Los sentimientos y emociones, aún imaginados, nos configuran. Las palabras son la germinación de los absurdos de mi ser, mi único destino. Sean benevolentes.
martes, 12 de noviembre de 2024
A veces...
A veces me siento joven
del tedio que me invade
del dolor que aflige
del sinsentido
del humo que anonada
¿quién eres?
A veces me siento viejo
el de las mentiras
el de un espejo
el de una música
el del amor obsceno
¿qué quieres?
viernes, 1 de noviembre de 2024
Difuntos propios
los que murieron
los que mataron
mientras yo vivo equidistante
rodeado de cadáveres
que me recuerdan
quién soy
que tachar en una lista
de ausencias renovadas
estéril e inútil
porque nada permanece
salvo quizás
la estupidez
y
la arrogancia
¿pensarán los muertos en la vida
-apenas un instante fugaz
un breve fulgor-?
y si lo hacen
¿lo harán con nostalgia
o con desprecio?
ni acabo de rendirme
-ahora todavía-
e intento mantener la impostura
a base de metáforas
que nunca nadie entiende
ser padre
ser valiente
ser don Juan
-el de Torrente-
ser Quijote
y Sancho
y ser árbol
y pájaro
y ser persona
y no ser gente
cantos de cisne
y acuarelas
martes, 2 de julio de 2024
Contigo o sin ti
¿Cuántas veces has pensado en salir huyendo,
sin equipaje,
e inaugurar un mundo nuevo
en cualquier parte,
lejos de ti?
Por mucho que insistas
no puedes caminar hacia atrás
y las heridas
nunca dejan de sangrar,
aunque se curen.
Todos coleccionamos amarguras,
propias y ajenas,
y encrucijadas que nos bifurcan
y que nos niegan
la realidad o el deseo.
No sucumbas todavía
al terror del ciento volando,
a la usura de la melancolía,
al anhelo de un bello epitafio.
No ha lugar.
La vida se hace y se deshace
aquí y ahora,
contigo
o sin ti.
miércoles, 26 de junio de 2024
La piel que habito
Renuncio a un ayer imaginado
rico en ilusiones ilusorias,
me exilio de ese terreno abonado
para la frustración y la derrota.
No voy a refugiarme en este humo
si tú no te escondes en tu nube,
porque si esta soledad es el futuro
hasta un corazón de piedra se diluye.
Necesito que la vida sepa a vida
y aunque sé que solo es tiempo repetido
apuesto hoy por acallar al suicida
que malvive en la piel que habito.
No voy a perder un solo instante
maldiciendo las encrucijadas
que no nos llevan a ninguna parte
y solo engendran lágrimas.
Quiero reír, y llorar, y oler el jazmín
que inunda las aceras
ajeno a los absurdos
cuentos que entreveran,
con una trama machacona y vil,
un argumento que soñamos único.
No estoy dispuesto al flaco desamparo
de hollar la calle melancolía
con cara de poeta parnasiano,
dispuesto a la metáfora vacía.
Quiero ser y quiero estar
aquí
y
ahora.
Devorar el tiempo.
lunes, 17 de junio de 2024
El instante decisivo
Crees que miento cuando hablo
y cuando callo crees que miento,
y yo me confieso equidistante
que la verdad es un camino
jamás recto,
nunca de un solo sentido.
No puedo negar mis ausencias
cuando me pierdo en tus silencios
y la niebla oculta el horizonte;
yo también naufrago
y apenas nado.
No puedo negar el deseo
eternamente insatisfecho
que anida en un pecho
que ya no late
acompasado.
No puedo negar la evidencia
de una soledad que multiplica
los instantes muertos,
los alacranes
y los gusanos.
No quiero ser tu lágrima
ni quiero ser tu féretro.
No quiero ser lamento
ni desperdicio
ni desperfecto.
Es ahora,
cuando la tiranía del tiempo
ejerce impertérrita su poder,
que descubro
la insondable profundidad
de mis huecos.
Es ahora,
tú y yo sabemos,
el instante decisivo:
o claudicas
o claudico.
lunes, 20 de mayo de 2024
EUNOIA
Se resquebraja la página
en blanco
y emerge el verso
cabalgando
a horcajadas.
Estaba ya ahí,
esperando el momento
oportuno
para surgir
e imponerse.
¿Quién podría frenarlo?
Toda la poesía
claudica
ante la inmanencia
del verbo.
Dibújame tu nombre,
me grita,
y yo, solícito,
invoco un eco,
que reverbera
y reverbera.
No hay belleza en la mentira
y la verdad no existe
más allá de sí misma.
Verbaliza la soledad
si sabes,
si puedes,
y dale un fin digno
a este poema
y a tu existencia.
El dilema no es ser
o no ser,
el dilema es para qué.
domingo, 21 de abril de 2024
PLAGIO
Barre el viento suavemente
los restos del próximo naufragio,
al tiempo que el tiempo sucede
y de viejo el aire huele a plagio.
O cambias tú
o te repites,
te repites,
te repites.
Rebélate o condénate.
No hay elección más simple
y la disfrazas de amargura.
Deja de ponerte excusas.
Respira.
Despacio.
Profundo.
Camina.
El sol se pone y amanece,
y a nadie importan las tragedias
que a diario se tejen y destejen
en el backstage de esta comedia.
Canta (si sabes).
Baila (si puedes).
Sueña (si duermes).
Vive (si mueres).
domingo, 14 de abril de 2024
Contradicción
Hace tiempo que no sueño
y vivo a medias,
asediado por la nada,
ajeno a mí
y al tiempo.
Los suburbios te atrapan
dibujando simulacros
que huelen a vida,
que parecen vida,
que quieren ser vida,
y no.
No puedes buscar respuestas
si no encuentras las preguntas,
si has perdido toda senda,
si ya solo siembras
-y recoges-
amargura.
No puedes huir,
aunque quieras.
Tú eres tu condena.
No quiero celebrar un desvarío
que vomita ceniza
que tizna el aire
que respiras,
pero aquí estoy,
aquí estás,
aquí estamos.
Aún.
Ya no bendigo la palabra
si no la pronuncia un alma
que no toque con las manos,
que no mire con los ojos,
que no bese con los labios
Hace tiempo que no escribo
solo por no callar y
necesito sangrar lo que digo.
Carácter y destino.
Hace tiempo que respiro
y no respiro.
miércoles, 27 de marzo de 2024
El arte
A veces el invierno
se impone
y el silencio
de los pájaros ausentes.
El verso se enroca
en estas calles
que no saben callar
su miseria.
Voces, mientras tanto,
insulsas pregonan
el impetuoso sabor
de las fresas a destiempo.
Los alaridos de Munch.
El vacuo lujo de Lempicka.
La cordura de Dalí.
El jardín de las delicias.
Ciertas oscuras golondrinas,
el deseo enfermo de realidad
y el enésimo recoveco
de este laberinto sin salida
que solemos llamar hogar.
Vendemos humo
viendo el mundo arder
con una cerilla en la mano.
El suicidio
o
el arte.
viernes, 8 de marzo de 2024
Tatuaje
martes, 5 de marzo de 2024
Postmodernismo recalcitrante
Secos laureles imperan
mientras los surcos de la tierra
se anegan de sangre,
de sudor,
de lágrimas.
Todos miran impertérritos,
ajenos,
como si el mundo -la vida-
no fuese con ellos
y aplauden,
pidiendo un bis.
Muerte a la muerte,
gritan mientras se sumergen
en una vorágine suicida
de verdades a medias,
de medias mentiras
que adormecen el deseo
inventando deseos.
jueves, 25 de enero de 2024
El fraude
Una palabra
no acude a la llamada
y permanece ausente
impertérrita
en su nada.
Afuera
todo sucede,
nada se detiene,
como si el poema
no importara,
como si la vida
no importara
o
como si la muerte
no importara.
Mientras tú haces el amor,
o follas desesperadamente,
mientras bebes y bebes
y vuelves a beber, hasta desfallecer,
mientras crías tus cuervos,
mientras cuentas tus tesoros
y preparas tus ojos,
yo busco
una palabra
que se escapa.
Se vive bien en Nigrán.
Define oración impersonal.
Silencio
gritando silencio.
El sonido de los sueños
al quebrarse.
Los naufragios.
Ser y estar.
Solía ser poeta
cuando creía en la poesía.
Era un fraude.
jueves, 4 de mayo de 2023
Incongruencias ilusionantes
te miro
y me imagino
escuchando mis estupideces
no sé
si yo me soportaría
con ese aire
de poeta lánguido
y vencido
por su propio ego
no sé
si yo fuera tú
cómo podría sobrevivirme
y no perder el aliento
en esta eterna crisis
en este tiempo desconcierto
reconozco
que casi nunca acierto
cuando permaneces esquiva
y calibro tus silencios
dibujando
tempestades de humo
que se diluyen
si abrimos las ventanas
no quiero ser cursi
pero a veces descubro
quedamente la alegría
te miro
y te admiro
lunes, 12 de diciembre de 2022
Argumentario nihilosofista para dummies
¿Por qué no?
En invierno la nieve cubre las cumbres
y los árboles se desnudan para no morir de frío
y para no morir de hambre.
Y hay que tener en cuenta que
los perros acuden raudos al celo de las perras
y además
a lo lejos se escucha una orgía de serpientes.
Si caminas tu camino y te topas casualmente
un manzano repleto de manzanas,
¿no estiras tu brazo?
¿no tomas un fruto?
¿no calmas tu hambre?
Entonces, ¿por qué no?
Recuerda, Dios es un recuerdo
en estos tiempos postmodernos
que huelen dulce artificial.
¿Moral? Dinero.
¿Amor? Dinero.
¿Salud? Dinero.
¿Dinero? Superficial.
Power is power.
¿Cultura? Popular.
¿Por qué lo hice?
Porque sí. ¿Por qué no?
jueves, 8 de diciembre de 2022
Todo está bien
Me despierto.
Aún sigues ahí.
Todo está bien.
Puedo intuir el silencio
que acecha tras la ventana,
a la vuelta de la esquina,
dentro de nada.
Ya no somos niños
que sueñan que aman
y sin embargo me resisto
a abandonar la cama.
A veces los relojes se paran
mientras el tiempo transcurre
y nos olvidamos de respirar.
El silencio también duele
y la monotonía asesina.
Las palabras resbalan,
insumisas, como ecos
del eco de una voz,
apenas audibles.
Sé que no soy yo.
Sé que no eres tú.
Pero sé también
que juntos somos.
No perdono ni un instante,
no te ahorres ni un tequiero
porque sé también
que juntos somos.
Me despierto.
Sigues ahí.
Todo está bien,
pero doy media vuelta
y vuelvo a dormir
para seguir soñando,
contigo.
jueves, 1 de diciembre de 2022
No debería, pero pasa
miércoles, 27 de abril de 2022
Cruzar los dedos
[Este texto nace de un ejercicio de aula. Les pedí a mis alumnos una historia verosímil en la que el/la protagonista se despertase de repente y sintiese que su sexo había cambiado. Esta es mi versión. Tiempo de escritura: 30/45 minutos]
CRUZAR LOS DEDOS
El despertador me dio un susto de muerte cuando empezó a sonar el quiquiriquí estridente que me sacaba de mis mundos más secretos, de mis sueños salvadores. Todavía me negaba a abrir los ojos y empecé mi rutina mañanera: primero estirarme, desperezarme, y después ya enfrentarme a la luz traicionera.
Sin embargo esta mañana había algo extraño que noté enseguida. por lo general me despierto bien llenito de pis, y con el grifo cerrado con candado, ja, ja, ja. Pero hoy no sentí entre mis piernas el bulto habitual, aunque sí tenía ganas de mear. ¡Qué raro! Cuando iba a incorporarme sentí otra rareza. De repente algo sobresalía en mi camiseta de dormir, y era algo que nunca había estado allí. Dos algos, para ser preciso. ¿Qué estaba pasando? No entendía nada y solo pude abrir la boca para gritar, pero mi vozarrón ronco y viril se había esfumado y en su lugar hizo aparición una voz tierna, delicada y mucho más aguda de lo habitual.
Me incorporé de un salto y corrí hacia el cuarto de baño. El espejo me dejó atónito, ¿o debería decir atónita? Frente a mí había una niña, no yo. Es decir, era yo, pero no era yo. Aquella niña se parecía a mí, tenía muchos de mis rasgos característicos: mi nariz afilada, mis ojos luminosos, mi melífero color de pelo, mis orejas pequeñas y perfectas…, pero al mismo tiempo todos esos rasgos tenían un aspecto más suave, más femenino. Era yo, pero no era yo.
Entonces pensé: “¿Cómo voy a explicarles esto a mamá Bea y a mamá Merchi? ¿Y a mis amigos? ¿Y a mis compañeros de equipo?”. Era una auténtica tragedia, tendría que dejar de hacer mi actividad favorita, el fútbol.
Lo único que deseaba en ese momento era estar durmiendo, y que todo aquello no fuese más que una pesadilla. Pero no.
La voz de mamá Merchi sonó desde el piso de abajo: “¡Luna, a desayunar!”. ¿Qué podía hacer? ¿Cómo iba a explicar esto?
Bajé con inseguridad y me dirigí a la cocina. Mis madres estaban ya sentadas a la mesa. Me miraron y me dieron los buenos días.
-¿Qué tal has dormido, cariño?- dijo mamá Bea.
Yo era incapaz de articular palabra, solo podía mirarlas alternativamente buscando en ellas un atisbo de sorpresa. Pero no. Estaban tan tranquilas, como si yo hubiese sido una niña desde siempre.
-¿Te encuentras bien, Luna? Tienes mala cara. Tal vez sea buena idea que hoy no vayas a clase…- Merchi siempre tenía excelentes ideas.
Volví a mirarlas y sentí que un amor inmenso me rodeaba. Ellas eran maravillosas y nunca te juzgaban por tonterías. Eso es ser madre, y lo demás, tonterías.
Entonces me di cuenta. Me habían llamado Luna en lugar de… ¿cómo me llamaba? ¿Qué sucedía? Ahora sí que no entendía nada.
Empecé a llorar desconsoladamente y Merchi y Bea enseguida se acercaron y me abrazaron.
-Tranquila, cariño. No pasa nada. Estás a salvo aquí, con nosotras.
Mamá Bea comenzó a explicarme, una vez me hube tranquilizado, qué sucedía. Hace dos meses tuvimos un grave accidente de tráfico y yo sufrí un fuerte traumatismo en la cabeza que ha tenido efectos sorprendentes. Desde entonces, cada mañana, me despierto con recuerdos falsos de niño, como si la parte de mi cerebro en la que reside una parte de mi identidad estuviese afectada. Recuerdo a mi familia, pero no me recuerdo a mí. Los médicos no saben qué hacer para ayudar en mi recuperación. Esperan que el tiempo pueda solucionar este problema, que no sea definitivo. Dicen que debemos confiar en la plasticidad del cerebro. De momento lo único que se puede hacer es cruzar los dedos, y esperar.
miércoles, 13 de abril de 2022
Seguir siendo poeta
Si tuviera que despedirme ahora
no sabría por dónde empezar.
¿Cómo decir algo que importe
cuando el poema se dibuja
nítidamente
como una sucesión de silencios
encabalgados?
¿Cómo seguir siendo poeta?
Los amaneceres repiten su soniquete
tras otra noche de lujurias clandestinas
que no sacia soledades,
y cada mochuelo se retira a su olivo
con el estómago lleno
pero enfermo de vacío.
Los sueños languidecen
cuando pierdes la memoria
y ya nada te sabe dulce;
cuando el presente se desdibuja
y vivir es un recuerdo
amargo que aturde.
No podemos volver atrás
y ser otros,
porque somos los que fuimos
para siempre,
apenas un instante
insulso y vano.
Todos los castillos acaban por derrumbarse,
asediados por la vida,
y los caminos otrora transitados
ofrecen un silencio sepulcral
y sendas que se desdibujan
entre pasto del recuerdo
y malas hierbas.
Nadie vive a salvo,
por mucho que se esmere,
de probar las dulces mieles de la derrota
y el desamparo.
Y todos danzaremos con la muerte,
más tarde,
o ahora.
Dios ha muerto
y descarto volver a verte,
sé que tus manos no volverán
a guiar mis pasos
vagamundos,
y en mi pecho hueco
no resonará tu voz.
¿Qué decir
cuando decir adiós no existe?
sábado, 2 de abril de 2022
Estaciones de paso
[El lunes, 28 de marzo, falleció mi abuelo. Tenía 97 años y una vida larga y plena a sus espaldas. Verle apagarse ha sido una de las experiencias más tristes que he sufrido. Para mí fue como un padre. Eso significa que ya he enterrado dos. La soledad y el camino esperan.]
Hoy siento frío
y no quiero escribir,
aunque escribo.
Ante mí un tiempo agreste,
un teatro vacío,
un silencio indeleble;
a mis espaldas, lo vivido.
Los paisajes amados
ya no serán los mismos
que descubrí de tu mano
cuando era apenas niño,
un mundo de sangre y de barro,
de trabajo duro y de cariño,
aquel mundo tuyo
que ahora es mío.
Lato acompasado
al son de tu reloj,
heredero de tu nombre
y de tus labios,
parcos y sabios,
heredero de tu amor.
Tú viniste, viste, lloraste,
sufriste, reíste y follaste,
cantaste, mentiste,
perdonaste, amaste
y venciste.
Así sí se puede morir.
El tren se dispone a partir,
por nadie espera,
conviene ser puntual
y no quedarse en tierra.
Gracias, me decías
cuando te besaba;
gracias, te digo
por haberlo permitido.
martes, 22 de febrero de 2022
Las dos caras de una misma moneda
Cuando uno se sienta a escribir siempre huele un poco a quijote. Algo hay de un idealismo absoluto y rebelde en el acto gratuito de compartir la propia visión del mundo. Ya sabéis, para el Quijote la palabra sí importa. Os he pedido que busquéis un/a quijote cercano/a y me escribáis sobre él o ella, y yo voy a hacer lo propio. Algunos me habéis preguntado si podíais incluir también una figura similar a Sancho. Por supuesto, os he dicho que sí, e incluso sonreía por dentro. Es difícil concebir un Quijote sin su Sancho, un Sancho sin su Quijote.
Algunos de vosotros y vosotras me habréis hablado de un abuelo, una tía loca, una amiga aventurera, o un profesor diferente. Vale. Está bien. Yo quiero ir un paso más allá y hablaros del quijote que mejor conozco. Y también de su fiel compañero de viaje.
No es muy relevante su físico, hay quijotes gordos y flacos, altos y bajos, feos y guapos... Con todo, él es un tipo bastante anodino, nada que se salga de lo corriente: mediana edad, media altura, ni gordo ni delgado, su rostro es equilibrado, con las cejas bastante pobladas, ojos marrones, pelo castaño, y día a día más escaso... Un hombre cualquiera. Quizá sí llame la atención su manera de vestir, un tanto informal para su edad: zapatillas de deporte, vaqueros, camisetas estampadas y coloridas... “No es el prototipo de tío serio y responsable, dudo que tenga un traje como dios manda”, imagino que pensará alguno al verle. A él le importa un pito y se viste de amarillo.
Lo que sí es más relevante son sus ideales, y lo que hace por intentar cumplir con ellos. Este sujeto definitivamente no es un hidalgo, ni pertenece a una antigua y rica familia, ¡ni siquiera es cristiano viejo! Si aún estuviera en funcionamiento el Santo Oficio iría apañado. ¿Qué ideales defiende entonces este tipo?
Por su historia personal, afrancesado; por convicción, ilustrado.
En pleno siglo XXI es normal escuchar en los medios a supuestos expertos hablar de rentabilidad, empleabilidad, de una inflación que pondrá en peligro el poder adquisitivo de los bolsillos de los pobres consumidores.
Él a veces llora y se pregunta dónde están los ciudadanos.
En pleno siglo XXI se acumulan las tecnologías nuevas y renuevas y tienes y necesitas y nunca llegas a un final, porque el único final es comprar.
Él a veces llora y se pregunta dónde está el amor.
En pleno siglo XXI hablamos y hablamos sin parar, pero ya no sabemos escuchar. Todo es ofensa. Solo queremos oír el aplauso de un público aquiescente, solo queremos un like. Las pantallas solo construyen pantallas, escaparates de vidas perfectas.
Él a veces llora y se pregunta dónde reside la verdad.
En pleno siglo XXI aún le debemos mil disculpas a cada mujer por ser persona, no por ser mujer; a cada negro por ser persona, no por su color de piel; al otro por ser persona, por querer, por desear, solo por ser.
Él a veces llora y se pregunta por qué.
Y aunque sabe que la guerra está perdida eligió sus armas con cuidado, abandonó la seguridad de su feudo, y se lanzó al polvo de los caminos, y al barro. Enseñar en estos tiempos tiene algo de romántico [Y también algo de catastrófico – Sancho dixit]. Cuando casi todo lo tienes al alcance de un botón es difícil comprender que el esfuerzo y el hacer las cosas paso a paso y en el orden correcto es fundamental. Es difícil comprender que de donde no hay, es un milagro sacar [Y somos más que ateos, mi señor – Sancho encore]. En un mundo de inmediatez absoluta en el que la cultura, de absorción lenta, resulta tediosa, inabarcable, lejana, vender poesía es una puta locura, y el que persevera en ello un absoluto demente. Pero a este fulano le importa cómo se dicen las cosas, porque ya se sabe, aunque sea lo mismo querer follarte que querer llevarte al huerto, no es lo mismo. Un auténtico vendedor de aire.
Y Sancho de la mano, que le recuerda el mundo y los límites de lo permisible, que le susurra que no sea excesivamente duro cuando corrige, que le inculca sentido y responsabilidad. Señor, no todo va a ser soñar, dicen que dice. Ponga los pies en la tierra y enseñe a estos niños a volar. Sábete, Sancho querido, que para enseñar hay que experimentar, que más sabe el diablo por viejo, que antes de ser fraile aprendí a cocinar. Sancho sabio. Sancho valiente. Sancho amigo. Sancho de la mano, marcando el camino. Sancho yo, mi, me, conmigo.
Todos y cada uno de nosotros somos un porcentaje Quijote y tenemos un Sancho, un Pepito Grillo que nos limita y nos permite convivir con el mundo más o menos en paz y, con suerte, ser un poco útiles, aportar algo de nosotros que merezca la pena aportar. Evidentemente habéis adivinado hace ya rato que mi quijote y mi Sancho están en mí, y en cada uno de vosotros. Y os confieso que deseo que ninguno de los dos se imponga, que se conozcan, que se admiren y que poco a poco se vayan acercando, haciéndose amigos, que se quieran. Probablemente ahí comience un viaje que pueda rozar la felicidad. Vividlo.
Álvaro