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jueves, 4 de mayo de 2023

Incongruencias ilusionantes

te miro

y me imagino

escuchando mis estupideces

no sé

si yo me soportaría

con ese aire

de poeta lánguido

y vencido

por su propio ego

no sé

si yo fuera tú

cómo podría sobrevivirme

y no perder el aliento

en esta eterna crisis

en este tiempo desconcierto

reconozco

que casi nunca acierto

cuando permaneces esquiva

y calibro tus silencios

dibujando

tempestades de humo

que se diluyen

si abrimos las ventanas

no quiero ser cursi

pero a veces descubro

quedamente la alegría

te miro

y te admiro

sábado, 31 de agosto de 2013

Otoño



Se acerca el otoño,
y apenas importa.
Resbalan los días por el calendario
como una ráfaga de aire del sur,
asfixiantes y enfermizos,
una promesa de lágrimas y duelo.
Se suceden las palabras sin mesura,
descarrilando por inercia
en las profundidades del ego,
buscando una veta que no existe.
Me apoltrono en la butaca de un cine
a escudriñar de nuevo, una vez y otra,
la misma película, muda,
a inventar diálogos de espejo.
Todo transcurre,
nada pasa.
Se acerca el otoño,
y no importa nada.

sábado, 20 de julio de 2013

Inercia


Pincha aquí para escuchar el poema

Se trata de mantener la impostura,
de echar el ancla cada mañana
y olvidar las quimeras y los sueños.

Adecentar el alma y disfrazarse,
vestirse de alguien,
engañar al desamparo
solo por supervivencia,
como una pose absurda
en un fotomatón estropeado,
una vida cualquiera.

Sé quién soy,
un Jonh Doe,
otro don nadie
que no ha de merecer ser recordado,
otro impostor condenado a su mirada,
harto de ego,
ansioso de acostarse con la nada.

Vender el ser al diablo, léase poesía,
no es noticia,
tampoco el arte sentirá mi ausencia.

Me pregunto el porqué de empecinarse en la existencia.

He probado el amor que se supone debería.
Un torrente que arrasa y destruye,
un caudal que se transforma
y en caricias imposibles discurre
y abona los campos de sueños.
Pero todo río está abocado al mar,
que es el morir.
Desde la orilla observo la marea,
con su vaivén eterno,
absorto en su falta de sentido,
como una metáfora,
como yo,
harto de ego.

Dicen que aún soy joven,
que está por llegar mi mejor poema,
y yo les observo, extraviado,
consciente del absurdo,
embargado por la pena,
la edad no se mide en años
sino en derrotas y fracasos,
en lágrimas en vena.

Respiro por inercia.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Autorretrato



Otra mañana fría de noviembre. La ducha templada. Siempre el mismo café fuerte y, si hay tiempo, un zumo frío previo.
Disfraz: vaqueros, sudadera y tenis. Coche. Piloto automático.
La niebla eterna al llegar al aeropuerto me despierta y me acerca ecos radiofónicos de una crisis que no cesa.
Sonríe. Cambia el paso.
Entrar por la puerta es empezar a dudar. menos mal que alguien dijo que dudar era símbolo de ansiada inteligencia.
“Buenos días” multiplicados. Un café rápido ante un montón de extraños que saludo cada día. “¿Qué tal tu niña?” “¿Ya has comprado el piso?” “Nos han bajado el sueldo.” “Cada día es más jodido.”
De repente el grito. La sirena suena a Eduard Munch. Y el patio.

El patio es un lugar lleno de ojos que observan: cada paso puede ser un mal paso, cada movimiento un suicidio. Intento caminar seguro, en línea recta, respondiendo a los saludos, ignorando las miradas que sé que me incriminan, que traspasan mi coraza, mi corazón coraza.
“¿Quién cojones es este individuo?”, me pregunto mientras subo la escalera con las llaves en la mano, evitando escenas.  
Después horas vendiendo palabras. Un desesperado intento de explicar el mundo, un mundo que apenas entiendo. Al menos les regalo un refugio: la poesía es un remedio para el mal de alma, ese es mi gran secreto.
“No valgo más que mis palabras”, me digo después de todo, enfrascado en mí mismo, “y ni siquiera estas tienen dueño, se repiten una y mil veces en gargantas ajenas como el canto de un grillo, o de todos los grillos”.
¿Por qué y para quién escribo? ¿Quién ha inventado el espejo? ¿Y por qué me importa?
Soy un breve espacio de tiempo empeñado en pintarse de palabras y gritarlas al viento. Apenas nada. Otro instante más. Una voz sin eco.
No soy eterno. Por eso me importa mi tiempo, y continuar con la impostura.

miércoles, 27 de junio de 2012

La inquina

Construirse esquivando dardos,
con veneno,
sentir todas las miradas rebosantes
de odios,
y seguir en pie,
como siervo de la inquina.

Parapetarse en un ego
que se resquebraja,
lamentando su dicha
y escupiendo su alegría.

Ofrecerse en canal al asesino.

Mi destino es mi carácter.

viernes, 25 de mayo de 2012

Desnortado


Hay noches con suerte,
noches que ofrecen la posibilidad de dislocarse,
de desviar la virtud y la cabeza con cualquier excusa,
con cualquiera que malvenda su tiempo de aire.

Llueve dentro y fuera, y contra la ventana.

Otras son un dejarse ir,
un naufragar con calma
y anegar de Leteo
los restos del alma.

Las más son purgatorio,
un desierto con oasis de palabras
que raramente bendicen un sueño
y alimentan el ego desnortado de un poeta,
otro cero a la izquierda,
un cronista de la nada.

miércoles, 16 de mayo de 2012

El profesor



Levantarse y desnudarse,
quitarse el miedo con esponja y con jabón,
encerrar los odios a cal y canto en un armario,
olvidar las cuitas y el ego,
incendiar el pecho,
inventar y reinventarse.

Elevar el humor a los altares,
bendecir la risa con un beso,
solicitar el amparo de las musas,
elegir cada día un día nuevo.

Soy lo que hago:

Me construyo, deconstruyo y reconstruyo ante tus ojos,
hecho de tu propia mirada,
que a veces me esquiva de soslayo
y otras me busca con avidez.
Entretejo mis hilos en tu tela, hija del tiempo,
y te regalo colores que ofrecen su alma,
y tú decides, invariablemente.

Yo soy la palabra que quiere crecer y multiplicarse,
casi de un modo religioso,
por doquier y donde quieras,
como una chispa buscando mecha.

Al ocaso vuelvo a casa,
cada día derrotado, abatido, exhausto,
y me visto mis miedos,
alimento los odios,
maldigo mi estampa y vacío el pecho,
ya soy otra nada bostezando tiempo,
otra mecha quemada.