los suicidas impenitentes
que niegan,
niegan,
niegan
hasta el silencio que atormenta,
que niega respuestas
y pare preguntas
asesinas.
No tenemos miedo.
El aire nos rodea y respiramos.
Amanece y nacemos,
tenemos calma,
tenemos paciencia.

Yo conjuro un mundo nuevo
en el que sí sepamos
observarnos,
ser abrigo contra el frío,
ser amor para las almas,
despojadas de fe,
insumisas al hastío.

Vendrán tiempos peores
y no sabremos qué decir,
qué palabras serán consuelo,
y de quién.

Y no tenemos miedo.
Ya estuvimos muertos,
y los muertos no lloran en su entierro.
Y elegimos vivir,
con los ojos abiertos
para poder mantenernos la mirada,
con las manos enlazadas,
con los pies en el suelo,
los sueños en el cielo
y la cabeza muy alta.

Vendrán tiempos mejores.
Caerán muros y fronteras,
y levantaremos puentes.
Serán cómplices
los silencios hoy traidores.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Cuentos infantiles

a Naia,
con una voluntad de hierro…


No te duermas todavía,
la noche aún puede esperar.
Que espere,
mientras nosotros multiplicamos los cuentos.

Érase una vez el mundo,
embrión de todo y nada,
un continuo ir y venir de seres insondables,
inefables e inexactos,
cientos de miles de tú como tú,
absurdos e innombrables.

Érase una vez la risa
que, agazapada en cualquier esquina,
inventa instantes eternos
para llenar un tiempo incierto.
La misma risa que dibuja en tu cara
un presente ajeno al qué vendrá.
El antídoto del miedo.

Érase una vez la ausencia,
que siempre acude puntual a sus citas.
Sus besos son dulces y crueles
cuando llega y te acaricia,
cuando se instala y te recuerda el olvido,
y te regala una lágrima.

Érase una vez el llanto
que aparece como la lluvia,
que a veces es torrente y anega,
segando verde y pintando grises
cada vez más negros…
pero lluvia que nutre,
lluvia que riega,
agua salada que diluye la pena
y la asume,
aunque envenena,
propia en el pecho.

Érase una vez el amor
que se ofrece a cada paso
sin buscar ninguna excusa,
porque sí,
porque se basta a sí mismo.
Y se viste de juego y asombro,
se disfraza de promesa eterna,
de bagatela que se desecha,
de arco y de flecha,
de primavera y otoño.
Y aún te acompaña,
perenne y esquivo,
como el aire que sigues respirando.

Érase una vez la vida,
con su cara y con sus cruces,
apretando hasta la asfixia,
inoportuna, irredenta.
Una vida que no nos hace mejores,
ni más sabios,
ni más fuertes.
Pero seguimos en pie,
seguimos luchando,
ávidos de cuentos infantiles
que aseguran
que al final
fuimos felices.

sábado, 31 de octubre de 2015

Río Miseria

Sólo sé que tengo miedo
y cada paso desgarra mi alma
con el silencio cómplice de dios.
Camino con los ojos cerrados
para intentar no ver el precipicio,
que se frota las manos.
Ni las aguas de este mar se abren
ni hay profeta que prometa
sin plata de por medio,
y la plata no se come,
la plata no se come.
Las ilusiones van muriendo en las cunetas,
y se quedan allí, sin más,
con los ojos bien fijos, muy abiertos,
buscando un recuerdo lejano y cercano.
Somos un río de miseria,
agua sucia que nadie quiere en su playa,
materia fecal.
Los pies han dejado de doler
pero el alma se desangra.
No hay destino en este viaje sin retorno,
ya nunca seremos los que fuimos.

martes, 7 de enero de 2014

Ofrenda

Apenas el viento se rasga las vestiduras.
La noche ofrece su coartada
mientras un ejército de sueños duerme o vela.
Los poetas, temerosos, huyen de la poesía
y se arrojan al abismo huérfanos de nombre.
El instante es único y eterno,
como un río de aguas turbias
que rodean, cercan y rozan sin llegar a mojar.
Ven y húrtame la sangre.
Aduéñate del miedo que me nace,
clava tus ansias en mi carne,
respira mi aire.
Muéreme contigo.