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sábado, 2 de noviembre de 2019

No hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se pague

Celebérrimo estertor,
exabrupto final
de una vida insustancial
escrita en YO mayor.

Vinimos a hacer ruido,
gritaba,
a ser solo alarido,
a ser solo gemido.

Miraba en derredor
buscando penetrar
ávido de (a)humor
el umbral del más acá.

No moriré sin haber vivido,
decía,
adolescente,
apostando a ciegas su presente
ante un futuro siempre ausente
que solo promete olvido.

No era hedonista,
ni un conquistador empedernido,
más bien un trapecista
adicto a la adrenalina y al peligro,
un coleccionista de sueños,
un capitalista de libro.

Largo me lo fiais,
dicen que reza su nicho.


miércoles, 26 de diciembre de 2018

Reyes del desencanto

Celebramos la ausencia nuevamente
y aplaudimos el infortunio con denodado entusiasmo,
ávidos de catarsis,
y aterrorizados.

Observamos un mundo que apenas existe,
emitimos un juicio vagabundo
y, satisfechos, apenas nos atrevemos a existir.

Amamos, en el silencio escrutador de los rincones,
las quimeras extranjeras que no queremos vivir,
pero sí paladear,
exprimir,
sublimar.

Cercenados por un Yo que se impone tiránico
salimos al asfalto disfrazados
y desnudos,
como reyes del desencanto. 

Multiplicados, sin sabernos divididos,
caminamos ufanos impostando la voz,
la gracia y la desgracia,
buscando un destino adolescente
o infantil.

Queremos hacernos oír,
pero apenas balbucimos.

sábado, 2 de junio de 2018

Sin techo

La tristeza te cerca,
instalada en los silencios elocuentes
que solo se quiebran
para invocar un tiempo ya ausente,
y las lágrimas acalladas
retuercen el tuétano,
anulan la risa,
ahuecan el alma.

Te desdices una vez más,
impelida por la pena
y sucumbes,
en tu nicho,
a tu destino.

Apenas existo entonces.
Permanezco extraviado en tu desamparo
y braceo en la oscuridad,
tanteando una existencia etérea,
buscando un modo y manera,
aterrado
y sin saber,
aterrado
y sin poder.

Te incomodas si pregunto.
Me incomodo si respondes.

Pero en el fragor del absurdo
hacemos el amor
y huele a primavera,
el ruido de fondo se diluye
mecido por el mar,
templado por el sol,
e irónico se entrega
al orgasmo.
Crea un nuevo mundo.

Descubramos juntos la existencia
a ciegas, a tientas, a sabiendas
del dolor que sin duda nos espera,
tú con tus sueños y tus dudas,
yo con mis miedos y mi pluma,
los dos desnudos,
sin armas,
sin techo.

martes, 20 de febrero de 2018

El ruido

Suplico silencio
y me retraigo.
Todo urge.
Afuera apremia el tiempo,
quizá llueva.
Los semáforos regulan
el flujo constante
de preocupaciones huecas,
de huellas perdidas.
Huele absurdo.
Patriotas paren banderas
y el público aplaude
su panoplia
de medias mentiras
que disfrazan
sus medias verdades.
No es tiempo de poesía,
dicen,
militantes,
jueces por derecho,
divina sea la parte.
Y yo suplico silencio,
y me retraigo.
Ni me escondo
ni me niego,
pero aborrezco el ruido.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Virtuosos virtuales

Requiem, dicen,
por un tiempo que se esfumó,
que es ya humo
e impulsos eléctricos.

Todo vuela a la velocidad
del rayo vengador de un Zeus
que yace inerte
al alcance de la mano
punto com.

Perdimos el norte y la brújula
persiguiendo una verdad
que jamás existió,
y naufragamos de tanto navegar.

Mírame,
existo,
me ves.

Pronto has de caer en mi red,
pero la presa soy yo.

Estamos aquí y estamos allí,
pero siempre perdidos,
siempre solos
deslumbrados por una luz
que vela un mundo
que no es.

Sin embargo bailamos
y corremos
inconscientes del filo del abismo,
virtuosos virtuales del salto al vacío,
a salvo,
o muertos.

martes, 8 de agosto de 2017

Si yo te contara...

Si yo te contara
que la noche no es eterna
y los amaneceres valen la pena,
que no cierres los ojos
aunque el sol deslumbre,
aunque la vida duela,
¿me creerías?

¿Sabes? Yo también nací
dispuesto a ser quien era,
a mojarme en el otoño,
a languidecer en invierno
y renacer en primavera,
flor de un agosto marcesible
que se quiebra.

Renegué de las certezas
que revelan los caminos
que niegan su condena,
todos fuimos fugitivos
perseguidos por su sombra
en las albas de verbena.

Malvendí mis delirios
en oscuros tratos de portal,
aposté la bolsa y la vida
y perdí la dignidad,
la razón y la alegría.
Siempre el mismo cuento
que quiso ser poesía.

Si supiera decirte
que no existen secretos,
ni palabras mágicas,
ni filtros de amor,
que nada es perfecto,
que la lluvia moja
y que quema el sol,

entonces podrías matarme,
quemar mi cadáver
y cantar mi canción.

viernes, 24 de febrero de 2017

Mi poema más hermoso

Escúchame pulsando aquí.

Me duele hasta el aire que respiro
cuando siento en el alma este silencio
que solo sabe ser sollozo
o música de piano.

Quizá ya te hayas ido
o aún te estés marchando,
importa poco desde siempre.
O puede que sea yo
el que extravíe su camino,
en esta ocasión.

Tanto monta.
Monta tanto.

La música me mece hacia la nada,
hacia mí mismo,
y yo me dejo hacer,
por no variar,
como una adolescente anhelante.

Este mundo no es el mío,
demasiado flow,
demasiado ruido,
y sufro de vértigo y coherencia.

Puede que nunca me entienda,
puede que yo no sea yo
y la vida importe una verga
o puede que no.
Se me escapa el contenido
si no sé ser amor,
si pierdo las riendas,
si olvido quien soy.

Yo aprendí a pensar sentado,
a no dejarme llevar,
a no mirar hacia otro lado,
a buscar el próximo bar.

Mis versos son el aire exhalado,
los delirios que he vivido
antes de ti,
por tu culpa
o a tu lado.

Mi poema más hermoso
está escrito con saliva
para siempre
en tus sueños más amargos.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Leitmotiv


que existo, luego existo,
que soy quién de nombrar.
Me construyo en la locura
creando una posibilidad
hiperónima de cordura
que no me aboque a un bar
trémulo y desesperado
a naufragar nuevamente,
a vender la vida al diablo
tras el anhelo de ser gente.
Confieso un delirio incontestable,
una apatía irónica hija de un absoluto descreimiento,
una alucinación perenne y duermevela,
y mi alergia a la culpa y al pecado.
Impregno impenitente
tus oídos con mis versos,
terco, cercenado,
enfrentado a un espejo
que me juzga condenado
y me exige ser valiente
y apostarme,
contra viento y marea,
la vida al amor que haces,
el arte a tu elegante sordera.