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martes, 4 de octubre de 2016

Amores de Novela

Quisimos vengar la ilusión
-tantas veces derrotada
y ya dada por muerta-
entrelazando nuestras manos
en pos de un horizonte
de luz y de azúcar.

Nos acercamos al precipicio
ávidos de volar sin alas,
de vivir sin dueños,
y saltamos.

Aprendimos a dormir sin sueño,
a cantar sin ganas
y a comer sin hambre,
a besar insípido y lento
sólo por parecernos a ellos.

Pero no,
nosotros no podemos morir sin duelo,
no sabemos soñar sin miedo.

Nosotros sangramos.
Nosotros no somos metáfora,
pero sí sabemos despeñarnos,
gritando o en silencio,
reticentes o anhelantes,
acabados.

Venganza sólo es otra palabra,
vacía y manida,
que se perderá
como el aliento que exhala estos versos. 

sábado, 31 de octubre de 2015

Río Miseria

Sólo sé que tengo miedo
y cada paso desgarra mi alma
con el silencio cómplice de dios.
Camino con los ojos cerrados
para intentar no ver el precipicio,
que se frota las manos.
Ni las aguas de este mar se abren
ni hay profeta que prometa
sin plata de por medio,
y la plata no se come,
la plata no se come.
Las ilusiones van muriendo en las cunetas,
y se quedan allí, sin más,
con los ojos bien fijos, muy abiertos,
buscando un recuerdo lejano y cercano.
Somos un río de miseria,
agua sucia que nadie quiere en su playa,
materia fecal.
Los pies han dejado de doler
pero el alma se desangra.
No hay destino en este viaje sin retorno,
ya nunca seremos los que fuimos.

martes, 20 de agosto de 2013

Thelma


Pincha aquí para escuchar el poema

Entonces tomas una curva y te despeñas,
olvidas los números de teléfono,
las caricias tempestivas e intempestivas,
los sueños que crecen al albur del insomnio.

La vida cercenada en un instante,
sin aviso previo,
como un parpadeo eterno,
un fundido a negro.

No hay tiempo siquiera para el adiós,
cualquier palabra sería un insulto,
y tampoco el alarido se postula
como una solución a los problemas.

Solo quizá sonreír con ironía
y aceptar el vacío que se impone,
amar por un instante el precipicio
y dejarse llevar por la inercia.