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sábado, 24 de octubre de 2015

Desaliento

Casi siempre te sonrío a pesar del dolor,
no hoy.
El tiempo hace de las suyas y dilata el espacio.
Ya nada se parece a nada,
todo es nuevo e incierto.

Las rutinas boquean entre estertores
mientras aprendemos a no soñar en voz alta,
a derribar los muros de la comprensión
y aceptar la locura como condición necesaria
para una existencia que pueda decir algo
que merezca ser escuchado.

A veces supimos querernos.
A veces no.

El polvo acumulado ahoga cuando sopla el viento
y se anuda terco en la garganta
que calla quedamente mis tequiero clandestinos.

Toda la arena de este desierto sin oasis
se escurre inexorable hacia la nada,
una nada que envilece.

El poema mismo se diluye
a medida que el recuerdo vívido
toma la palabra y se emancipa
reclamando su parte del pastel,
ejerciendo su amarga tiranía.

Esta lágrima también es amor
que se seca en la alfombra,
esperando una esperanza.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Leitmotiv


que existo, luego existo,
que soy quién de nombrar.
Me construyo en la locura
creando una posibilidad
hiperónima de cordura
que no me aboque a un bar
trémulo y desesperado
a naufragar nuevamente,
a vender la vida al diablo
tras el anhelo de ser gente.
Confieso un delirio incontestable,
una apatía irónica hija de un absoluto descreimiento,
una alucinación perenne y duermevela,
y mi alergia a la culpa y al pecado.
Impregno impenitente
tus oídos con mis versos,
terco, cercenado,
enfrentado a un espejo
que me juzga condenado
y me exige ser valiente
y apostarme,
contra viento y marea,
la vida al amor que haces,
el arte a tu elegante sordera.